El Arco de la Victoria, situado en el madrileño distrito de Moncloa
El Arco de la Victoria, situado en el madrileño distrito de Moncloa - Ignacio Gil

Carmena plantea instalar en el Arco de la Victoria un museo del Frente de Madrid

El Comisionado apuesta por rebautizarlo como Arco de la Memoria y abrir una sala de exposiciones

MadridActualizado:

El Arco de la Victoria que recibe a los madrileños y a sus visitantes en la entrada oeste de la ciudad, tiene los días contados tal y como lo conocemos. El Comisionado de la Memoria Histórica en el que el Ayuntamiento ha depositado la patata caliente de decidir qué calles en las que Podemos halla resonancias franquistas se cambiarán y qué monumentos deben ser reasignados, está preparando un informe que avanza, según ha podido saber ABC, decisiones de gran carga ideológica y consecuencias polémicas. Aunque la propuesta tendrá que debatirse en el Pleno municipal, la idea del organismo que dirige Francisca Sauquillo y que está compuesto por siete miembros propuestos a iniciativa de los cuatro grupos municipales, es cambiar el nombre de ese monumento proyectado en los años 40 (y terminado de construir en 1956) como homenaje a los vencedores de la guerra civil y que tiene la protección como monumento histórico artístico.

Lo más probable es que pase a denominarse Arco de la Memoriaaunque también se maneja la denominación de Arco de la Concordia, como propuso en 2004 la Universidad Complutense, a cuya demarcación pertenece. No obstante, lo más controvertido del proyecto, en el que van de la mano Podemos y el PSOE, es la habilitación de una exposición permanente o museo del Frente de Madrid, «el Madrid de la guerra» o, como apuntan sus autores, «cualquier otro relacionado con el objeto por el que fue erigido el arco». El monumento se levantó en una zona que había sido frente de batalla y su trazado incluía además un edificio a los caídos: el que hoy ocupa la Junta Municipal de Moncloa.

Aunque muchos madrileños no lo saben, el monumento está hueco por dentro por lo que, de imponerse las tesis del Comisionado, se procedería a instalar un ascensor en cada una de las columnas laterales del arco que conduciría a la parte superior, donde se habilitará una gran sala que albergará los vestigios de la lucha que libraron los republicanos, en defensa de Madrid, contra Franco. De hecho, cuando fue construido hace sesenta y cinco años se proyectó con un elevador que se estropeó el primer día debido a un problema de cimentación. Se da la circunstancia de que el titular del uso del terreno es el Consorcio Regional de Transportes de Madrid por lo que será la empresa controlada por la Comunidad que preside Cristina Cifuentes la que tenga que dar el visto bueno a esta controvertida empresa. Pero la necesaria autorización de la presidenta popular de Madrid no quedará ahí. A parte de la «resignificación» del monumento, el Comisionado también trabaja en una modificación o explicación de la leyenda y de los signos externos de ese arco, sito en Moncloa, además del ajardinamiento de la zona para que haya un acceso peatonal.

El organismo contratado por la alcaldesa, Manuel Carmena, enviará el informe a las Juntas de Distrito para que puedan presentar alegaciones y está sujeto a un análisis técnico independiente en el caso del todavía Arco de la Victoria, al tratarse de un monumento «de especial significación», según reconoce el propio Comisionado.

El equipo de Sauquillo también ha elaborado una nómina de «lugares de memoria», que revise aquellos enclaves donde se desarrolló algún acontecimiento relacionado «con los asesinatos o torturas en el bando republicano». Uno de los elegidos es la Real Casa de Correos, sede de la presidencia autonómica, que durante la dictadura albergó la Dirección General de Seguridad y cuyos sótanos sirvieron de calabozo para los detenidos. De hecho, el propio expresidente madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, bajo cuyo mandato se reformó el palacete de la Puerta del Sol, hizo público que su padre, el abogado y político José María Ruiz-Gallardón, estuvo internado en esas dependencias. De llevarse a cabo esta propuesta se daría la paradoja de que el edificio oficial que alberga el Gobierno de Madrid tendría en su frontispicio un elemento visible que alertaría sobre su «negra historia».

No obstante, cuando hace un año Podemos en la Asamblea de Madrid ya avanzó esta idea, el Ejecutivo de Cifuentes la rechazó por no tratarse de «una prioridad». El portavoz del Gobierno, Ángel Garrido, señaló entonces que «analizaremos cualquier cosa que se nos proponga. Pero creo que honestamente no forma parte de las prioridades del Gobierno, ni debe serlo del resto de grupos. Escuchamos con atención y cariño (las propuestas), pero no creemos que en estos momentos tenga la menor importancia». Otro de los planes del Ayuntamiento de Ahora Madrid (la marca de Podemos) es habilitar las visitas públicas a los calabozos, «con carácter pedagógico».

Para esa entidad contratada por el Ayuntamiento la sede del Gobierno regional es «un símbolo emblemático de la represión del régimen franquista» porque «sus sótanos albergaron calabozos donde se detenía y con frecuencia torturaba a miembros de la oposición». El objetivo del Gobierno de Carmena es colocar alguna placa o elemento identificativo que dé a conocer esa historia. En esa relación de lugares simbólicos también se encuentra la cárcel de Carabanchel (edificada en 1940 por Franco y que cerró sus puertas en 1998), el Congreso de los Diputados, donde según este organismo «fueron asesinados 151 representantes parlamentarios, 78 del bando republicano y 73 de los sublevados), las prisiones de Torrijos, Ventas, Modelo, Porlier y Yeserías, la checa de Bellas Artes-Fomento, el cementerio de Fuencarral, la Colina de los Chopos, la Colegiata de San Isidro y el búnker del Capricho. En total, el Pleno tendría que aprobar hasta 15 «lugares de memoria».

Un arco «hueco»

En el pie de cada uno de los cuerpos laterales del Arco de Moncloa (de 42 metros de altura) existe un vestíbulo al que se accede desde una puerta que hace años tuvo que ser clausurada para evitar actos vandálicos y desgracias. Existe una escalera de mármol que conduce a la sala central superior con miradores que no se ha empleado nunca y que ahora se transformaría en Museo del Frente de Madrid.

Cincuenta cambios de calles

La controvertida Ley de Memoria Histórica de Zapatero insta a las Administraciones a tomar medidas para retirar símbolos de la dictadura. Él mismo eliminó 570 de los 705 vestigios considerados «franquistas» de los organismos públicos. Otro de los objetivos es cambiar el nombre de calles relacionadas con esa etapa de España. Aunque el Ayuntamiento de Madrid ya tiene 27 nombres sustitutivos (y podrían llegar a ser en total 50) está a la espera de lo que decida el Comisionado. Mientras tanto, algunas Juntas de Distrito se están saltando la opinión de ese organismo para rebautizar por su cuenta algunas vías madrileñas, sin más criterio que el ideológico, lo que ha levantado multitud de protestas entre los vecinos.