Ignacio Miranda - POR MI VEREDA

Escuchar al que sabe

«Según el primer presidente del vetusto hemiciclo de Fuensaldaña, la socialdemocracia muere de éxito por no dar la batalla de la igualdad. Vamos, que el rasgo esencial de la izquierda se difumina entre guiños al nacionalismo y pamplinas de género»

Ignacio Miranda
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Uno tiene la impresión, como periodista, de que un género tan directo y didáctico como la entrevista empieza a languidecer, a no ser que la desarrollen en formato televisivo fenómenos mediáticos tipo Évole o Mejide. Por un lado, el arte de preguntar -y escuchar- se cultiva menos. Por otro, lo que resulta más grave, quienes responden son casi siempre los mismos y tienen poco que decir. Ha ocurrido como con los portavoces, secretarios y similares en los partidos. Tipos a quien el Altísimo no llamó por el camino de la elocuencia, incapaces de hilvanar tres ideas coherentes -acuérdense del célebre lapsus de Óscar López-, son designados para emitir los mensajes que han de llegar a la opinión pública. ¡Tela! Dionisio Llamazares, catedrático de Derecho Eclesiástico y presidente de las Cortes regionales entre 1983 y 1987, ha concedido una entrevista a ABC volviendo al primer plano informativo, y le agradecemos sus sensatas palabras. Primero, porque los despistados integrantes de las Juventudes Socialistas sabrán de la existencia del veterano jurista, que no es su paisano escritor ni el antiguo dirigente de IU hoy retirado en Asturias. Después, por lo que reconforta leer a un hombre que dejó la política para volver a dar clase, en contestaciones que aúnan inteligencia, sinceridad y espíritu crítico.

Según el primer presidente del vetusto hemiciclo de Fuensaldaña, la socialdemocracia muere de éxito por no dar la batalla de la igualdad. Vamos, que el rasgo esencial de la izquierda se difumina entre guiños al nacionalismo y pamplinas de género. También considera que la política ha cambiado mucho, «pero a peor», y lamenta su profesionalización. Y para cultivar el sentimiento autonómico, una equilibrada receta: que no se apuntale ni en creernos mejores que otros ni en el victimismo. Atinada reflexión con valor pedagógico. En definitiva, escuchemos al que sabe.

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