Vicente Ángel Pérez - CORAZÓN DE LEÓN

«Dúo Dinámico» Vicente Ángel Pérez

«Asombroso, a la vez que admirable, lo de estos dos fenómenos que amenizaron los guateques de los años sesenta del pasado siglo y todavía hoy llenan los locales allá donde vayan»

Dicen que la nostalgia no es el olvido, sino un recuerdo de pena y tristeza por una dicha perdida; o sea, que antaño hubo dichas que no volverán, felicidades irrepetibles y amores irrecuperables. Dicen que la nostalgia no es el olvido, pero lo es cuando los recuerdos ensombrecen o anulan la visión del presente, de la realidad diaria, de la esperanza del mañana. Vivir en la nostalgia es olvidar vivir.

Y nostalgia hubo mucha este viernes en el abarrotado Palacio de Deportes de León con ocasión del concierto del «Dúo Dinámico», ese par de músicos que llevan subidos a los escenarios más de cincuenta años. Sí, hace más de medio siglo, cuando ni siquiera existían The Beatles o The Rolling Stones, Ramón Arcusa y Manuel de la Calva ya estaban dándole a la voz, a la guitarra y a la música que, a la postre, los ha llevado a León en plenitud de facultades pese a los casi ochenta años que cada uno lleva a sus espaldas con una mochila cargada de toneladas de discos y a pie ligero. Asombroso, a la vez que admirable, lo de estos dos fenómenos que amenizaron los guateques de los años sesenta del pasado siglo y todavía hoy llenan los locales allá donde vayan, como por ejemplo este pasado viernes en el Palacio de Deportes de la capital leonesa.

En pocos días León ha vivido dos acontecimientos en los que la nostalgia ha invadido los corazones de muchos de sus ciudadanos; el primero, con el aterrizaje galáctico del Real Madrid en el césped del estadio Reino de León (ya se sabe: un estadio de Primera para un equipo de Segunda B), y el segundo, el concierto del «Dúo Dinámico». Ambos espectáculos acogían en sus gradas, palcos, asientos, tribunas o lo que fuere, a esos leoneses nostálgicos que hace más de medio siglo vieron jugar al Madrid en La Puentecilla o bailaron, e incluso se enamoraron, al son de «Quince años tiene mi amor». Y hoy, la vida es un rato, tanto los del fútbol como los del pop de entonces, ya peinan canas, aunque menos que los octogenarios y, al parecer eternos, Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, ese «Dúo Dinámico» que ha hecho viejos a tantos «jóvenes» que sólo aspiran a llegar a la jubilación.

En León hay un viento maligno que lo lleva a vivir en la nostalgia, en los recuerdos de épocas floridas. La nostalgia impera ante la esperanza del futuro. Sólo salvarán a estas tierras, y ya lo están haciendo, los jóvenes empresarios (ahora llamados emprendedores) y unos políticos que comienzan, por fin, a servir y no a servirse. Pero mañana vienen las nieves y quizás las ilusiones se congelen. Es una pena que haya que regresar a la nostalgia, a las canciones del «Dúo Dinámico», por ejemplo la afamada «Resistiré», para dar calor al amenazante invierno.

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