El anterior presidente de Baleares, Jaume Matas
El anterior presidente de Baleares, Jaume Matas - REUTERS

El Palma Arena cambiará de nombre para que ya no se asocie más con la corrupción

El Gobierno balear quiere abrir un proceso participativo para que se elija una nueva denominación para este equipamiento

PALMA DE MALLORCAActualizado:

El velódromo más famoso de España, aunque seguramente no por sus cualidades técnicas o deportivas, podría acabar cambiando de nombre dentro de muy poco tiempo. Esta semana ha tenido lugar un pleno de la Asamblea Balear del Deporte que, entre otras decisiones, aprobó la propuesta de cambio de nombre del Palma Arena. La citada propuesta será presentada ahora a la Junta Rectora del Consorcio Palma Arena, que en principio también dará su beneplácito al cambio de denominación.

A partir de ese momento, se abrirá un proceso participativo para elegir el nuevo nombre, que deberá ser ratificado en un nuevo pleno de la Asamblea Balear del Deporte. Este órgano consultivo, creado en 2008, está presidido en la actualidad por la consejera de Cultura, Participación y Deportes del Gobierno balear, Fanny Tur, persona no adscrita a ningún partido, aunque próxima ideológicamente a la coalición econacionalista MÉS.

Con el futuro nuevo nombre del actual Palma Arena se pretende que el velódromo deje de asociarse directa o indirectamente con un caso de corrupción que, con el tiempo, ha llegado a traspasar incluso las fronteras de España. En principio, todo apunta a que la nueva denominación de este equipamiento coincidirá con el nombre y los apellidos de alguna figura relevante o histórica del deporte balear, si bien no tendría por qué ser necesariamente así.

Cabe recordar que el hoy denominado caso Palma Arena comenzó hace algo más de una década, cuando se empezó a investigar el sobrecoste de las obras de construcción de esta infraestructura deportiva. El proyecto del velódromo había sido impulsado en 2006 por el entonces presidente balear, el popular Jaume Matas, con el objetivo de que al año siguiente el nuevo equipamiento pudiera acoger el Mundial de Ciclismo en Pista. Las instalaciones se inauguraron en marzo de 2007, con diversas deficiencias técnicas y apenas unos pocos días antes de que empezase el citado evento.

El presupuesto inicial de las obras había sido de 47,7 millones de euros. Sin embargo, los costes financieros y las sucesivas modificaciones del proyecto provocaron que ya en mayo de 2007, una semana antes de las elecciones autonómicas de aquel año, se acordase contar con un presupuesto complementario de 35,6 millones de euros. En la actualidad, se estima que el Palma Arena podría haber costado finalmente en torno a los 110 millones de euros.

Una ardua investigación

Tras los comicios de mayo de 2007, el socialista Francesc Antich relevó a Matas al frente del Ejecutivo regional, gracias al acuerdo suscrito entonces entre el PSOE, la coalición rojiverde BLOC —antecesora de MÉS— y Unió Mallorquina (UM). Antich nombró consejero de Deportes a Mateu Cañellas (UM), quien en septiembre de aquel mismo año dio a conocer que las cuentas sobre el coste del Palma Arena estaban siendo auditadas, ya que se creía que había costado el doble de lo previsto en un principio.

Poco después de aquel anuncio, el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma, José Castro, y el fiscal Anticorrupción Pedro Horrach iniciaron una investigación conjunta para intentar dilucidar si se habrían podido producir irregularidades en el desarrollo y ejecución del proyecto del velódromo. Así nació el caso Palma Arena, que con el tiempo acabaría dando lugar a un total de 28 piezas separadas y diversas subpiezas adicionales. Varias de esas piezas, incluido el caso Nóos, fueron ya dilucidadas en los tribunales, mientras que otras siguen aún pendientes de juicio.

Castro debería de haberse jubilado en diciembre de 2015, al haber cumplido los 70 años de edad, pero solicitó al Consejo General del Poder Judicial una prórroga de dos años, que le fue concedida, para poder concluir la instrucción de las piezas que aún no estaban cerradas. Dicha prórroga finalizará ya dentro de unas semanas y todo hace prever que el juez podrá retirarse habiendo cumplido su objetivo. Por lo que respecta a Horrach, el pasado mes de mayo abandonó la Fiscalía e inició una nueva etapa profesional como abogado. Quién sabe si el Govern, por deferencia profesional, acabará pidiendo alguna sugerencia sobre el nuevo nombre del velódromo a los dos máximos impulsores del caso Palma Arena.