Simulación del gran impacto del asteroide que causó la extinción del Cretácico-Terciario
Simulación del gran impacto del asteroide que causó la extinción del Cretácico-Terciario - NASA

La casualidad que evitó que el mundo esté hoy reinado por dinosaurios

Si el asteroide que causó la extinción hubiera caído en casi cualquier otro lugar del planeta, estas criaturas podrían haber sobrevivido

MADRIDActualizado:

Hace unos 65 millones de años un asteroide de 10 o 15 kilómetros de longitud impactó contra la Tierra, a una velocidad de entre 57.000 a 115.000 kilómetros por hora. El impacto creó en cuestión de minutos un cráter de 180 kilómetros de diámetro, hoy llamado cráter de Chicxulub, licuó la superficie y levantó enormes cordilleras. La explosión produjo un megatsunami y los fragmentos del choque provocaron una lluvia de fuego y rocas. El polvo cubrió la atmósfera y extendió la oscuridad por el planeta durante semanas o meses, sumiendo al globo en un «superinvierno». El impacto dio lugar a la extinción masiva del Cretácico-Terciario, en la que desaparecieron el 75 por ciento de las especies de animales y plantas de la Tierra, incluyendo a todos los dinosaurios, con la excepción de los parientes de las aves actuales.

Según una investigación publicada por científicos de la Universidad de Tohoku, en Japón, si el impacto hubiera ocurrido en otro lugar no habría sido, ni mucho menos, tan destructivo. Después de aplicar un complejo modelo matemático han concluido que, si el asteroide hubiera impactado en otra región, los dinosuarios probablemente se habrían salvado. Por eso, hoy en día los seres humanos no gobernarían sobre la Tierra. Sus conclusiones se han presentado recientemente en la revista Scientific Reports.

La extinción masiva solo era posible si el impacto del asteroide, de 10 a 15 kilómetros, se producía en las zonas naranjas, ricas en hidrocarburos
La extinción masiva solo era posible si el impacto del asteroide, de 10 a 15 kilómetros, se producía en las zonas naranjas, ricas en hidrocarburos-Kunio Kaiho

Kunio Kaiho y Naga Oshima trataron de averiguar qué habría pasado si el asteroide no hubiera caído en la península de Yucatán; si al impactar contra otro punto habría levantado en la atmósfera tantos gases y partículas como para enfriar el clima y causar la extinción masiva de especies animales y vegetales.

Un modelo de ordenador realizado con los datos sobre el lugar del impacto simuló qué habría pasado en otros escenarios. Partieron de un mapa temporal con la presencia de hidrocarburos bajo la superficie en todo el globo, y a partir de él estimaron la cantidad de cenizas y gases que se habría liberado en distintos puntos de impacto.

Así, descubrieron no solo que el lugar donde cayó el asteroide, el cráter Chicxulub, era especialmente rico en hidrocarburos, sino que, de hecho, estas moléculas eran menos abundantes en el 87 por ciento de la superficie de la Tierra. Esto quiere decir, según Kunio Kaiho y Naga Oshima, que si el asteroide hubiera caído en casi cualquier otro sitio, habría generado muchas menos cenizas y habría enfriado el planeta mucho menos.

Por eso, los dinosaurios podrían haber sobrevivido si no hubiera ocurrido aquella casualidad. Y la evolución de los humanos jamás se habría producido.