Mariano Rajoy, presidente del Gobierno
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno - JAIME GARCÍA

Merkel y Macron respaldan al Gobierno de España en la crisis catalana

A pesar de no figurar en el orden del día, Cataluña protagoniza el arranque del Consejo Europeo

BruselasActualizado:

España fue este jueves el centro de las conversaciones informales en el Consejo Europeo, donde los líderes y las instituciones comunitarias sellaron su apoyo al presidente español, Mariano Rajoy, para la resolución de la crisis en Cataluña mediante los cauces constitucionales. El Gobierno agradeció la solidaridad de sus socios, pero evitó darle categoría a un asunto que también Bruselas considera «doméstico», y no quiso incluirlo en las conclusiones de la cumbre europea. Ni siquiera para reforzar el mensaje de la UE de «unidad en torno a España» en su respuesta al desafío catalán, como quiso enfatizar el presidente francés, Enmanuel Macron. Rajoy, que no hizo declaraciones, se reunió con él en un encuentro bilateral, pero para otros temas: derechos laborales e inmigración.

Cataluña no entró en la agenda oficial, pero acaparó el foco de la prensa internacional, que ya maneja con soltura el artículo 155 («one hundred and fifthy five») de la Constitución. Si es cierto que la posición de la UE es inequívoca, también lo es que España llega tarde a la batalla mediática, donde gana la propaganda del independentismo. Raül Romeva, «embajador» de Puigdemont en Bruselas, reunió a la prensa la víspera y ayer fue el turno del Gobierno, que explicó su posición a medio centenar de periodistas extranjeros y los motivos para el 155.

El efecto se vio en la primera de las dos preguntas formuladas al presidente del Consejo tras la cumbre. Donald Tusk volvió a rechazar toda opción de intervención europea. «No hay espacio para la mediación o acción internacional», señaló, insistiendo así en la doctrina comunitaria de que debe ser España la que resuelva sus problemas internos dentro de la Constitución. Así lo reafirmaron los líderes europeos que se pronunciaron sobre Cataluña. «Apoyamos la posición del Gobierno español», afirmó la canciller alemana, Angela Merkel.

«Nadie en la UE reconocería la independencia de Cataluña», subrayó Antonio Tajani, presidente del Parlamento europeo. Dos días antes se lo había negado la premier británica, Theresa May.

El primer ministro de Eslovenia, país en cuyo espejo se mira la Generalitat para proclamar la independencia por fases, desterró cualquier equivalencia con Cataluña. Su caso es «completamente diferente», afirmó Miro Cerar, que trazó el abismo que separa ambas realidades: «España, incluida Cataluña, es un Estado democrático. Yugoslavia, no», zanjó el esloveno.

La polémica belga

Quien ha ejercido de verso suelto de la UE es el primer ministro belga, Charles Michel, que apostó en una entrevista por la mediación europea para una salida política a Cataluña. «Condeno la violencia, llamo al diálogo y pido una desescalada» de la tensión, insistió el primer ministro belga, quien negó que exista tensión diplomática con Madrid, como aseguraban ayer dos diarios locales. El Gobierno español también rechazó la polémica. Las cámaras recogieron ayer el saludo entre Rajoy y Michel, que ocupan asientos contiguos dentro del Consejo.

Michel censuró el 1-O el uso de la fuerza policial para frenar el referéndum ilegal, a lo que se refirió ayer el exministro italiano Silvio Berlusconi: «Yo no hubiera enviado a la Guardia Civil», dijo antes de la reunión del PP europeo. También defendió la celebración de un referéndum, pero legal. La familia del centro-derecha que lidera Merkel defendió la postura de España, que expuso Antonio López-Istúriz, en sustitución del presidente Rajoy, que llegó tarde a Bruselas por el conflicto catalán.