El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy
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Rajoy viaja a Bruselas con optimismo ante un futuro acuerdo con el Reino Unido sobre Gibraltar

El uso conjunto del aeropuerto en el istmo del Peñón, sobre la mesa de negociación

Enviado especial a BruselasActualizado:

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viaja este jueves a Bruselas con optimismo, tras el acuerdo alcanzado entre la UE y el Reino Unido para el periodo de transición después del Brexit. El jefe del Ejecutivo confía en que pueda producirse también un entendimiento entre España y el Reino Unido sobre la situación en la que quedará Gibraltar.

Rajoy insistirá ante sus colegas europeos en que la máxima prioridad en la negociación debe ser minimizar el impacto del Brexit en los ciudadanos y las empresas. De momento, se ha llegado a un acuerdo sobre la cuestión financiera y los derechos de los ciudadanos, pero no sobre la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

El acuerdo de transición, que no tiene un plazo fijo por ahora, afecta al Peñón de Gibraltar, pero su aplicación dependerá de la negociación bilateral entre el Gobierno de España y el británico. Un asunto que Rajoy el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, trataron durante la reunión que mantuvieron el viernes pasado en el Palacio de la Moncloa.

En la negociación sobre Gibraltar, España cuenta «con la solidaridad total de los demás miembros de la Unión Europea», según subrayó el negociador jefe europeo, Michel Barnier.

En su comparecencia en el Congreso de los Diputados, esta misma semana, Dastis aseguró que el Gobierno quiere poner por delante el futuro de los trabajadores que cruzan la Verja todos los días, sin renunciar en absoluto al objetivo de recuperar la soberanía de Gibraltar: «Queremos una solución pragmática cuya prioridad sea el futuro de los trabajadores transfronterizos», afirmó. Sin «renunciar a nuestro objetivo de recuperar la soberanía de Gibraltar por medio de los mecanismos que sean necesarios y en los plazos que sean precisos».

Según explicó Dastis, las conversaciones giran en torno a cuatro asuntos que calificó de «irritantes». El primero de ellos es el uso conjunto del aeropuerto, construido sobre el istmo, en territorio español, y nunca cedido al Reino Unido, que se lo apropió por la vía de los hechos. La transparencia fiscal, el contrabando de tabaco y los problemas medioambientales son los otros tres puntos importantes que se han puesto sobre la mesa.