El capitán Haddock y Tintín tuvieron problemas para encontrar un barco en «El tesoro de Rackham el Rojo» a causa de una confusión con el meridiano
El capitán Haddock y Tintín tuvieron problemas para encontrar un barco en «El tesoro de Rackham el Rojo» a causa de una confusión con el meridiano

Hubo un tiempo en el que el meridiano de Greenwich «pasaba» por Cádiz

En la antigüedad el meridiano cero coincidía con el fin del mundo, a partir del descubrimiento de América cada país utilizó un meridiano cero diferente

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La ciudad de Cádiz ha sido escenario de acontecimientos históricos excepcionales. Desde su puerto se hizo a la mar Colón en dos de sus cuatros viajes, su bahía despidió a las dos corbetas de Malaspina y a la flota que combatió en Trafalgar. Además, la tacita de plata fue la sede de la Real Casa de la Contratación y del Consulado de Cargadores a Indias y… por ella pasó el «meridiano cero». Una línea imaginaria que sirvió de referencia a la cartografía náutica durante un siglo.

Los geógrafos medievales decían que Dios había puesto como límite a la inteligencia humana la determinación de la longitud de las coordenadas geográficas. En parte razón no les faltaba, puesto que hemos creado toda una serie de líneas para orientarnos: ecuador, eclíptica, círculo ártico, meridiano principal, trópico de Capricornio, trópico de Cáncer...

Tintín usó el meridiano equivocado

Hacia el año 150 Ptolomeo (100-168) trazó el primer atlas conocido, estableciendo el ecuador como el paralelo cero y como meridiano principal una línea imaginaria que pasaba por la isla de El Hierro, también conocida la isla del Meridiano.

Los cartógrafos que sucedieron a Ptolomeo escogieron otras líneas de longitud cero de forma arbitraria y relacionadas, básicamente, con la hegemonía político-económica del momento. Así, este privilegio, en términos cartográficos, lo tuvieron Roma, Jerusalén, Pisa, París o Filadelfia, entre otras muchas ciudades. En nuestro país disfrutaron de este reconocimiento Madrid, Toledo, el Pico del Teide y Salamanca.

Los tintinólogos seguro que recuerdan los problemas que tuvieron el capitán Haddock y Tintín en el álbum «El tesoro de Rackham el Rojo» para encontrar el punto exacto en el que se encontraban los restos de «El Unicornio». A pesar de disponer de las coordenadas exactas (20º 37’ 42’’ N – 7’º 52’ 15’’ W) cometieron la equivocación de utilizar el meridiano de Greenwich y no el de París –que está 2º 20’ 14’’ más al este-, que era con el que se había marcado la ensenada en la que se encontraba.

El primer observatorio español

En 1754 el marino y científico Jorge Juan de Santacilia (1713-1773) estableció en Cádiz el primer observatorio astronómico de España –en el Castillo de la Villa, sede de la Academia de Guardias Marinas- y el primer meridiano en dicho lugar. Se eligió Cádiz por varios motivos, por una parte era la quinta ciudad más poblada en el siglo XVIII y porque gracias a su ubicación geográfica disponía de una mayor cantidad de días despejados al año para poder observar el cielo.

Hasta 1850 la mayor parte de las cartas náuticas españolas y los diarios de navegación están referidos al meridiano de Cádiz. Este meridiano, por cierto, atravesaba lugares tan emblemáticos de la ciudad como el Monumento a las Cortes o el Salón de Plenos del Ayuntamiento.

El meridiano gaditano perdió toda su supremacía en 1884, tras una conferencia internacional celebrada en Washington en la cual la hegemonía victoriana consiguió que el primer meridiano universal fuera el de Greenwich. En este momento el meridiano de Cádiz se encuentra a 6º 17’ 15’’ O.

Poco antes, en 1798, también había perdido el observatorio astronómico, que fue trasladado a la isla de León -San Fernando desde 1814- , en donde se encuentra en la actualidad. Entre las funciones de este observatorio es ajustar la hora legal de España mediante relojes atómicos.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación