Imagen de archivo de la Guardia Civil de Alicante
Imagen de archivo de la Guardia Civil de Alicante - JUAN CARLOS SOLER
Sucesos

Detenidas cuatro personas por secuestrar a un empresario que quiso estafarles

El propio secuestrado era el cabecilla de toda una trama de estafa de vehículos de alta gama y tuvo «la mala suerte» de intentar hacer negocio «con las personas menos indicadas»

ALICANTEActualizado:

La Guardia Civil de Alicante ha detenido a cuatro integrantes de una asociación criminal que secuestraron a un empresario que, previamente, había intentado estafarles, motivo por el cual también ha sido arrestado, según ha informado la benemérita en un comunicado.

Las detenciones se han realizado en el municipio de Granja de Rocamora, mientras que el secuestro del empresario se produjo durante el pasado mes de junio en un área de descanso de la localidad de San Isidro.

Allí, el conocido empresario fue agredido e introducido a la fuerza en un vehículo que partió rumbo a Benalmádena (Málaga), donde tiene sus oficinas y la caja fuerte de su compañía.

Una vez allí, el secuestrado consiguió huir y ponerse en contacto con la Guardia Civil a través de una tercera persona que, al parecer, fue testigo ocular de lo sucedido.

Poco menos de un día después se localizó a la víctima y se procedió a su traslado al Hospital General de Alicante, donde fue atendido por sus heridas y declaró que no conocía de nada a sus captores, por lo que el motivo de su secuestro era el robo de la citada caja fuerte.

Agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil de Crevillent se hicieron cargo de la investigación y descubrieron, tres meses después, que el propio secuestrado era el cabecilla de toda una trama de estafa de vehículos de alta gama y tuvo "la mala suerte" de intentar hacer negocio "con las personas menos indicadas".

El empresario, español de 58 años afincado en Alicante, contactó, presuntamente, con uno de los integrantes de la organización criminal, sin él saber su verdadera naturaleza, con la intención de realizar unos negocios para la adquisición de vehículos de alta gama.

También pretendía comprar un local comercial para la venta de dichos vehículos, situado en plena milla de oro de Puerto Banús, en Marbella (Málaga), por un total de un millón de euros.

Ambas partes realizaron una serie de contratos de compraventa, a través de despachos de abogados de las provincias de Alicante y Murcia, en los que se aportaron avales y cheques a nombre de otras empresas, ficticias, creadas por la propia víctima.

El detonante del secuestro fue la entrega a uno de los miembros de la organización criminal de unos cheques bancarios por valor de 108.000 euros, para el inicio de la supuesta actividad comercial entre ambas partes.

Sin embargo, una vez cobraron el dinero, los cheques fueron devueltos por la entidad bancaria, lo que dejó al descubierto la cuenta de los estafados.

Tratando de recuperar su dinero a toda costa, los cuatro detenidos localizaron al empresario en un local de ocio de Málaga el pasado 11 de septiembre, lo agredieron de gravedad y le robaron un turismo valorado en 70.000 euros, el cual fue posteriormente localizado y recuperado.

Los investigadores se desplazaron a Molina de Segura (Murcia), para realizar una entrada y registro del domicilio propiedad del considerado como cabecilla del grupo criminal, y allí encontraron tres vehículos de alta gama, valorados en más de 400.000 euros

Finalmente, se ha detenido a tres personas de 42, 29 y 21 años que hacían las veces de sicarios para la organización criminal, con el objeto de cobrar deudas y blanquear capitales obtenidos por su actividad ilícita. También se ha arrestado a un joven de 17 años por tener a su nombre los vehículos robados.

A ellos se les imputan los delitos de secuestro, homicidio en grado de tentativa, lesiones graves y el de organización criminal, mientras que al empresario se le acusa de un delito de estafa.

Una vez puestos a disposición judicial, el cabecilla de la banda ha terminado en prisión provisional y el resto en libertad provisional con cargos.

La Guardia Civil ha destacado la complejidad de esta operación, que requirió la infiltración de varios agentes en el círculo de amistades de ambas partes.