Imagen de Olivia Campbell, de 15 años, a quien sus padres dejaron ir al concierto con su amigo Adam quien sí ha sobrevivido. Vídeo: Los rostros de la tragedia - ABC
ATENTADO EN MÁNCHESTER

«Has sido arrebatada pronto para cantar con los ángeles. Mamá te quiere tanto»

De los 22 muertos, 14 han sido identificados. De los 59 heridos, 20 están en estado crítico

MadridActualizado:

A lo largo del día de ayer se fue conociendo la identidad de gran parte de las víctimas que murieron en la noche del lunes en el Manchester Arena. Con la triste confirmación, la esperanza de muchos de encontrar a sus seres queridos -hijos, padres, amigos- se desvaneció. Ese ha sido el caso de Charlotte Campbell, madre de Olivia, de 15 años, que había acudido al concierto acompañada de su amigo Adam. Él fue encontrado en un hospital, ella estaba ilocalizable y su teléfono no funcionaba. El martes la madre había pedido ayuda a través de las redes sociales para encontrar a su hija. Y recordaba sus últimas palabras, antes del concierto, emocionada porque se lo estaba pasando muy bien y dándole las gracias por dejarla asistir. Ayer, tras conocer la muerte de Olivia, Charlotte colgó en Facebook un mensaje que no tendrá respuesta: «Descansa en paz mi querida y preciosa hija, Olivia Campbell, que ha sido arrebatada demasiado pronto para ir a cantar con los ángeles y continuar sonriendo, mamá te quiere tanto...».

Esta es una de las 14 historias -el número de víctimas identificadas- que ayer llenaban las páginas de los diarios británicos. Junto a la foto de Olivia, estaba también la de la niña de 8 años, Saffie Roussos, la víctima más joven del atentado, cuya madre, Lisa (48), se encuentra en cuidados intensivos, y no conoce aún el fatal desenlace de su hija; y la de Nell Jones, una estudiante de 14 años, de Goostrey, que había acudido con muletas al concierto, a causa de una reciente lesión.

Huérfanos

Pero no solo los padres llorarán a sus hijos, también estos han perdido a uno o a ambos progenitores. Es el caso de Alex y Patrycia, cuyos padres, Angelika (40) y Marcin Klis (42), que habían acudido a recogerlas, murieron en la explosión. Nacidos en Polonia, la familia residía en la ciudad de York. Tanto el ministro de Exteriores de Polonia, como su embajada en Londres confirmaban la noticia. « Es tan triste. Estas chicas son ahora huérfanas. Alex tendrá que cuidar de su hermana. Ellas no dejan de llorar. Casi no nos quedan lágrimas», reconocía un familiar.

Otras dos madres, Alison Howe (45) y Lisa Lees (47), que habían cenado juntas en las cercanías del Manchester Arena mientras tenía lugar el concierto, para luego recoger a sus hijas, también perdieron la vida. Estaban en el vestíbulo cuando se hizo estallar por los aires el terrorista, Salman Abedi.

La despedida de Martyn

Martyn Hett, de 29 años, tenía que haber cogido ayer un avión con destino a Estados Unidos, donde tenía previsto pasar dos meses de vacaciones. Pero no lo hizo. Los días anteriores a su partida se había despedido de sus amigos. Tenía por delante un verano lleno de planes. Como los tenía Kelly Brewster (32), que un día antes del atentado había dado la entrada para un piso junto a su novio, Ian, con el que quería formar una familia. Acudió al concierto acompañando a su hermana Clarie (44) y su sobrina Hollie (11). Cuando estalló la bomba, el cuerpo de Kelly sirvió de escudo para ellas, pero la joven no pudo sobrevivir al atentado. Su hermana y su sobrina sí lo hicieron. Clarie sufre fractura de mandíbula, y la niña tiene ambas piernas rotas. Según los últimos datos, al menos 20 de los 59 heridos (entre ellos, doce menores) se encuentran en estado crítico.

En el caso de Jane Tweddle-Taylor (52), madre de tres hijos, ella no fue al Manchester Arena para recoger a ninguno de ellos, sino a la hija de una amiga. Recepcionista en una escuela, la familia tiene que comunicar la fatal noticia ahora a una de sus hijas, que se encuentra de viaje en Australia. Entre las víctimas, se encuentra también una agente de Policía que estaba fuera de servicio. Su marido y su hija permanecen hospitalizados.

Georgina Callander (18), que murió tras escuchar a su gran ídolo, Ariana Grande, fue una de las primeras víctimas identificadas. Sus amigos la recordaban ayer como «un rayo de sol». Una luz apagada ahora por el terror.