Sucesos

La Junta explicará en las Cortes su actuación con la niña fallecida por maltrato

Más de 200 personas se concentran en Valladolid en repulsa de la muerte de la pequeña y denuncian «lentitud» en la investigación, que se prolongó tres semanas

ValladolidActualizado:

La voz de alarma saltó el 11 de julio, pero la ayuda llegó tarde. Desde que un médico avisó sobre unos posibles malos tratos hasta que los servicios sociales adoptaron meidas pasaron 22 días. La ayuda llegó tarde, la pequeña Sara, de 4 años, murió un día después en el Hospitl Clínico de Valladolid a causa de unas heridas por las que están en prisión como presuntos autores su madre y la pareja sentimental de ésta. Ante el revuelo causado por un procedimiento que se prolongó durante tres semanas desde la llamada de auxilio, la consejera de Familia e Igualdada de Oportunidades, Alicia García, dará explicaciones en las Cortes sobre las actuaciones realizadas, que desde su departamento han asegurado que cumplían a rajatabla el protocolo.

García registrará este lunes una petición de comparecencia voluntaria, según ha avanzado este sábado su compañero de Gobierno y consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones. Con ella tratará de poner luz sobre las gestiones de su departamento, al que no le llega el expediente desde Fiscalía hasta diez días después de que un pediatra del Hospital Campo Grande avisara de que la pequeña mostraba signos de haber sido víctima de agresiones. En concreto, la intervención de la Junta se prolongó desde el 21 de julio, que recibe el parte, hasta el 2 de agosto, el día en el que adoptan medidas que no se llegan a aplicar porque la niña ya estaba en el hospital con muerte cerebral. En concreto, los servicios sociales mantuvieron una entrevista con la madre y las dos hijas el miércoles 26 de julio, cinco días después de recibir el aviso y decidieron tras ella continuar con el proceso, concertando una segunda cita en su casa ese viernes. La progenitora la canceló a última hora y se retrasó cinco días más. En esta ocasión, no había nadie en casa y se decidió emprender acciones que se comunicaron un día después. La pequeña falleció horas más tarde.

Suárez-Quiñones quiso poner de relieve la «transparencia» del Gobierno autonómico en este caso. «La Junta es transparente, lo es y lo será», insistió el titular de Fomento, quien consideró que «las instituciones tienen que explicar su cometido y sus actuaciones». En esa línea, manifestó el «profundo dolor del Gobierno de Castilla y León» por el suceso y calificó el crimen de «execrable y terrible», informa Ical.

Mientras, este sábado unos pequeños zapatos rojos colocados en el suelo de una céntrica plaza de Valladolid encogían el corazón. Este símbolo con el que se representa a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas era más crudo que nunca. Y es que el tamaño del calzado revelaba que la víctima tenía sólo cuatro añitos, y recordaba que sus presuntos verdugos han sido su madre y su pareja sentimental, en prisisón provisional por la muerte de la pequeña. Pasan los días desde que el jueves saltara la noticia del fallecimiento de la pequeña Sara por presuntos malos tratos, y en la ciudad todavía se respira la conmoción. En el primero de los tres días de luto oficial, más de dos centenares de personas salieron a la calle para mostrar su repulsa por lo ocurrido.

Una pancarta en la que se podía leer «la violencia no tiene edad» encabezó una protesta convocada a mediodía en la plaza de Fuente Dorada por la Coordinadora de Mujeres de Valladolid y la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos. Más de 200 personas respaldaron esta concentración, entre los que se encoentraban varios representantes del Ayuntamiento de distintas formaciones políticas y de la Diputación provincial. Fueron varias las voces que exigieron mejoras en el procedimiento de atención al menor, entendiendo que «han fallado los protocolos».

Responsables de los colectivos convocantes señalaron que «parece evidente que ha habido negligencias» y que «esta muerte se pudo haber evitado y no se ha hecho» por lo que consideraron una «lentuitud irresponsable» de la investigación, ante la que se mostraron «indignadas».