Pilar del Olmo, con miembros de su equipo llega al Comité de seguimiento del Plan de Comarcas Mineras
Pilar del Olmo, con miembros de su equipo llega al Comité de seguimiento del Plan de Comarcas Mineras - F. HERAS
Economía

Empresas catalanas llaman a la puerta de la Junta para instalarse en la Comunidad

Pequeñas y medianas firmas se han interesado por las condiciones que ofrece Castilla y León

ValladolidActualizado:

La desbandada de empresas desde Cataluña a otras autonomías que el desafío independentista está provocando es más que una posibilidad y, tras el Banco Sabadell, Caixabank o Gas Natural, otras muchas firmas están dispuestas a hacer las maletas y, no ya cambiar el domicilio social de su actividad sino, incluso, trasladar su centro de producción. La propia consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, aseguró ayer en Valladolid que ya se han dirigido a la Junta las primeras empresas catalanas para interesarse por las condiciones que esta comunidad ofrece para su instalación, desde régimen impositivo a ayudas públicas o disponibilidad de suelo.

«Hay pequeñas y medianas empresas que están teniendo cierto interés en instalarse en Castilla y León», descubrió Del Olmo, aunque no quiso avanzar cuáles son esas firmas que se han mostrado interesadas por Castilla y León, si bien apuntó que son de tamaño medio y que buscan trasladar su actividad, no sólo cambiar su sede social , que «eso no aporta tanto».

La consejera de Economía y Hacienda se refirió a las dos entidades financieras que han comunicado su intención de trasladar su sede social, el Sabadell a Alicante y La Caixa a Palma, decisiones que dijo entender «porque estaban cayendo en bolsa y una entidad financiera no puede permitirse el lujo de perder esa capitalización bursátil», apuntó. A su juicio, «estas son las consecuencias de una sinrazón, de una ilegalidad manifiesta en la que los propios promotores de la independencia no había calculado que muchas empresas iban a hacer lo que ya han anunciado los bancos».

En este sentido aludió a «la inseguridad jurídica» en la que se encontrarían las entidades financieras ante una declaración unilateral de independencia e, incluso, los propios depositantes. «Una caja o banco lo que tiene que hacer es defender a la gente que ha confiado en él y son de toda España», insistió. Del Olmo explicó que los bancos no pueden enfrentarse a una situación que les puede llevar a verse fuera del paraguas del Banco Central Europeo (BCE), a pesar de que la independencia de Cataluña «no sería tal», puesto que sería fruto de un proceso ilegal.

La responsable de Economía y Hacienda recordó que la propia Junta tiene mucha relación tanto con el Sabadell como con Caixabank, a los que acuden en busca de endeudamiento. Un contacto que, anunció, no va a cambiar porque «no vamos a hacer ninguna diferenciación», entre otras cosas porque «son dos entidades muy solventes que operan en toda España y que han tenido siempre muy buena relación con la Junta». «No tenemos ningún motivo para la desconfianza, al contrario, son entidades a las que hay que apoyar porque es algo que les ha llegado sobrevenido y están teniendo que tomar decisiones de manera rápida», insistió.

Habrá más traslados

El presidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), Miguel Ángel Benavente, se mostró ayer contundente con la situación que vive Cataluña y esperanzado en que «haya otros empresarios que tomen otras decisiones y que pongan a esas personas delante de los jueces y les veamos muy pronto en Villacandao». A preguntas de los periodistas durante la renovación del convenio de colaboración con las Fundaciones Ibercaja y Cajacírculo para prevenir la drogadicción en el ámbito laboral, Benavente declaró que «son unos iluminados, por no ponerles otro nombre, que se están saltando todo lo que se tienen saltar», por lo que confía en que «después de esta decisión de los empresarios haya otros que tomen otras decisiones que pongan a esas personas en su sitio, donde hay que ponerles, delante de los jueces».

En opinión del presidente de la patronal burgalesa, «si no se da marcha atrás, no serán las primeras ni las últimas empresas que cambian su sede social», informa Ical.