El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón
El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón - JOSÉ RAMÓN LADRA

Garzón aprovecha el giro independentista de Pablo Iglesias

El líder de IU, mejor valorado que Iglesias en las encuestas, plantea una posición más constitucionalista

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Hace meses que Podemos se asoma a los sondeos con miedo. La decisión de presentar junto a las formaciones secesionistas un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la aplicación del artículo 155 tiene en pie de guerra al grupo. No hay un CIS o una encuesta en los periódicos que no revele que el partido que nació como respuesta a la crisis y a la corrupción ha encontrado en el desafío independentista catalán su tumba política. El ambiente dentro del partido está cada vez más enrarecido. La pérdida de casi cinco puntos en las últimas demoscopias ha roto las costuras internas, y no solo por parte de una de las fundadoras, Carolina Bescansa, que lo ha hecho público y ha sido apartada de la comisión constitucional.

El propio líder de IU (marca fagocitada por Podemos), Alberto Garzón, ha puesto distancias respecto a la estrategia filoseparatista de Iglesias. De hecho, su discurso contra los líderes independentistas es mucho más contundente que el de su compañero de filas. Garzón no está nada de acuerdo con algunas de las manifestaciones públicas de Iglesias, que han alejado a esta formación del discurso de país que reclaman sus bases.

«Espacio de confusión»

El que fuera candidato de IU ha expresado su malestar por «el espacio de confusión entre ambos partidos. Lo que hace Podemos se le atribuye a IU y viceversa». La falta de visibilidad de la antigua coalición se ha hecho más grave en tanto en cuanto el líder de Podemos ha ido suavizando su mensaje respecto al golpe de Estado en Cataluña. El diputado por Málaga no comparte que Podemos haya calificado a los miembros del exgobierno catalán como «presos políticos» y ha hecho saber a Iglesias que nada tiene que ver el caso de los exconsejeros con el que se producía durante la dictadura franquista.

Esa distancia está tensando las relaciones entre Iglesias y Garzón, amigos personales desde que el primero asesora mediáticamente al segundo. Máxime cuando en el grupo se analizan en detalle los últimos CIS. Que Iglesias se haya convertido en el líder peor valorado de la escena nacional con un 5,75 de apoyo y el líder de la formación que ha engullido tenga un 6,5 pone a las claras las fisuras que empiezan a abrirse en la fuerza morada. Y el dato más doloroso para el secretario general populista es que entre los que dicen votar a Unidos Podemos, la pugna entre los dos dirigentes la gana claramente Garzón. Internamente Iglesias empieza a considerarse como un lastre porque, según las fuentes consultadas, «ha cambiado toda España por Cataluña y finalmente va a perder en Cataluña, y desde luego en el resto del país la desafección empieza a ser muy preocupante». El caos interno está agravado también por el malestar entre los diputados y senadores de Unidos Podemos contra sus portavoces, Irene Montero (Congreso) y Ramón Espinar (Senado), que no logran vertebrar los grupos parlamentarios y cuya labor «deja mucho que desear», según fuentes internas.

A ello se añade que el seguidismo de la línea que marca la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no es compartido por los críticos de Iglesias, cada vez más numerosos. El desgaste de Iglesias como líder que conseguía votos es imparable. Tanto es así que sus socios de IU empiezan a dudar de la conveniencia de seguir atados a Podemos en las próximas elecciones generales.