POLÍTICA

Podemos, en círculo vicioso

La formación morada, inmersa en continuas divisiones, afronta primarias en tres capitales

El secretario general de Podemos en Castiilla y León
El secretario general de Podemos en Castiilla y León - ICAL
I. JIMENO/R. ÁLVAREZ/N. PRIETO - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Sin tanta repercusión ni eco como el desatado por la carrera sucesoria de Podemos en Madrid, donde Rita Maestre y Ramón Espinar, esto es el bando de Pablo Iglesias y el de Íñigo Errejón, miden sus fuerzas por hacerse con el mando de una de las principales plazas, también en Castilla y León hay varios frentes abiertos. La formación morada vive en un continuo proceso de elección, fruto en buena parte del rosario de dimisiones vividas en su seno. Y es que con poco más de dos años de vida desde que su inesperada proyección brindada por las elecciones europeas de mayo de 2014, en las que lograron cinco parlamentarios, Podemos ha vivido una constante marcha de sus cargos.

Un partido nuevo que tropieza con muchos de los fallos de las tradicionales formaciones políticas, esas a las que critica y contra las que emergió y se erige. Las primarias abiertas convocadas por Podemos en tres comunidades autónomas y doce municipios de más de 100.000 habitantes también abrirán las urnas virtuales en tres puntos de Castilla y León: Burgos, León y Salamanca. Lo harán entre el 7 y el 9 de noviembre, para la proclamación de los candidatos electos el día 11.

Una convocatoria que llega después de los procesos más o menos abruptos que han conducido a la obligación de tener que elegir nuevos dirigentes en una formación que presume de dar y dejar la voz en sus bases, pero cuyas cúpulas no terminan de asentarse.

En Salamanca, el partido en la capital lleva en manos de una gestora desde el mes de abril tras un sonoro escándalo por la dimisión en bloque de la hasta entonces secretaria general, Estefanía Rodero, y los miembros del Consejo Ciudadano Municipal. Se fueron, argumentaron, por el «aumento insoportable de la violencia interna dentro del partido en Castilla y León» y por el «abuso de poder y persecución política y organizativa por parte de la directiva autonómica». Sin embargo, desde la dirección regional, su secretario, Pablo Fernández, calificó como «buena noticia» la dimisión y tachó de «autoritaria» la actitud de la hasta entonces secretaria local, de quien dijo acumulaba denuncias ante la Comisión de Garantías.

La situación de interinidad que se ha prolongado más de medio año tiene, en principio, los días contados. Tres candidaturas compiten por colocarse al frente de esta organización en la capital salmantina. «Podemos Ganar Salamanca», con el activista Ignacio Paredero al frente; «Todos Juntos Podemos», con el folclorista Ceferino Torres de cabeza de lista y «Salamanca Contigo Podemos», con la abogada Verónica Santos de número uno.

En Burgos y León la convocatoria de primarias llega a petición de los consejos ciudadanos al quedarse sin más de la mitad de sus miembros. Y no hay unidad a la hora de intentar tomar las riendas, pues son varias las candidaturas que optan por hacerse con el timón de mando.

En Burgos son dos. Por un lado, «Vamos, hacemos, podemos», liderada por Ignacio Lacámara, quien fue número uno en la lista morada al Senado y que no logró acta en la Cámara Alta. Celine Martín es el otro nombre en una pugna en la que también deben elegirse los 20 miembros de su Consejo Político.

En León, tres candidaturas, dos de ellas agrupadas, compiten por hacerse con el consejo ciudadano municipal de Podemos. A la secretaría general se presenta el concejal por León Despierta en el Ayuntamiento de la capital, Óscar Fuentes, que encabeza la propuesta «Somos León». Miguel Ángel Domínguez aspira al cargo con «Podemos ¡Ya!», y Nicanor Pastrana ha dado un paso al frente liderando una tercera candidatura, no agrupada. La votación telemática abierta a los más de 1.500 inscritos también elegirá a 20 consejeros

Más desavenencias

Las primarias en estos tres puntos son un capítulo más en un partido en el que las desavenencias son una constante y que nada tiene que ver con la balsa de aceite que sus dirigentes tratan de transmitir. En septiembre, la Comisión de Garantías Democráticas dimitió en bloque entre duras críticas a su dirigente regional, quien de nuevo intentó quitar hierro al asunto. Sonoro fue el caso de Valladolid en septiembre de 2015, donde el Consejo Ciudadano renegó de los sus tres concejales en el Ayuntamiento de la capital, presentados por las siglas de Sí se Puede, a los que acusó de convertirse en «casta». En Ponferrada dimitió su secretario general y también lo hizo en Palencia, este último antes de las elecciones de mayo de 2015, lo que llevó a la formación morada a renunciar a presentarse a los comicios locales.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios