Sucesos

La «escurridiza» fuga de un estafador en el calabozo de los juzgados de Zaragoza

Lleva diez días en busca y captura tras huir por el falso techo de unas salas calificadas como de alta seguridad

Instalaciones de la moderna Ciudad de la Justicia de Zaragoza, inaugurada hace cuatro años
Instalaciones de la moderna Ciudad de la Justicia de Zaragoza, inaugurada hace cuatro años - Fabián Simón
R. P. Zaragoza - Actualizado: Guardado en: España Aragón

Responde a las iniciales J.M.C., es de nacionalidad española, su edad ronda la treintena y ha sido el encargado de poner en evidencia la seguridad de los calabozos de la Ciudad de la Justicia de Zaragoza. Inaugurada hace cuatro años, supuestamente diseñada y dotada de avanzadas instalaciones de seguridad, este individuo ha dejado claro que los calabozos tenían -al menos- un punto débil por el que escapar. Eso sí, siempre que se tenga la habilidad y capacidad física suficiente para encaramarse hasta el falso techo de la sala; y siempre que -también- la suerte acompañe.

La fuga de este detenido se produjo el pasado 29 de agosto. Desde entonces está en busca y captura, las fuerzas de seguridad aún no han dado con él y suma ya diez días en paradero desconocido, según indicaron este viernes a ABC fuentes policiales.

El 29 de agosto, J.M.C. se encontraba en los calabozos de la Ciudad de la Justicia a la espera de comparecer ante el juez de guardia. Para preparar esa comparecencia, fue visitado por el abogado que tenía asignado para su defensa. Como es lo habitual, ese encuentro entre letrado y defendido se produjo en una sala habilitada al efecto en estas dependencias judiciales. Se trata de un espacio dotado de una divisoria acristalada para dividir de forma estanca el espacio destinado a los abogados y el que ocupan los reos durante estos encuentros.

En aras a garantizar la privacidad entre abogado y defendido, en el interior de ese espacio no hay cámaras de videovigilancia. Así que la fuga de este detenido no pudo ser grabada y no hay constatación visual de cómo se escapó. Pero la revisión de la sala tras la huida se lo ha puesto fácil a los investigadores: quedó claro que aprovechó un fallo de seguridad que, pese a ser notorio, había pasado desaprecibido hasta ahora. El reo vio que el letrado, tras finalizar la charla, se fue y la puerta de su habitáculo no se había cerrado del todo. Rápidamente se apercibió que, desde el lado en el que se encontraba él, podía acceder al falso techo y arrastrarse por él lo justo para pasar al otro lado, evitar así el muro acristalado, y una vez en el lado de los abogados cruzar la puerta que había quedado entreabierta.

El detenido logró salir a la calle sin que nadie se apercibiera de la fuga. Y, cuando el aviso se disparó, ya no dieron con él.

Ahora, mientras continúa bajo orden de busca y captura, la Consejería de Justicia del Gobierno aragonés -el edificio es responsabilidad de la Administración autonómica- y la Policía Nacional trabajan para revisar esas instalaciones, eliminar ese punto de fuga que no se había detectado hasta ahora y, de paso, hacer una revisión general para perfeccionar la seguridad del enclave por si fuera mejorable en aras a evitar riesgos de huida.

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