Madrid

La basura se come la estación de Chamartín: «Nunca había visto esto tan sucio»

Una huelga indefinida de limpieza provoca el descontento de los viajeros que tienen que coger allí un tren

Basura acumulada en el suelo de la terminal de Chamartín
Basura acumulada en el suelo de la terminal de Chamartín - ISABEL B. PERMUY

El jueves, un niño le dijo en casa a su padre que quería ir a ver su trabajo. «Ahora no se puede», le contestó el hombre. El caso es que tenía, al menos, dos razones de peso para no llevarle a la Estación de Chamartín, su «oficina» desde hace 14 años. El primero, papá ya no trabaja allí; el segundo, la terminal está muy sucia desde el jueves porque papá y sus compañeros iniciaron una huelga indefinida contra su empresa, Althenia, que hace unos meses consiguió la concesión de limpieza del lugar, que ofertó Adif.

«Justo el día de mi cumpleaños, el 19 de octubre, me llegó un mensaje al móvil diciéndome que estaba despedido», recuerda Eduardo Ligero, el padre en cuestión y uno de los dos trabajadores del servicio de limpieza despedidos hasta el momento. Estas dos bajas, precisamente, provocaron la huelga que, desde el pasado jueves, ha llenado de basura las terminales de las estaciones de Chamartín y Atocha.

«Esto en mi pueblo no pasa»

Allí, además de la batalla sindical, hay otra pugna servida, aquella que protagonizan los limpiadores obligados por los servicios mínimos a dejar limpia la terminal y aquellos compañeros que, en huelga, se pasean de una punta a otra tirando papeles al suelo. «Esto está tremendamente sucio, yo uso el Cercanías todos los días y nunca lo había visto así», subraya Carlos Fernández, un madrileño que se pregunta por la motivación de los trabajadores de limpieza de Chamartín.

«El motivo de las movilizaciones es la reducción de plantilla que plantea Althenia», resume Miguel Ángel Escolano, responsable del Sector Ferroviario de UGT en Madrid, quien adelanta que, además de los dos despidos ya ejecutados, habrá más: «Hemos tenido reuniones con la empresa y nos plantea que para poder hacer rentable el concurso necesita una reducción de jornada de trabajadores de las dos estaciones, además de ejecutar otros cuatro despidos más». ABC ha intentado ponerse en contacto con Althenia pero no ha podido conocer su versión de un conflicto que, según Escolano, surge cuando Adif concede este contrato a la compañía.

«Se presentaron 13 empresas al concurso y nosotros les dijimos que el contrato iba muy justo. Se retiraron diez», rememora el representante sindical, quien también señala que el contrato se lanzó a la baja, momento en el que ellos pronosticaron que si finalmente se adjudicaba en esas condiciones, iba a haber problemas en el servicio, ya que se iba a reducir la plantilla, compuesta por unos 90 trabajadores.

Dicho y hecho. El tiempo le dio la razón porque aquel 19 de octubre, Ligero recibió la notificación de su despido, algo que causó, además de un disgusto importante en su familia, el descontento de los viajeros que, a la postre, se han visto afectados por la huelga. «Esto en mi pueblo no pasa», dice una mujer, a quien completan Paqui y Manuel, que acababan de llegar de Ciudad Real: «Esto está muy mal».

Ligero y sus compañeros saben que hay gente que les entiende y que no, pero adelantan que continuarán echando piedras, o —mejor dicho— basura, sobre el suelo que limpian para así conservar sus empleos, aunque sólo sea para que sus hijos puedan visitarles.

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