El corazón del Rey

Felipe VI no solo educó su mente, sino también su corazón y lleva en su ADN el amor apasionado por su país, mostrado siempre con esa serenidad, elegancia y saber estar que le caracteriza

Director de ABCActualizado:

Pocas personas se dedicaron de manera tan concienzuda y responsable a formarse para el destino al que estaban llamados, como Felipe VI. Durante años se aseguró de que era el heredero mejor preparado. Hoy, tras la valiente, generosa y oportuna decisión de su padre, el Rey Juan Carlos, podemos decir que la más alta magistratura de nuestro país está ocupada por un hombre formado, responsable y consciente de su trascendental papel. Por eso tenía tanta importancia su formación. Felipe VI no solo educó su mente, sino también su corazón y lleva en su ADN el amor apasionado por su país, mostrado siempre con esa serenidad, elegancia y saber estar que le caracteriza. Es, en definitiva, un hombre de su tiempo.

Hoy Felipe VI cumple 50 años y el diario ABC, siempre atento al acontecer de la Corona, quiere ser testigo de un día tan especial. También hoy la princesa de Asturias, doña Leonor, recibirá de manos de su padre el Toisón de Oro, que es la primera expresión de la continuidad dinástica y, por tanto, la apertura de la puerta del futuro de la institución. Las democracias modernas son lo que son por sus instituciones y en la España de nuestros tiempos la Monarquía es el ente que le otorga estabilidad al sistema democrático.

Para jugar ese papel de árbitro y moderador fue educado Felipe VI. Bien pronto, dentro de su reinado, ha tenido que demostrar la utilidad de su figura. El pasado día 3 de octubre fue su discurso firme y sereno el que sirvió de aldabonazo en medio de la crisis catalana, al mismo tiempo que tranquilizaba a la ciudadanía y reconciliaba al pueblo español con sus instituciones. Felipe VI, con toda seguridad, hubiese preferido no tener que actuar de esa manera, pero su sentido de la responsabilidad y del patriotismo lo puso aquella tarde noche ante millones de españoles para garantizar que el imperio de la ley sigue siendo la piedra angular del edificio democrático de nuestro país.

A lo largo de las siguientes páginas, el lector tendrá la oportunidad de encontrar distintos análisis de las firmas convocadas por ABC y apreciar los más diversos ángulos de la personalidad del monarca español. Hereda de su padre una arrolladora credibilidad como embajador de nuestro país; tal vez, ahora mismo, el mejor heraldo de España. Suenan todavía los ecos de su intervención en Davos ante el poder fáctico mundial. En ella, el Rey puso en valor la España moderna y competitiva que se ha hecho un hueco destacado en el concierto internacional. Un país solvente, moderno, seguro y lleno de futuro. Presumió, con fundado orgullo, de los motivos por los que hoy se admira a nuestro país. Lo hace porque Felipe VI conoce bien a España y a los españoles. Sabe que cuanto más conoces, más quieres a las personas y a los países. Justamente para eso educó su corazón, para evidenciar que su papel como Rey de España se enriquece gracias a esa relación emocional con su nación, sus gentes, sus tierras y el futuro de todos ellos. El discurrir del tiempo, de continuar como en estos primeros años, hará de Felipe VI el monarca que todos vislumbramos cuando aún era el heredero mejor preparado.