A través del estrecho de Sicilia, esa cantidad ingente de agua inundó la cuenca Jónica - ICTJA-CSIC

Una colosal cascada de kilómetro y medio llenó el Mediterráneo en menos de dos años

Esta megainundación, ocurrida hace 5 millones de años por la apertura del estrecho de Gibraltar, volcó mil veces el caudal medio del Amazonas actual

MadridActualizado:

Hace 5 millones de años, el Mediterráneo sufrió una megainundación de tal calibre que parece sacada de la más espectacular película de catástrofes. Una entrada masiva de agua atlántica en forma de una cascada de 1,5 km de longitud llenó el mar, entonces parcialmente deseco, a través de lo que hoy es el canal de Sicilia en menos de dos años. El volumen de agua fue de tal magnitud que supera en unas mil veces el caudal medio del Amazonas actual. Esta es la principal conclusión de un estudio que un equipo internacional de científicos con participación del CSIC ha publicado en la revista Scientific Reports.

Para entender lo ocurrido hay que remontarse otro millón de años atrás. Hace unos 6 millones de años, se cerró la conexión entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo a la altura de lo que hoy es Gibraltar. Este evento propició la desecación parcial del Mediterráneo, que quedó convertido en una inmensa laguna salina. Igualmente, supuso un descenso del nivel de las aguas de entre 1.300 a 2.400 metros. Es lo que se conoce como Crisis de Salinidad del Messiniense (CMS).

Los investigadores se han preguntado muchas veces cómo finalizó este período y como las aguas recuperaron su nivel. La hipótesis de la megainundación del Zancliense propone que se habría producido una entrada de agua masiva a través del estrecho de Gibraltar que habría inundado primero la cuenca occidental y luego, a través del estrecho de Sicilia, habría rellenado la parte oriental. Algunos estudios indican que este proceso de relleno tuvo una duración de entre unos meses y dos años.

Los autores del nuevo estudio han identificado en el subsuelo del canal de Sicilia un cuerpo de sedimentos que parece confirmar esta hipótesis, ya están formados por los materiales erosionados y arrastrados por un inmenso flujo de agua. A través del estrecho de Sicilia, esa cantidad ingente de agua inundó la cuenca Jónica.

Estos sedimentos se encuentran, según los investigadores, por encima de una capa de sales depositada con anterioridad durante la desecación parcial del mar Mediterráneo y bajo otra de sedimentos de origen marino común depositados una vez se hubieron restablecido las condiciones oceánicas normales. «Los depósitos que hemos identificado tienen características típicas de los sedimentos originados por inundaciones catastróficas», explica Daniel García-Castellanos, investigador del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera del CSIC (ICTJA-CSIC) y coautor del estudio.

El cuerpo sedimentario encontrado ahora junto al escarpe submarino de Malta tiene forma de cuña y se le estima un grosor de hasta 860 metros en algunos puntos. Según explican los autores del estudio, se trataría de la mayor acumulación conocida de sedimentos originados por una megainundación.

Los investigadores han identificado también el punto del canal de Sicilia por el que las aguas habrían entrado en la cuenca Jónica. Podría tratarse del cañón submarino de Noto, cuya cabeza que tiene una forma única de anfiteatro y una anchura cercana a los 6 kilómetros. Este cañón actuó como el colector del inmenso flujo de agua que entró en la cuenca Mediterránea Oriental formando en este punto una impresionante cascada de casi 1,5 kilómetros de alto.

«Según los modelos del artículo que publicamos en la revista Nature en el año 2009, la inundación del Mediterráneo habría tenido lugar en tan solo unos pocos años, produciéndose descargas de hasta 100 millones de metros cúbicos por segundo, unas mil veces el caudal medio del Amazonas actual», señala García-Castellanos. Todo un espectáculo.

«Nuestro trabajo vuelve a poner sobre la mesa el carácter abrupto y catastrófico de los cambios medioambientales ocurridos durante el periodo Messiniense, los más importantes ocurridos desde la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años», indica el autor.