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Sánchez, triste y solo Curri Valenzuela

Podría haber sido el presidente del Gobierno que el miércoles celebró la Fiesta Nacional, pero estuvo ausente del acto: ya no pinta nada. En su partido dan por hecho que solo le queda por hacer el gesto de estar ausente cuando los diputados de su grupo se abstengan en la votación de investidura de Mariano Rajoy, a pesar de que Mario Jiménez, el portavoz de la gestora, recordó ayer de que tiene la obligación de aceptar órdenes. Tampoco dirá que no, piensan los suyos, que suponen que Pedro Sánchez alegará ese día estar enfermo o de viaje. No importará mucho: la gran mayoría de sus compañeros de escaño le están dejando triste y solo.

Antonio Hernando, el que fuera su portavoz parlamentario, lo seguirá siendo por encargo de la gestora. Una tarea que ha aceptado de buena gana. Es un hombre hábil, ex colaborador de José Luis Rodríguez Zapatero, negociador principal del pacto con Ciudadanos, un superviviente de la política que permaneció fiel a su jefe hasta que fue defenestrado aunque en el último y dramático Comité Federal intervino para recomendarle que reconociera que lo tenía todo perdido.

Llama la atención que los nuevos mandamases socialistas hayan cambiado a sus portavoces en el Senado y en el Parlamento Europeo, Oscar López por Vicente Álvarez Areces, Iratxe García por Ramón Jáuregui, pero le hayan dejado a él. Aunque puede que se trate de un regalo envenenado. Hernando será quien se «queme» dando la réplica a Rajoy en la sesión de investidura a falta de candidato alternativo del PSOE, para luego terminar capitaneando la abstención que al fin permita al PP formar gobierno. Eduardo Madina no quiso ser portavoz precisamente para no comenzar su trabajo con tan mal pié. Se reserva para el futuro a medio plazo mientras observa lo que ocurre con su grupo compuesto por parlamentarios designados por Sánchez de los que la gestora esperaba una mayor oposición inicial.

El escaño es el escaño. Los diputados del PSOE, como los del resto de los partidos, en eso no hay diferencias, lo son por decisión de la cúpula que manda cuando se confeccionan las listas. Ante unas terceras elecciones generales gran parte de los parlamentarios socialistas se quedarían sin empleo y sueldo. Razón por la que poquísimos quieren acompañar a la zaragozana Susana Súmelos que, como era de esperar para muchos, ha declarado que votará que no a Rajoy por lealtad a Pedro Sánchez. Solo en el PSC se mantienen firmes en su posición anterior.

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