Guillem Bertomeu - LLETRA FERIT

Las bases de la izquierda alzan la voz Guillem Bertomeu

El presidente del Gobierno valenciano, Ximo Puig, incluso ha tenido que pedir perdón a su militancia por este «big bang» que el mismo clasificó

Antonio Montiel (Podemos) y Ximo Puig (PSPV)
Antonio Montiel (Podemos) y Ximo Puig (PSPV) - MIKEL PONCE
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Durante estos últimos días, el «tsunami» PSOE se ha llevado todas las portada y atención mediática. Un vendaval que se ha llevado por delante a la Secretaría General y ha dejado más que divididas todas las federaciones socialistas de España.

Ximo Puig, presidente de todos los valencianos, se posicionó de buenas a primeras contra el exlíder Pedro Sánchez, incluso estando en minoría dentro de su propia federación valenciana, donde hasta 12 miembros valencianos del Cómite Federal lo apoyaron, entre ellos, Ábalos, Mata, Montón, Echávarri o Lerma. El presidente valenciano no midió muy bien las grietas «valencianas» en su propia federación, que incluso ha tenido que pedir perdón a su militancia por este «big bang» que el mismo clasificó. Puig soltó perlitas que los de sus bases no entendían, como que el PSOE tenía que dejar de mentir, porque no es posible un gobierno de izquierdas en España. Esa evidencia, que piensa mucha gente, levantó ampollas en los propios socialistas y en sus socios del «Botánico».

Pero claro, los socios del Botánico, también están con sus dramas internos. Iniciativa, que por si no lo sabéis es el partido de Mónica Oltra y Mireia Mollà, que mueven alrededor de 800 militantes solo, consultó este fin de semana el rol que el partido debía de tener dentro de la coalición Compromís. Las opciones que se plantearon eran tres: la continuidad como coalición («bien organizada y que garantice la estabilidad y la organización y regule la participación individual de las personas adheridas»), la federación al estilo de formaciones como la extinta CiU o IU, «con una personalidad jurídica propia unificada y con capacidad propia de presentarse a elecciones», o la conversión a partido. Esta última opción significaría «la disolución» tanto de Iniciativa como del Bloc. La consulta generó críticas de las bases, que consideraban que la propia dirección teledirigía la consulta. Las bases, con una amplia mayoría, descartaron la opción de diluirse y que Compromís se configurara como un partido propio.

Más o menos, Iniciativa resume que su posición actual es la que defienden. Son una corriente más que minoritaria en comparación con el Bloc, pero con una estructura de poder y liderazgo propio que solo se lo garantiza su propia independencia como formación. En definitiva, el poder es lo que cuenta, y lo difícil una vez llegas a disfrutarlo es mantenerlo, y eso no tiene precio.

Para acabar, los otros socios de Puig, la marca morada de Podemos, siguen con su «calvario» interno particular; después de las broncas y pucherazos, preparan su particular, donde Montiel se lo sacude hasta enero de 2018, «a ver si mientras se tranquilizan las aguas», debe de pensar.

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