España

Sánchez se siente legitimado pese las siete derrotas electorales consecutivas

Los socialistas rebajan aún más su suelo en los comicios gallegos y vascos del pasado domingo

Pérdida electoral del PSOE con Sánchez
Pérdida electoral del PSOE con Sánchez - ABC

La caída del PSOE en Galicia y País Vasco no fue suficiente para que Sánchez ayer asumiera la responsabilidad plena del declive que está viviendo el PSOE durante los últimos años. El secretario general de los socialistas se atribuyó en su comparecencia tras la reunión del Comité federal «una parte de responsabilidad de las derrotas electorales», aunque seguidamente destacó que también la tenía en las «victorias» que, a su juicio, el partido ha obtenido durante su liderazgo. Además, no dudó en postularse de nuevo como líder a un gobierno alternativo al de Mariano Rajoy.

Sánchez se puso al frente del PSOE en un momento delicado para el partido, cuando los socialistas apartaron a Alfredo Pérez Rubalcaba por su incapacidad para terminar con el castigo que los ciudadanos les dieron en las urnas como respuesta a los años de gestión de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, el actual secretario general no solo no ha logrado mejorar los resultados en las urnas, sino que además, ha sido durante su liderazgo cuando han empeorado todavía más.

El domingo, el PSOE obtuvo su peor resultado electoral tanto en Galicia como en el País Vasco. En la primera comunidad autónoma, los socialistas perdieron cuatro escaños respecto a las elecciones del 2012, mientras que en la segunda pasaron de los 16 que alcanzaron en los anteriores comicios hasta solo nueve, con la pérdida de casi 90.000 votos.

Con esta decepción electoral, ya son seis para los socialistas en menos de dos años. La primera de ellas fue en las elecciones al Parlamento de Andalucía de marzo de 2015, ocho meses después de la elección de Sánchez como secretario general del partido. En esa ocasión, los socialistas pasaron del 39,6% que obtuvieron en 2012 a un 35,4%, con la pérdida de casi 120.000 votos, el peor resultado de la historia del PSOE en esa comunidad autónoma.

Batacazo en las municipales

Pero tres meses más tarde, en mayo de 2015, el partido se llevó otro batacazo, esa vez en las elecciones municipales, donde pasó de un 27,7% que obtuvo en 2011 -muy bajo ya comparado con la anterior, en la que había conseguido un 34,92%- a un 25,02% de los votos. Aun así, en estos comicios los socialistas se aliaron en muchos municipios con Podemos para quitar alcaldías al PP, de ahí que el secretario general del PSOE hable de «victorias» para disfrazar las derrotas.

Antes de que Sánchez se enfrentara a sus primeras elecciones generales, los socialistas tuvieron que hacer frente a las del Parlamento de Cataluña, cuyo resultado tampoco fue positivo. El PSOE obtuvo un 12,72% de los votos respecto al 14,43% que había logrado en 2012, cuando ya bajó cuatro puntos respecto a 2010. Este porcentaje se tradujo en una pérdida de cuatro escaños, pues pasaron de 20 a 16. Además, Ciudadanos consiguió desplazar a los socialistas del segundo puesto, de manera que se convirtieron en el tercer partido del Parlamento.

El 20 de diciembre de 2015 Pedro Sánchez se enfrentó a las urnas por primera vez, pues hasta el momento no había sido cabeza de lista en ninguno de los mencionados procesos electorales. El objetivo era superar ese 28,76% que tanto daño había hecho a los socialistas en las generales de 2011, tras el paso de Zapatero por Moncloa. Precisamente en 2008, cuando este último estaba al frente del partido, los socialistas consiguieron un 43,87% de los votos.

Sin embargo, la estrategia que Sánchez siguió como secretario general de los socialistas no convenció a los electores, que dieron al PSOE el peor resultado de toda su historia en unas elecciones generales, con un 22,01%y la pérdida de 20 escaños -quedándose en los 90- y de algo más de millón y medio de votos.

El PSOE obtuvo el 20-D el peor resultado de su historia en unas elecciones generales

Aun así, el dirigente socialista no dudó en tratar de conseguir ser investido presidente del Gobierno. A través de la firma de un acuerdo con Ciudadanos, Sánchez pretendía acabar logrando también el apoyo de Podemos, algo a lo que los diputados de la formación morada no accedieron. En esta ocasión, la intención de Sánchez continúa siendo la de lograr el respaldo de los de Albert Rivera y Pablo Iglesias para no tener que acudir a los partidos nacionalistas, algo que parece no coincidir con las intenciones de las fuerzas implicadas.

Con la repetición de los comicios, Sánchez tenía una esperanza para mejorar las expectativas del partido, pero los resultados fueron incluso peor: los socialistas mejoraron su porcentaje -pasando del 22,01% al 22,67%-, pero perdieron algo más de 100.00 votos y otros cinco escaños, de manera que su representación en el Congreso es ahora mismo de 85 diputados. Pese a este número de representantes en la Cámara Baja y las advertencias de algunos miembros del PSOE, Sánchez está dispuesto a intentar su investidura.

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