CRÍTICA DE TEATRO

Los estribillos del divorcio

La compañía Les Antonietes representa «Mambo» en el teatro El Maldà

Los actores de la obra
Los actores de la obra "Mambo"

El valor añadido de ver teatro en el Maldà es que uno parece revivir aquellas “diversiones privadas” que los diarios del XIX anunciaban cuando en los salones aristocráticos se celebraba un recital de piano o, justamente, una representación teatral.

No hay frontera escénica entre los protagonistas de “Mambo” y el público. El y ella están discutiendo si se divorcian en el comedor de su casa y nos hacen cómplices de sus agravios. Nos señalan, nos pasan el manuscrito de la obra por si olvidan algún fragmento de la discusión, se sientan junto a nuestra silla. Esa silla, en lugar de la convencional butaca, acentúa la sensación de intimidad conyugal.

Además de servir para regalarnos un excelente baile del mambo, la indumentaria de la pareja no es asunto baladí. Ella (Annabel Castan) luce vestido rojo y su físico elástico le permite gestualizar todas las versiones del malestar que le empuja a pedir el divorcio. Él (Dani Arrebola) aparece embutido en un estrecho traje de bailarín que puede justificar la rigidez de su posición: no piensa divorciarse. La intimidad de ese matrimonio que cada día se plantea la ruptura mueve a la hilaridad en casi todos los momentos de la obra, pero en otros resuena en los oídos de cada espectador como un estribillo de inquietante cadencia familiar.

Resuenan los interrogantes del malestar: “¿Crees que está bien la vida que llevamos?”; “¿desde cuándo no hacemos el amor?”; “¿cuándo te has ocupado de tus hijos?”... La pareja se va lanzando pullas mientras cena de verdad; comenta la calidad de las viandas que compraron en el súper y ella acaba lanzándole las uvas a la cara en un arrebato de cólera. Se mentan a los padres y las madres y ella interpela a las espectadoras tratándolas de amigas... Es entonces cuando cada uno -o cada una- se pregunta cuando dijo o escuchó esos reproches. Y es aquí donde reside el mérito de este montaje de la compañía Les Antonietes. En lugar de ofrecernos una comedia “parecida” a las de Woody Allen, su apuesta por la autenticidad y la promiscuidad espacial consiguen que este “Mambo” y sus estribillos lo baile, también, el público. Prueben y verán.

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