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Vídeo: La llegada de pateras no cesa en Cádiz. Más de 40 inmigrantes desembarcan en Tarifa

La avalancha de los desembarcos y rescates no da respiro ante el «colapso» del sistema de atención

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No ha amanecido aún y a una playa de Tarifa de repente llega a la orilla una patera. De ella se bajan más de una treintena de inmigrantes. Llegan exhaustos (se nota en como corren, a duras penas, desestabilizados) sin embargo, se sobreponen, saltan de la embarcación y empiezan a apresurarse hacia la costa para no ser interceptados. Han conseguido su objetivo: cruzar las aguas del Estrecho donde empieza a azotar fuerte el levante y se abren camino en la esperanza de una vida mejor.

Las imágenes que se pueden ver en esta información son de hace unas semanas. Pero fácilmente podrían haber sido grabadas ayer o este pasado fin de semana. O el anterior. La llegada de pateras (de todo tipo) a la costa gaditana no cesa. «Aquí llega un 'Aquarius' cada semana», explica con cierta desesperanza una fuente consultada que suele tratar a menudo con el incesante desembarco de inmigrantes.

Y es que la atención que se ha dado al barco abandonado frente a las costas de Libia ha despertado muchas suspicacias y desconfianza entre las personas que están continuamente trabajando en el auxilio, rescate, atención y devolución de marroquíes y subsaharianos en Cádiz. Además se teme que la actuación del nuevo Gobierno y la aprobación de medidas de atención (como el caso de la sanidad universal a los inmigrantes sin papeles o los permisos especiales de residencia) haya despertado un cierto 'efecto llamada' no solo entre los que lo intentan, sino sobre todo, entre las mafias que hacen negocio con este drama migratorio. «Llegamos y ellos nos dicen si podemos o no entrar en la patera», contaba hace unas semanas a LA VOZ Noaka, un senegalés que fue rescatado frente a las costas de Barbate. Como explicaba tienen que pagar un alto precio por subirse a una de estas embarcaciones sin que ni siquiera ese pago les asegure el 'viaje'. «A mí me echaron para atrás ocho veces». Noaka tuvo que trabajar durante seis meses para ellos para simplemente tener el 'derecho' a subirse a una lancha de juguete. Le engañaron, le pegaron y lo explotaron.

Un círculo vicioso

«El sistema está colapsado». Este medio avanzó hace ya unas semanas como la avalancha de pateras está provocando que muchos de los que llegan tengan que ser puestos en libertad. Tras pasar los controles policiales pertinentes, ciudadanos subsaharianos son «abandonados a su suerte», debido a que no hay ya capacidad para acogerlos ni en comisarías, ni en CIE, ni en ONG. Y las previsiones de lo que queda por venir ahora en verano son todavía peores.

Por eso este fin de semana tanto en Tarifa como en Jerez se han habilitado de urgencia pabellones para acogerlos. Sin embargo, este medida sigue teniendo una caducidad. Poco a poco tendrán que ser trasladados a otro lugar presos de ese círculo vicioso que no se soluciona. De nuevo a las comisarías y de ahí tras iniciarles los expedientes, puestos en libertad a su suerte. Por otro lado los agentes que se encargan de su custodia y traslados están «desbordados», con viajes constantes y dedicados casi en exclusiva a estas tareas, y «sin visos de que se arregle».

Los números hablan por sí solos. En solo unos días han llegado a la costa andaluza más de 1.500 personas. Además se han localizado cuatro cadáveres y hay 43 desaparecidos, según datos que maneja la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha). Estas cifras son más del doble del número de llegadas recibidas respecto al mismo período del año anterior, mientras que el número de muertos y desaparecidos se ha multiplicado por más de cuatro, pasando de 66 entre enero y junio de 2017 a los 275 en este mismo período de 2018.