Nombre A Plomo
Dirección Calle Fernández Ballesteros, 3 ()
Horario Martes a domingo de 13:30 a 15:30 y de 20:30 a 23:30 horas. Cerrado domingo tarde y lunes.
Teléfono 856071057
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Junto al paseo marítimo y cercano a la zona más hotelera de Cádiz se encuentra el restaurante A Plomo. Un pequeño restaurante fundado en 2016 por los cocineros Carlos Martínez y Ramón Álvarez, formados en la Escuela de Hostelería de Cádiz, con un curioso nombre con varias acepciones. El slow food es el movimiento gastronómico en el que este establecimiento se encuentra más cómodo y en el que se practica una cocina de mercado, del de San José más concretamente. Como a los propios propietarios les gusta decir, en su local se viene a comer con tranquilidad y “aplomo”. Disfrutando de una cocina que se sumerge “a plomo” en los sabores, como los buceadores cuando utilizan el peso de sus cinturones para llegar al fondo del mar. Y esos fondos son piezas claves en la propuesta de estos cocineros gaditanos para su restaurante.
Cuando entramos en A Plomo nos encontramos con una pequeña y acogedora sala de decoración industrial distribuida en 6 mesas bajas, 3 mesas altas y barra. Con un aforo aproximado de 30 comensales, es recomendable hacer reserva.
La carta de A Plomo, aunque no muy extensa, cuenta con un concepto versátil y creativo, pensado para compartir con gran variedad de productos locales. También encontramos la opción de dos tipos de menú degustación: Menú Descubrimiento, que consta de 4 platos y 1 postre por 28.90€; y Menú A Plomo, que consta de 6 platos y 2 postres. Cualquiera de estos dos menús se pueden elegir los platos o hacerlos a ciegas dejándose guiar por las recomendaciones del chef. Además tienen la opción de maridaje acorde a cada menú. A Plomo cuenta con una carta de vinos con referencias muy interesantes y para nada comerciales, con gran protagonismo de las D.O. Jerez y V.T. Cádiz.

Las patatas bravas de A Plomo.

Las patatas bravas de A Plomo.

En esta ocasión optamos por carta, la cual empezamos por las patatas bravas, una de las mejores bravas de la capital. Con unas patatas cremosas y crujientes, una fritura perfecta. Y la salsa picante hecha a base de tomate seco le da un punto de ahumado y acidez que las convierte en adictivas.

El paté de ortiguillas.

El paté de ortiguillas.

Seguimos con el paté de ortiguillas, otro de los platos ya clásicos e indispensables de este restaurante. Paté de textura esponjosa y con todo el sabor que caracteriza a esta anémona.

Canelón de buey de mar.

Canelón de buey de mar.

A continuación, un canelón de buey de mar e hinojo. De relleno jugoso y terminado con una bechamel ligera y queso ahumado.

Wellington de rabo de toro y zanahoria.

Wellington de rabo de toro y zanahoria.

Para terminar la parte salada decidimos tomar un Wellington de rabo de toro y zanahoria. Versión andaluza del tradicional solomillo Wellington, intercambiando el solomillo de ternera por un relleno a base del guiso de rabo de toro desmenuzado.

Torrija caramelizada con helado de leche merengada.

Torrija caramelizada con helado de leche merengada.

En la parte dulce de la carta podemos elegir entre cinco tipos de postres que van desde los más tradicionale,s como la tarta de queso curado o la torrija caramelizada, hasta alguno más creativo como el sorbete de mojito de melón. Nosotros nos decantamos por una de mis debilidades dulces. La torrija caramelizada con helado de leche merengada. He de admitir que es una de las mejores que he probado, jugosa, ligeramente tibia, con un caramelizado fino y delicado. El helado que acompaña, que en muchos de los postres van de relleno, en este caso está a la altura de la torrija y combina a la perfección con ella.
El restaurante A Plomo, con su propuesta creativa y divertida, es una buena opción para un almuerzo-cena informal donde poder disfrutar de una carta donde priman los sabores auténticos del producto sin ninguna pretensión ni estridencia.