Curri Valenzuela

Órdago en diferido

Un órdago en toda regla con una particularidad nunca vista: la de conceder un nuevo plazo, ahora de cinco días, para que Puigdemont y Junqueras se arrepientan y Cataluña vuelva a la normalidad democrática

Curri Valenzuela
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Rajoy intervendrá el Govern y el Parlament. Y a Puigdemont le pueden caer 30 años de cárcel si declara la independencia. Un órdago en toda regla con una particularidad nunca vista: la de conceder un nuevo plazo, ahora de cinco días, para que Puigdemont y Junqueras se arrepientan y Cataluña vuelva a la normalidad democrática de la que salió hace ya mes y medio cuando sus dirigentes aprobaron las leyes que convocaban un referéndum ilegal para el Tribunal Constitucional y contrario a su Estatuto de Autonomía.

Ya conocemos los términos, muy duros a pesar de que Rajoy dice considerarlos limitados, en que se producirá la aplicación del artículo 155 . Ya sabemos que la Fiscalía acusará al presidente catalán de un delito de rebeldía si persiste en su actitud. Y ya estamos desmenuzando los pormenores del documento aprobado ayer por el Gobierno. En última instancia, porque ha tenido 45 días para actuar así y si lo ha hecho ha sido empujado por dos discursos del Rey, el último este viernes cuando les urgió a «resolver el inaceptable intento de secesión»”.

Incluso estamos dando por hecho la destitución de Puigdemont y Junqueras, el cese de Trapero, el control de TV3 y los Mossos, los detalles de cómo pueden llevarse a cabo todos esos movimientos, en la creencia de que son ciertos los titulares que nos anuncian «Rajoy intervendrá…». Pero, ¿y si no?

Al conceder un plazo hasta el viernes para que el Senado apruebe el 155, algo innecesario porque la Cámara Alta podría haberse reunido en Pleno en cuestión de horas dada la gravedad y la urgencia del asunto, la incertidumbre sobre el final de la crisis va a continuar casi una semana mas porque el Gobierno ha dejado la puerta abierta otra vez a negociar con Puigdemont una salida para el fin del movimiento secesionista, como si aún creyera posible que se produzca el milagro y Rajoy pueda ahorrarse la aplicación del 155 que, como bien nos dijo ayer, nunca ha querido.

El PSC sigue intentando que la tregua llegue a buen fin y solo por casualidad hemos conocido que Iceta se reunió horas antes del Consejo de Ministros con el presidente catalán para hacerle una nueva propuesta, que por lo visto este rechazó. Son muchos los rumores que hablan de canales de negociación abiertos por intermediarios entre la Generalitat y Moncloa, donde todavía se sueña de la posibilidad de que Puigdemont convoque elecciones y el asunto se liquide con un «pelillos a la mar».

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