Vista panorámica de un parque eólico-marino.
Vista panorámica de un parque eólico-marino. - LA VOZ
INDUSTRIA

Navantia puja ahora por un pellizco de las obras eólicas de Estados Unidos

Iberdrola logró en mayo la autorización para dos nuevos complejos en Massachussets y los astilleros presentarán oferta para su infraestructura

CÁDIZActualizado:

La diversificación de negocio en Navantia hacia el sector offshore sigue marcando el camino de las alternativas de mercado para esta empresa pública. La compañía Iberdrola ha sido la encargada de introducir a los astilleros españoles en el floreciente y rentable negocio de las energías renovables, donde Navantia actúa como proveedor logístico de infraestructuras. Su participación en la construcción de plataformas y jackets para los parques Wikinger, en Alemania y East Anglia One, en Reino Unido, supone un aval para que Navantia aspire a nuevos contratos. De hecho, las estructuras que han servido para albergar las subestaciones eléctricas de ambos parques se construyeron en el astillero de Puerto Real, mientras que el de Fene fue el encargado de fabricar las bases para los molinos de viento.

Ambos proyectos, el Wikinger y el East Anglia One, han permitido a Navantia contratos por valor de 350 millones de euros en los tres últimos años. Estas adjudicaciones han dado trabajo a más de 2.600 personas en los astilleros de Fene (A Coruña) y Puerto Real y en el de la asturiana Windar en Avilés, además del arrastre sobre la economía local que ha generado esta actividad. Un ejemplo del efecto inducido de estas obras fue el contrato con la compañía viguesa Industrias Ferri para la fabricación de 71 grúas para la carga de equipos en el montaje del parque marino en aguas alemanas.

De nuevo Navantia aspira a otro contrato en energía renovable de la mano de Iberdrola. Por un lado, persigue una participación como proveedor en la obra del parque francés de Saint Brieuc, en la bretaña francesa, pero también ha apostado de lleno para los dos parques que la eléctrica española se adjudicó el pasado mayo en la Costa Este norteamericana, frente al estado de Massachussets. El complejo tendrá una potencia de 800 megavatios (MW), más del doble de otros parques eólicos marinos desarrollados por el grupo español como el alemán de Wikinger o el británico de West of Duddon Sands. La inversión total asciende a 2.400 millones de euros. El proyecto lo desarrollará a través de la sociedad conjunta Vineyard Wind, en la que participan al 50% su filial Avandgrid y la danesa CIP.

Sector en alza

La empresa que preside Ignacio Sánchez Galán ha apostado de forma decidida por la energía eólica marina como una de las claves del futuro de la compañía. Los países elegidos para desarrollar su actividad en el negocio eólico marino han sido, de momento, Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos. La participación de la compañía pública en un proyecto como el de Vineyard supondría su confirmación como empresa de referencia en un sector al alza, que le abre las puertas de una alternativa al naval, en el que la elevada competencia que llega del sudeste asiático ha complicado mucho el escenario.

Iberdrola marcó un hito en 2014 al convertirse en la primera empresa española en proyectar y poner en marcha un parque eólico, el de West of Duddon Sands (WoDS), en la costa noroeste de Inglaterra. Gracias a una inversión de 1.600 millones de libras, WoDS dispone de una potencia de 389 megavatios (MW), que le permiten producir energía eléctrica suficiente como para cubrir la demanda de aproximadamente 300.000 hogares británicos.

La construcción de las plataformas Andalucía I y Andalucía II son el mejor aval de los astilleros

La siguiente iniciativa de eólica marina que Iberdrola abordó fue el parque de Wikinger, en aguas alemanas del mar Báltico, en el que eligió a Navantia como uno de sus principales proveedores. Wikinger, en marcha desde diciembre de 2017, supuso una inversión de cerca de 1.400 millones de euros y dispone de una potencia de 350 MW. La instalación está ubicada a unos 75 kilómetros de la costa, donde la profundidad oscila entre 37 y 43 metros. El complejo se inauguró el pasado octubre de manera oficial.

También en Alemania, Iberdrola se adjudicó el pasado 27 de abril la construcción de dos parques eólicos marinos en aguas alemanas del Mar Báltico, que sumarán una capacidad total de 486 megavatios (MW), en la segunda subasta pública organizada por la Agencia Federal de Redes (Bundesnetzagentur). Se trata de los proyectos Baltic Eagle (476 MW) y Wikinger Süd (10 MW). Ambas iniciativas también pueden deparar contratos de obra para Navantia, una vez que Iberdrola inicie el desarrollo de los mismos.

Resta por definir aún la participación de Navantia en el complejo francés de Saint-Brieuc

Iberdrola se encuentra ahora inmersa en las adjudicaciones para poner en marcha el proyecto East Anglia One, en Reino Unido. Con 714 MW de potencia, se trata del mayor proyecto español de la historia en el sector de las renovables y el parque marino más grande del mundo -ocupará 300 km2-, cuando entre en funcionamiento, en 2020, tras una inversión de 2.500 millones de libras.

Además, Iberdrola ya ha solicitado al Gobierno británico ampliar esta instalación hasta los 2.000 MW. Para ello, ha presentado a las autoridades del Reino Unido una propuesta para construir el parque East Anglia Three, que dispondría de 1.200 MW de potencia.

A estas nuevas instalaciones se sumará la de Saint Brieuc, en aguas francesas, cuya entrada en operación se prevé para 2022. Este parque eólico tendrá una potencia de 496 MW y estará ubicado en la bahía de Saint-Brieuc, frente a la costa de la Bretaña francesa, a 20 kilómetros mar adentro.