El fantasma enamorado que deambula por la Joy Eslava

Una mujer y un duelo entre dramaturgos, en el origen de una de las leyendas más curiosas de la noche madrileña

MadridActualizado:

Por las tablas y pasillos del Joy Eslava todavía resuena el trágico asesinato a quemarropa de Luis Antón del Olmet, dramaturgo, periodista, político y escritor español. Ocurrió hace casi un siglo, cuando la escena madrileña se encontraba en un momento de esplendor, influida por dramaturgos parisinos.

Entonces dos directores jóvenes y con talento, Alfredo Vidal y Planas, y el propio Olmet, intentaban hacerse un nombre en los escenarios y seguir los pasos de astros como Jacinto Benavente o Ramón María de Valle-Inclán. Estrenar una obra en el teatro Eslava era el sueño de cualquier dramaturgo. Y eso fue lo que consiguieron tanto Vidal y Planas como Olmet.

Todo el mundo conocía a Vidal y Planas por ser un gran periodista, poeta, narrador y dramaturgo de vida bohemia. Pero también era famoso por ser inestable, violento y polemista. Las ganas por conquistar al público del Eslava y la aparición de una mujer acabaron desembocando en tragedia.

Vidal y Planas fue el primero en estrenar su obra, pero fracasó en taquilla. Entonces el joven director de teatro «rondaba» a una bella dama que, viendo el fracaso del dramaturgo, acabó en los brazos de Olmet, quien sí estaba recibiendo una buena acogida de la obra que estaba a punto de estrenar. Preso de la ira y los celos, Alfredo Vidal y Planas se presentó un día en los ensayos de su rival para iniciar una pelea.

Muerto en pocos segundos

Olmet, al verse sorprendido por el asalto, intentó defenderse con las manos, pero antes de que pudiera acercarse recibió un disparo a quemarropa que acabó con su vida en pocos segundos. Quienes recuerdan la escena comentan que el dramaturgo murió desangrado en el saloncillo del teatro en los brazos de la mujer que había rechazado a Vidal y Planas.

La leyenda cuenta que mientras Vidal y Planas pasó tres años en la cárcel, a pesar de ser condenado a doce, la pena de Olmet ha sido eterna ya que todavía vaga entre las bambalinas del teatro, por donde ahora pasean, bailan y disfrutan los madrileños que quieren disfrutar de las famosas noches de fiesta que arrancan a las doce de la noche. El personal de la sala recuerda a quien quiere esta leyenda y «advierte» a las mujeres que Antón de Olmet todavía sigue buscando a su amor perdido en cada noche de estreno.