Iñaki Urdangarin sale de la Audiencia de Palma tras la vista de medidas cautelares
Iñaki Urdangarin sale de la Audiencia de Palma tras la vista de medidas cautelares - EFE

Urdangarin tiene hoy en el Supremo su última oportunidad de evitar la prisión

Mantendrá, como desde el primer día, que en el Instituto Nóos solo llevaba las relaciones con las distintas instituciones

MadridActualizado:

El desenlace final del caso Nóos comienza a escribirse desde las diez y cuarto de la mañana. A esa hora comienza en el Tribunal Supremo la vista de los recursos contra la sentencia de la Audiencia de Palma. Aunque son varios los recursos que se han presentato -el de la Fiscalía, el de Iñaki Urdangarin y el de Diego Torres, los más destacados-, es el que afecta al marido de la Infanta Cristina el que acapara toda la atención.

Urdangarin, condenado a seis años y tres meses de prisión, tiene la última oportunidad de evitar su ingreso en prisión. Durante la fase de instrucción, y a pesar de haber tenido claras posibilidades para ello, se negó a llegar a cualquier acuerdo con la Fiscalía -de haberlo hecho probablemente la pena que hubiera recibido no implicaba su entrada en la cárcel-, pero decidió seguir hasta el final con su postura de mantener su inocencia.

Hoy su horizonte penal es tenebroso, porque el Ministerio Fiscal también recurrió su condena para pedir que se eleve hasta los diez años. Asimismo la Abogacía del Estado solicitó una pena mayor para él, en concreto de diez meses. La defensa, por su parte, insiste en la libre absolución basándose en el mismo argumento que ha mantenido desde el primer momento: Urdangarin solo se encargaba en el Instituto Nóos de las relaciones institucionales y en ningún caso tomaba decisión económicas o de gestión, que eran responsabilidad de su socio, el también condenado Diego Torres.

Los testimonios que se prestaron en el juicio oral pusieron en tela de juicio este argumento de defensa, ya que pusieron a los dos antiguos socios en el mismo nivel de responsabilidad y que ambos tomaban las decisiones de forma colegiada.

Delitos fiscales

Pero la posición de Iñaki Urdangarin también es delicada en lo que se refiere a sus dos condenas por delito fiscal. En este caso las pruebas proceden de la Agencia Tributaria y todas las fuentes consultadas consideran que es muy difícil convencer a un tribunal de que ese fraude fiscal no se ha cometido.

La situación de Diego Torres es tan delicada como la de su antiguo socio. Es más; aunque a lo largo de la instrucción mantuvieron una lucha que perjudicó a ambos -en el juicio en cambio sí coordinaron sus defensas, o al menos llegaron un pacto de no agresión-, todas las fuentes consultadas coinciden en que su destino está unido. También para él la Fiscalía solicita un aumento de su condena y su defensa la absolución. En este caso lo que alega ña representación de Torres es que toda la actividad del Instituto Nóos estuvo fiscalizada por la Casa del Rey, argumento que no hizo suyo la Audiencia de Palma.

La razón de recurso de la Fiscalía respecto a estos dos condenados es que en la sentencia, el tribunal consideró que los dos acusados no cometieron los delitos de malversación que les había imputado Anticorrupción en relación a la trama valenciana, ni el de blanqueo en el caso de Urdangarin.

Aunque estos son los dos casos que van a polarizar la atención de la opinión pública, para el Ministerio público es especialmente relevante los que se refieren a la citada trama valenciana. Los cinco acusados en este apartado fueron absueltos por la Audiencia de Palma a pesar de reconocer que si los convenios con motivo de los Valencia Summit de 2004 a 2006 se hubieran firmado ahora, serían ilegales, pero en aquella época se ajustaban a derecho. «Las normas administrativas deben ser interpretadas conforme a la realidad social concurrente en el momento de su aplicación, y no doce años después», se afirma en la resolución judicial.

Y añade: «En la actualidad resulta palmario que la actuación desplegada se hallaría al margen de la legalidad, pero en aquel momento lo cierto es que la administración se conducía del modo descrito, aprovechando ciertas antinomias legales». Por ello, añade la sentencia, «siempre existirá una alternativa razonable que explique la creencia de los acusados de que podían hacer lo que hacían».

La vista de los recursos de casación se va a celebrar en un ambiente muy distinto al que se vivió durante el juicio. En primer lugar, en esta ocasión no hay acusación popular, después de que el pseudosindicato Manos Limpias se retirase del caso tras ser investigados sus principales responsables y después de sufrir un varapalo con pocos precedentes por su insistencia en mantener la acusación contra la Infanta Cristina y la mujer de Diego Torres sin aportar una sola prueba contra ellos.

Además quedan muy atrás los enfrentamientos entre el fiscal Anticorrupción Pedro Horrach y el juez instructor, José Castro, que al final se resolvieron con la sentencia a favor del primero, de nuevo en lo referente a la Infanta Cristina.

Finalmente, la opinión pública vive con menos pasión un asunto que surgió como pieza separada del caso Palma Arena y que provocó un auténtico terremoto en la sociedad.