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«Sánchez perdió por su pacto» Curri Valenzuela

Mariano Rajoy ha conseguido tener un fin de semana libre. Desde los Arribes del Duero, donde descansaron su mujer y unos amigos después de asistir en Oporto a la inauguración de una exposición de Miró, siguió la lucha abierta del PSOE con el mismo grado de estupefacción que el resto de los españoles. Antes de salir de Madrid dio la orden de que nadie del Gobierno o del PP comentara lo que estaba sucediendo. Esta guerra no ha ido con ellos, argumentó, por mucho que Pedro Sánchez estuviera empeñando en colocarle a él en el eje central del debate del socialismo partido en dos.

En Moncloa existe el convencimiento de que Sánchez ya había perdido la batalla principal de la contienda y, por lo tanto, la guerra desde el momento en que los llamados «críticos» abrieron fuego contra él.. La opinión predominante en el Gobierno es la de que lo ocurrido demuestra que el secretario general del PSOE tenía atado y bien atado su acuerdo con Podemos y los nacionalistas más radicales para presentarse en el último momento posible, antes de que a finales de este mes se convocaran nuevas elecciones, a una sesión de investidura que le llevaría a La Moncloa. Y que desde el momento en que se destaparon los críticos, ese plan descarriló, de manera que nunca tuvo oportunidades de salir victorioso del asedio de sus correligionarios.

Según esa versión, el líder socialista se puso a trabajar en ese pacto incluso antes de que Rajoy se presentara a la investidura que perdió y ya desde mediados de agosto, cuando pasó un par de semanas alejado de los medios, estuvo estableciendo contactos con Podemos, Compromís y Esquerra mientras socialistas catalanes y vascos hablaban con los nacionalistas moderados de ambas comunidades.

La causa principal por la que los llamados «críticos» se sublevaron contra Ferraz fue precisamente la de impedir que su secretario general llevara a cabo ese plan en contra de la decisión anterior del Comité Federal de negarle autoridad para pactar con quienes quieren romper España, piensan los populares, no, como Sánchez mantuvo, la posible abstención del PSOE en una nueva investidura de Rajoy.

Aunque tenían instrucciones de no hacer comentarios, altos cargos del PP no disimulan su satisfacción por la dimisión del hasta ahora secretario general socialista. Fue tan visceral en sus ataques a los populares en general y a Rajoy en particular que sus principales adversarios no le guardan una gota de estima. Hasta el presidente en funciones ha comentado que las cosas que le han pasado con Sánchez, como que le llamara y no se le quisiera poner al teléfono, no le han pasado con nadie.

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