España

Eugenio de Mora y Ginés Marín salen a hombros en Consuegra

El toledano cortó tres orejas y su cuadrilla brilló en la lidia del quinto toro

El alcalde de Consuegra, a la derecha, con los protagonistas de la corrida tras descubrir la plaza conmemorativa.
El alcalde de Consuegra, a la derecha, con los protagonistas de la corrida tras descubrir la plaza conmemorativa. - Julio García Ortiz
JULIO GARCÍA ORTIZ Consuegra - Actualizado: Guardado en:

Como muestra la imagen, el festejo no pudo tener un preámbulo más emotivo: el descubrimiento por parte del alcalde de la ciudad, toreros, empresario y ganaderos, de una placa de agradecimiento al mundo de los toros por su colaboración humanitaria con las víctimas de la inundación ocurrida en Consuegra de 1891, al cumplirse ahora su 125 aniversario.

Juan José Padilla, que rehusó al tercio de banderillas, se las vio con un primero de corta embestida. Salvo una tanda de naturales, estuvo no solo por debajo de su oponente, sino en muchos momentos a su merced, por la propia descolocación del diestro.

En el cuarto, anduvo si cabe más indeciso y dubitativo que en el anterior. Para colmo, su buena estocada estuvo precedida de un horrendo bajonado.

Eugenio de Mora en su primero, que fue con mucho el mejor toro de la corrida ya que repetía la embestida con nobleza, supo sacarle partido con una faena intensa por ambos pitones, bajando la mano con temple y torería. Lo que pudo ser un triunfo rotundo, quedó malogrado con la espada.

Con el quinto, de El Ventorrillo, de nuevo se mostró mandón; pero el animal apretaba más que su predecesor y la faena se prestó más de lidia que de arte. En esta ocasión, el moracho no falló con los aceros y los trofeos cayeron con más fluidez.

Ginés Marín se enfrentó al primero de su lote, impresentable de pitones, con un toreo en el alternó artísticos y variados muletazos cargados de enjundia con desplantes en la misma cara del toro.

El cerró plaza también fue de El Ventorrillo y, como su hermano de camada, apretó en la embestida. Ginés Marín sacó lo mejor que pudo, matándolo de certera estocada. Esto fue reconocido por el respetable, que solicitó insistentemente las dos orejas pero que la presidencia dejó en una.

En definitiva, los emotivos preliminares del festejo dieron paso en el ruedo a una tarde entretenida. No faltaron momentos de arte y pundonor torero, acompañados de un variado comportamiento de los astados de las dos ganaderías contendientes.

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