Juanjo intenta superar a Giménez en la banda.
Juanjo intenta superar a Giménez en la banda.

CÁDIZ CF

Cádiz CF-Atlético de Madrid (1-1): El Cádiz CF de Cervera nunca deja de creer

Un penalti transformado por David Sánchez iguala el tanto de Carrasco y los amarillos se clasifican para la final del Trofeo Carranza en la tanda de penaltis

Por  22:59 h.

El fútbol de verano en general, y el Trofeo Carranza en particular, es una puerta que teletransporta a un pasado nostálgico. Viven de recuerdos, porque ya nada es lo que era. Realizar un vaticinio sobre el futuro del equipo tras ver su choque en el torneo tiene más de pitoniso que de analista. Es aventurarse demasiado. La diferencia de calibre entre Atlético y Cádiz CF es apabullante pese a que Simeone presente su plan B; y la ilusión por agradar al aficionado no puede competir con la tensión de una competición oficial, con su motivación y sus nervios.

Es posible evaluar la actuación del cuadro amarillo en este duelo concreto, que en nada se parecerá al debut en Almería salvo en el color de las camisetas. Y en esta aparición, el Cádiz CF plantaba cara a la todopoderosa escuadra madrileña de Fernando Torres, Augusto y compañía. Sin un fútbol brillante, que no se espera esta campaña con la filosofía Cervera, la clave estará en hacerse sólido en defensa, veloz por banda y certero en ataque. Porque el centro del campo es un agujero a la espera de piezas para cubrir el vacío.

Con ello, empataba a un Atlético superior en la primera mitad que terminaba el duelo antes de tiempo y se topaba con el gol sorprendente de David Sánchez de penalti justo al final. Premio a un equipo que nunca perdía la fe, vulgo, el Cádiz CF de Cervera. Nunca deja de creer y, sostenido en el arco por Cifuentes, se clasificaba para la final del Trofeo Carranza.

De perfil, de frente, de canto, el rostro del Cádiz CF en su presentación en el Trofeo se parecerá mucho al que iniciará la liga en un viernes atípico. En transiciones como la de este verano, las circunstancias condicionan enormemente las alineaciones por encima de la calidad de los recién llegados, que deben aparecer por méritos propios a medida que avance la competición.

El Atlético de Madrid, subcampeón de Europa y equipo de moda en el continente, exige el mejor vestuario. Después del fiasco del pasado curso, los laterales son los primeros en cambiar, manteniendo en el eje de la zaga a Servando y Aridane a la espera de refuerzos. David y Mantecón son insuficientes para dotar de consistencia a la medular en el fútbol profesional, toda vez que Güiza podría ser uno de los que menos notara el salto al igual que Salvi. Nico por derecha y Santamaría por detrás del jerezano conformaban el plantel.

De inicio el Cádiz CF recordaba al conjunto que sueña con agradar en el estreno ante su afición. Serio y compacto, al estilo Cervera, basculaba con velocidad para no deshilacharse ante un adversario que tocaba con calidad y precisión imponiéndose al fuerte levante. En un despiste, un balón perdido por los colchoneros, Güiza lideraba un contragolpe y con precisión servía para que la rapidez de Salvi permitiera el mano a mano con Bernabé. El sanluqueño golpeaba con la punta de la bota pero su disparo se estrellaba en la cepa del poste para desgracia de unos aficionados que aún tomaban asiento en las gradas.

El Atlético dominaba mientras los locales corrían tras la bola como en una pachanga playera. No alcanzaban para arrebatar el cuero y salir rápido al contragolpe, si bien mantenían el orden y complicaban el ataque estático de los madrileños. Sin embargo, sufrían el más severo castigo en el primer error de concentración.

Los pupilos de Simeone se aferran a la estrategia para aumentar su grandeza y una falta botada por el capitán Gabi originaba el tanto colchonero. Augusto cabeceaba solo en el corazón del área y el poste escupía su remate, pero Yannick Carrasco la cazaba con un tremendo derechazo para abrir la grieta en el marcador.

El gol no cambiaba la dinámica. El Atleti dominaba y el Cádiz CF corría y corría sin cortar el esférico. Con la pelota en su poder, el doble pivote amarillo mostraba sus carencias, así que toca apelar a la velocidad de las bandas y al remate de Güiza. Por los extremos se generaban las opciones más peligrosas, sin atemorizar al arquero visitante.

Cervera efectuaba un triple cambio en el descanso. Migue sustituía a Servando, Abel tomaba la mediapunta y Aitor entraba por izquierda pasando a Salvi a la derecha. De nuevo el arranque sería explosivo, con una ocasión de Güiza mal ejecutada. El Cádiz CF enseñaba una mejor cara, demandando el cuero e intentando crear desde la posesión, algo que no hacía en toda la primera parte.

Una jugada desgraciada ofrecía la peor noticia del partido. Luis Ruiz salía en camilla del terreno de juego confirmando el gafe absoluto del Cádiz CF con sus laterales: el que está huérfano es el que siempre cae. Al final, sólo es una brecha. Carpio pasaba a la zurda y Juanjo entraba por la diestra. Aprovechaba el míster para fortalecer el centro del campo con Garrido y daba la alternativa a Ortuño por Güiza. Casualmente, el vasco disfrutaba de la mejor ocasión. El balón llegaba rechazado al punto de penalti y Jon Ander pasaba por allí, pero con demasiada inocencia para soñar con el gol del empate.

El exdelantero de Las Palmas gusta por sus maneras, pero quien sigue conquistando a la afición es un Salvi que crece día a día camino de ser gigante. El sanluqueño se ganaba los principales aplausos del respetable pues a su velocidad le une desborde, regate y sentido táctico. El Atlético se regodeaba en su apatía, y lo pagaba caro.

Ortuño destrozaba la cadera al lateral y centraba al área, pero el balón lo interceptaba el zaguero atlético con el brazo. Penalti que transformaba David Sánchez en el último minuto con un disparo potente (como aquel inolvidable ante el Racing de Santander) que igualaba la contienda y la conducía a la tanda que inventara Rafael Ballester en este mismo escenario. En la pena máxima, los amarillos siguen demostrando que se encuentran en un estado de gracia mayúsculo y con las paradas de Cifuentes se mete en la final del Trofeo.

 

FICHA TÉCNICA:

Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Servando (Migue, 46′), Aridane, Luis Ruiz (Juanjo, 60′), David Sánchez, Mantecón (Garrido, 69), Nico Hidalgo (Aitor, 46′), Salvi, Santamaría (Abel, 46′) y Güiza (Ortuño, 69′).

Atlético de Madrid: Bernabé, Vrsaljko, Giménez, Lucas, Borre (Diogo, 58′), Augusto, Gabi, Manquillo (Saúl, 86′), Carrasco, Caio (Amath, 76′) y Torres.

Gol: 0-1: Yannick Carrasco (13′); 1-1: David Sánchez, de penalti (89′).

Árbitro: Pedro Pérez Montero (colegio andaluz). Tarjeta amarilla a Servando

Penaltis: 0-0: Torres, para Cifuentes; 1-0: Abel, gol; 1-1: Gabi, gol; 2-1: Ortuño, gol; 2-2: Diogo, gol; 3-2: Aitor, gol; 3-2: Carrasco, al larguero; 3-2: David, al larguero; 3-2: Giménez, para Cifuentes.

Incidencias: 7.835 espectadores en el Ramón de Carranza. El Cádiz CF se clasifica para jugar la final del Trofeo.