Brian, Servando y Garrido tras encajar el gol del Reus
Brian, Servando y Garrido tras encajar el gol del Reus

CÁDIZ CF

Reus-Cádiz CF (1-0): El empate que se convirtió en derrota

El equipo amarillo pierde en tierras catalanas un choque igualado en el que le condena la falta de ambición

Por  20:26 h.
Reus Deportiu
1
Cádiz
0
Reus Deportiu: Badía, Benito, Olmo, Atienza, Ángel Martins, López Garai, Ramón Folch, Jorge Díaz, Miramón (Fran Carbiá, 61'), Ricardo Vaz y Mayor (Edgar, 80').
Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Servando, Aridane, Brian Oliván, Garrido, Abdullah (Güiza, 85'), Salvi (Nico Hidalgo, 66'), Eddy Silvestre (Rubén Cruz, 78'), Álvaro y Ortuño.
Gol: 1-0: Fran Carbiá remata a la media vuelta dentro del área (81').
Árbitro: Prieto Iglesias (colegio navarro). Tarjeta amarilla a Aridane, Folch, Badía, Güiza, Brian
Incidencias: Estadi Municipal de Reus.

Reus y Cádiz CF son dos humildes recién ascendidos que quieren crecer poco a poco, conscientes de la dificultad de pegar el estirón. Cada punto se trabaja al milímetro, no sólo en 90 minutos sino durante toda la semana. La igualdad es tal que un empate sabe a victoria, y pronto ya se empieza a firmar de manera virtual entre los contendientes como una especie de tregua pactada.

Entonces sólo un error contrario o un gran acierto propio puede desequilibrar el enfrentamiento. El choque del Estadi Municipal se encaminaba al 0-0 casi desde el inicio, y la victoria la sumaban los locales al aprovechar su única ocasión clara en una indecisión en cadena de la retaguardia amarilla. Todo ello, combinado con decisiones del colegiado que condicionaban el duelo, como la posible expulsión del portero o la anulación del gol de Güiza por un presunto fuera de juego Ortuño que no se aprecia en las cámaras de televisión.

Un punto perdido en un compromiso insufrible, sin apenas fútbol, que recordaba a los tantos jugados en los últimos años en categorías diferentes y que se salda con una sensación desagradable por la pérdida, pero poco más. No deja motivos para desconfiar de nadie.

Igualdad absoluta

Equipo que gana, repite. La máxima esparraguiana la asume un Cervera de talante y talento similares. Los once de Carranza saltaban en Reus con la misma disposición pero distinto planteamiento. La agresividad mostrada frente al Getafe se reducía en el arranque en tierras catalanas, con el fin de regular esfuerzos.

De entrada cedía la bola al adversario y aguantaba lejos de su área a un rival que circulaba el esférico sin cometido peligroso. Las porterías sobraban en una primera mitad tediosa, porque uno también se puede aburrir en Segunda. El duelo se disputaba en tierra de nadie, como deseaba el cuadro gaditano, pero los amarillos no lograban enganchar ningún contragolpe, bien por el acierto del Reus en la conducción, bien por las imprecisiones de los visitantes en la salida.

El Cádiz CF esperaba el error del contrario que no se producía. Cumplía con la misión del cero en su arco, pues los rojinegros no tienen presencia ofensiva, aunque faltaba atemorizar a su zaga. El ataque cadista se reducía a la figura de Ortuño, descomunal. El ariete generaba las dos mejores ocasiones sesgadas por el linier al señalar el fuera de juego.

El sopor se quedaba en el vestuario durante el descanso y es que en la reanudación Ortuño, quién si no, rondaba el gol con una magnífica jugada que desbarataba el meta Edgar con una gran intervención y con un posterior remate de cabeza en un córner que se paseaba junto al palo.

Los pupilos de Cervera daban el obligado paso adelante y el Reus ya no se movía tan plácidamente por su césped. La muestra, esa salida en falso del portero que arrollaba a Álvaro fuera del área y merecía más que una simple amarilla.

El choque volvía a caer en la apatía al cuarto de hora, y tocaba reactivarlo desde el banquillo. Nico entraba en lugar de Salvi para desatascar el juego por el carril derecho. Rubén Cruz se unía a la tropa, pero el Cádiz CF se sentía incapaz de meter mano a un rival siempre ordenado que no daba opción al contragolpe ni al fútbol por banda de los amarillos.

En un partido extremadamente táctico, sólo un error podía desnivelar la balanza. Y lo cometía la zaga visitante. Dejaban centrar al extremo del Reus y que Carbiá pudiera revolverse dentro del área; el mediapunta hacía el resto con un buen remate con el que los catalanes sacaban petróleo.

Apenas restaba tiempo para que el colegiado Prieto Rosales anulara el gol de Güiza por la supuesta falta de Ortuño. Y es que lejos de conspiraciones, el Cádiz CF visitante no está teniendo tino esta campaña con los arbitrajes.