Güiza se acerca a Salvi para agradecerle la asistencia en el primer gol del Cádiz CF.
Güiza se acerca a Salvi para agradecerle la asistencia en el primer gol del Cádiz CF.

Cádiz CF

Cádiz CF-Linares (3-1) La confirmación se da en Carranza

Cuarta victoria consecutiva en una buena tarde de fútbol ante un rival que pasó inadvertido

Por  20:43 h.
Cádiz CF
3
Linares
1
Cádiz CF: Cifuentes, Juanjo, Aridane, Migue, Andrés Sánchez, Abel (Jandro, 76'), David Sánchez, Álvaro García, Salvi, Lolo Plá (Despotovic, 75') y Dani Güiza (Nana, 68').
Linrares Deportivo: Lopito, Bauti, Higinio, Álvaro Vega, Rosales, Lara (Joselu, 51'), Corpas, Fran Carles, Juanfra (Salinas, 51'), Gámiz y Payán (Javi Quesada, 51').
1-0: Güiza (4'); 2-0: David Sánchez (36'); 3-0: Güiza (55'); 3-1: Joselu (59')
Árbitro: Víctor Pérez Peraza, tinerfeño. Solo mostró una cartulina amarilla a Despotovic en el segundo tiempo.
Antes del partido, se homenajeó a los pueblos que constituyen la provincia de Cádiz. 44 pequeños portaron la bandera de cada localidad en el centro del campo.
Ramón de Carranza. Alrededor de 8.000 espectadores.

Lo tiene. Lo ha alcanzado. Le ha costado, pero lo tiene. Ya solo falta que lo retenga. Sí, Claudio lo tiene. Por lo que sea, por la presión de verse en la calle, por la responsabilidad de sentarse en el banquillo Local de Carranza, por las recomendaciones, por los consejos, y qué diablos, por su experiencia, por su sapiencia. Tiene el once, lo ha conseguido. Tiene el bloque. Y con él, a muerte.

Ese mismo once se adelantó en el marcador casi sin despeinarse en el minuto 4. Y se adelantó como lo viene haciendo estas últimas jornadas. Otra vez Salvi. Otra vez se internó buscando un pase larguísima pero efectivo de Juanjo. Y hasta la línea de fondo que fue el pequeño sanluqueño para rebañar un balón casi perdido y elevarlo majestuosamente para ponerlo en las botas de Güiza, que llegando desde atrás batió fácil a un Lopito que ni tiempo había tenido para ensuciarse los guantes. Curioso lo de este jerezano. Está ‘cascao’ como un coche de tercera mano, está jugando a medio gas porque es lo que le permite su físico, pero ahí está el tío, con ocho goles casi que sin querer.

El Linares ha ido de víctima toda la semana. Y la verdad, salió con la misma actitud que reflejaron las palabras de su director deportivo. Normal que Lolo Plá, pasado el minuto diez, casi liquidara el partido con una vaselina tras una falta de entendimiento entre el portero y su central. Tampoco estuvo fino, minutos después, Güiza, que se coló, tras un saque de banda sacado rápido, delante del portero para disparar inexplicablemente alto. El Cádiz CF, visto lo visto, no tuvo otra que gustarse. Más que el gol, Güiza, Salvi y compañía se pusieron a buscar la obra de arte, a veces, abortada por el juez de línea.

El moólogo del Cádiz CF era absoluto. Jugadas trenzadas, pases verticales, centros, saques de esquina… Arrollador, pero sin gol. Tampoco hacía falta, la verdad sea dicha. El personal de divertía y había tarde para finiquitar el partido a lo largo de la misma. Tampoco era plan de acabar la pachanga en un cuarto de hora.

Que este Linares haya ganado dos partidos consecutivos dice bien poco de una categoría en la que el Cádiz CF ha sumado, con la de hoy, cuatro.

Hasta 23 minutos hubo que esperar para que el conjunto de Linarejos diese señales de vida en el campo del Cádiz CF. Nada del otro mundo, pero lo suficiente para que Migue y Aridane despertasen de la siesta.

Pasada la media hora, el Cádiz CF bajó el ritmo. Pero incluso así bailaba al recién ascendido. En una de esas, el Cádiz CF sobó la bola hasta cansar a algún que otro impaciente de la grada. Pero siempre con criterio, buscando algo. El balón fue tocado por Lolo Plá, que buscaba peligro y al no encontrarlo retrocedió a Abel, que buscando peligro acabó retrocediendo a Aridane y vuelta a empezar. Porque desde el canario se originó una jugada a lo Barça. Tac, tac, tac… Balón de Lolo Plá a Güiza en el balcón del área, asistencia gourmet del gitano hacia atrás y tac, zurdazo maravilloso de David Sánchez para quitar las telarañas de la escuadra de Lopito, que si se pone a aplaudir tampoco hubiese sido raro.

Porque a Güiza le gusta mucho jugar en Carranza. Y como le gusta una barbaridad todo lo que intenta hacer lo hace como si un pintor lo estuviera retratando. Un control orientado lo hace como si fuera Ardiles en ‘Evasión o victoria’.Por eso, porque se cree que le deben estar grabando, cuando tiene tiro prefiere la sorpresa y el pase al compañero, por muy tapado que se encuentre, qué más da. El resultado le daba margen para esas cositas y él, claro, se aprovecha. Merced a esa jugada en la que Güiza no conecta con Plá , la defensa jienense acaba haciéndose un lío y en su intento de despejar el balón acabó dejándolo franco en las botas de Lolo Plá, que fusiló a Lopito para que el meta estrenase sus guantes. No tuvo tiempo de descanso el arquero, que tan pronto como se levantó tuvo que irse al suelo para despejar, con su pie derecho, un zurdazo de Salvi en lo que pudo ser el tercero al borde del descanso.

La continuación fue más de lo mismo. Abel, de libre directo, fue el primero en intentarlo. Ya sí, ya el Cádiz CF pensó que lo más justo con su afición sería regalarle una goleada ante un rival inadvertido. Estaba tan cómodo el Cádiz CF que Aridane se marcó una ‘josetada’ al no despejar un balón propicio siendo, como es, el último hombre. Su mayúsculo error no fue aprovechada por el inanimado ataque del Linares. Pasado el minúsculo susto, el Cádiz CF volvió a encaprichar a su parroquia con una gran jugada que acabó con un centro perfecto de Juanjo pero que Lolo Plá, en el segundo palo, no supo darle una feliz conclusión.

Sí que se la dio más tarde Güiza. Otra vez, el Cádiz CF tocó con placidez en el centro del campo. Entre Abel y David Sánchez hicieron llegar la bola a Álvaro García, que con un espléndido pase elevando el balón a la espalda de los centrales desmarcó a Güiza, que como Perico por su casa, se hizo hueco dentro del área foránea para disparar fuerte y raso subiendo el tercero al electrónico. Nueve para el jerezano. ¡Rodando!

Como el partido se convirtió una fiesta y había convertido en una fiesta también había copitas para los invitados.Una se sirvió Joselu, que había entrado formando parte de un triple cambio de su entrenador, y con una bonita vaselina maquillaba el resultado. Aplausos en Carranza por la ejecución. La fiesta, seguía. Y los invitados estiraban piernas. Cifuentes tuvo que emplearse a fondo, la primera vez en todo el partido, para despejar un disparo cruzado de Corpas con el que pretendía poner en apuros a un Cádiz CF que se había relajado tela.

Había que ponerse serio y eso lo sabe hacer muy bien últimamente Salvi, que cogió su moto para llegar de nuevo a la línea de fondo y poner un regalito en las botas de Güiza, que prefirió dejar pasar con un ‘olé’ en la grada como eco, para que Lolo Plá la tuviese mejor pero el disparo del extremeño se estrelló en Álvaro García, que también pasaba por ahí.

Pero si en este Cádiz CF hay alguien que se pone serio de verdad ese es Claudio, que vio la aguja mareada y sacó del campo al ovacionado Güiza para meter músculo en el centro del campo con Nana. Eso sí, las bandas del Cádiz CF seguían siendo dos autopistas con dirección fondo norte. Esta vez fue Álvaro el que desbordó por la suya para poner un centro lindo a Lolo Plá, peroa la toda la puntería que tuvo ante el Melilla y el San Roque de Lepe parecía perdida hoy. Su testarazo se fue besando el palo. Salvi entró al quite y encaró a todo defensa que se encontró en su camino. En apelas veinte segundos disparó dos veces, encaró cuatro, amagó dos y así seguiría todavía sino llega a ser cazado por un rival. El Carranza, un clamor: ¡Saaaaaaalvi, Saaaaaalvi! Está que se sale y lo demuestra cada vez que puede.

De nuevo controlado el asunto, el Linares entregó la cuchara nada más encontrarla, Claudio dio entrada a Despotovic y Jandro deseoso de que ambos lleguen a tiempo para los ‘play off’. Estos cambios descolocaron un tanto el Cádiz CF, que se empeñó en dar facilidades al Linares. Otra vez Cifuentes tuvo que intervenir para que la grada no acabase sufriendo inexplicablemente.

Y de repente, el silencio. El temor se hizo presente. Salvi, en lo que iba siendo una contra mortal, soltaba el balón a Álvaro García para que siguiera una jugada que nunca tuvo que seguirse porque las miradas, las de los más sabios, se habían quedado allí, en el centro del campo, donde el sanluqueño se estremecía pidiendo la asistencia médica. Se había roto. No puede ser. No puede ser. En su mejor momento, no. Otra vez no. Salvi abandonó el campo cojeando y dejando en el ambiente cierto olor a quirófano. Toquen madera.

El Cádiz CF, con uno menos, gestionó los últimos minutos sin la alegría que caracterizó lo que debía haber sido una goleada si Jandro hubiera aprovechado una oportunidad clarísima tras el despeje . Así, sin prisas, se fue acercando al final del partido de la confirmación de lo que ha dejado de ser una racha para convertirse en una dinámica. La confirmación de que este Cádiz CF ha vuelto para quedarse. En el tercer puesto, en el cuarto, en el segundo o en el que sea. Pero así, sin complejos, como un bloque, con las ideas claras, así se puede hacer frente a cuantos partidos vengan. No hay miedo, solo el temor a que lo de Salvi no sea grave.