El grupo de Relatividad y Gravitación de la Universidad de las Islas Baleares (UIB)
El grupo de Relatividad y Gravitación de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) - UIB

Los españoles detrás de las ondas gravitacionales: «Estábamos eufóricos, casi no podíamos creerlo»

Un equipo de la Universidad de las Islas Baleares ha participado en la detección directa de las ondas gravitacionales

MADRIDActualizado:

Madrugada del 14 de septiembre de 2015. Las alarmas en las salas de control de los observatorios LIGO en Hanford (Washington) y Livingston (Luisiana) saltan repentinamente, tan solo tres minutos después de que una señal procedente del Universo lejano llegase a la Tierra. Una colaboración de mil científicos de 16 países de todo el mundo se pone en guardia. Entre ellos unos investigadores españoles, el grupo de Relatividad y Gravitación de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), que trabaja analizando los datos obtenidos por los detectores. La expectación es máxima. Por primera vez, se había detectado una onda gravitacional, unas ondulaciones en el tejido espacio temporal que viajan a la velocidad de la luz predichas hace justo un siglo por Albert Einstein.

Miquel Oliver, estudiante de doctorado de la UIB, vivió el hallazgo de una forma excepcional. Llevaba solo dos semanas en Hanford dedicado a la monitorización del detector cuando se produjo el momento ¡eureka! «He tenido muchísima suerte», admite a ABC. La noche en cuestión no tenía turno y se fue a dormir como cualquier otro día, pero cuando se despertó a las seis de la mañana descubrió que había recibido una cantidad increíble de correos electrónicos. Advertidos de la señal, los miembros de la colaboración LIGO que por su franja horaria estaban despiertos habían empezado a cruzarse mensajes: ¿Qué estaba pasando? Querían respuestas. «Mis compañeros y yo casi no podíamos creerlo, creímos incluso que podía ser un simulacro, pero en el momento en el que llegamos al observatorio se hizo evidente que no se trataba de una falsa alarma, habíamos detectado una onda gravitacional», recuerda Oliver.

Lo que se había «escuchado» era la señal procedente de dos agujeros negros en rotación, cada uno de aproximadamente 30 veces la masa del Sol, situados a 1.300 millones de años luz. El evento duró apenas una fracción de segundo, pero liberó 50 veces más energía que todas las estrellas en el Universo observable. Ante semejante noticia, en Hanford el ambiente era de «euforia cohibida», describe el científico, porque «no sabes si lo que has descubierto es verdad. Tienes muchas ganas de creértelo pero hay mucho trabajo por delante». A estas alturas, con una investigación publicada en The Astrophysical Journal Letters y un anuncio que ha acaparado la atención de todo el planeta, están convencidos. «Las indicaciones son claras», asegura.

Una onda de libro

Alicia Sintes, profesora del departamento de Física en la UIB y miembro del Consejo de LIGO, ha dedicado 20 años a la caza de estas elusivas ondas y trabaja para mejorar los detectores existentes y futuros. Recuerda el día con gran emoción. Igual que Oliver, en un primer momento creyó que la señal provenía de una inyección artificial, pero «la onda tenía un perfil de libro de texto, precioso», pensó cuando recibió los datos junto a un aluvión de comentarios de sus colegas que no ha parado hasta hoy. «Miquel nos confirmó que en Hanford estaban todos alucinando, que el laboratorio estaba revolucionado», rememora.

No era para menos. «Yo lo llamo el triple descubrimiento -dice la investigadora-, por primera vez se ha detectado de forma directa el efecto de una onda gravitacional cuando incide sobre la Tierra, se ha visto un sistema binario de agujeros negros y cómo estos agujeros negros fusionan». Ahora, Sintes espera que lleguen más resultados y detecciones y que se desarrollen nuevos detectores para fomentar esta nueva formar de conocer el Universo que supone la gravedad. A juicio de Oliver, el descubrimiento abrirá «una nueva puerta y dará un empuje muy fuerte a la Física y la Ciencia en general. Para una nueva generación de científicos va a ser maravilloso».