Hospital Río Carrión de Palencia
Hospital Río Carrión de Palencia - EFE
Sanidad

Alerta en los hospitales: se roban endoscopios los fines de semana

En menos de tres meses se han producido robos en tres centros de Castellón, Salamanca y Palencia con el mismo «modus operandi»

PalenciaActualizado:

Al llegar el lunes las puertas aparecen forzadas, los armarios abiertos y no hay rastro de los aparatos para realizar endoscopias que en ellos se guardaban. Esa es la imagen que se han encontrado en los Servicios de Digestivo de tres hospitales españoles víctimas de diferentes robos en menos de tres meses. Y es que, al parecer, los cacos aprovechan el fin de semana para llevarse unas máquinas que son muy delicadas, pero, sobre todo, muy caras.

El primero de los robos se produjo en Salamanca; el siguiente, en Castellón, y el último, el pasado fin de semana, en Palencia, donde la Policía investiga el paradero de 27 endoscopios valorados en alrededor 400.000 euros. En todos ellos, los cacos siguieron el mismo guión. Aprovecharon que las unidades en las que se encuentran los aparatos no están operativas para llevar a cabo el golpe.

Fue el pasado mes de octubre cuando, después del fin de semana de los días 28 y 29, desaparecieron dieciesiete equipos de endoscopia del Hospital Clínico de Salamanca que sumaban un valor de unos 300.000 euros. Las puertas de la unidad aparecieron forzadas al igual que los armarios y fueron los propios trabajadores los que descubrieron el robo ya el lunes por la mañana, informa Efe.

En Castellón, mismo «modus operandi». Fue el 6 de enero, sábado, cuando los ladrones se llevaron de la primera planta del centro hospitalario trece aparatos, valorados en 300.000 euros. De nuevo puertas forzadas, pero en esta ocasión, los cacos fueron más selectivos y únicamente sustrajeron las máquinas de la marca Olympus.

Y el último de los robos de estas características se ha producido en el Hospital Río Carrión de Palencia, donde este fin de semana, han desaparecido 27 endoscopios. Al parecer, los ladrones se llevaron en mochilas únicamente la parte de lo aparatos que se introduce en el cuerpo para poder realizar la prueba -una lente con una fuente de luz y un tubo flexible- pero se dejaron los procesadores a los que van conectados. Felipe Mielgo, gerente del centro, ha explicado que se trata de un material «muy caro», y ahí podría estar la motivación de los cacos, pero también «muy delicado». Así que de no transportarse adecuadamente puede que quede inservible, pero además, es difícil que se pueda vender en España, al estar identificado con un número de serie.

Más lejos en el tiempo están otras sustraciones similares. En mayo de 2015, en el Hospital Universitario de Burgos y otros ocho robos en Aragón y Cataluña en 2013.