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El canto de esperanza de Adriana Torres en la Casa del Arco de Vejer

La artista expone la vitalista muestra 'Quién dijo que todo está perdido'

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«Quién dijo que todo está perdido. Yo vengo a ofrecer mi corazón. Tanta sangre que se llevó el río, yo vengo a ofrecer mi corazón». Este himno de Fito Páez ha inspirado a la artista sevillana Adriana Torres para crear su última exposición, que exhibe en la Casa del Arco de Vejer de la Frontera. La muestra, titulada 'Quién dijo que todo está perdido', puede visitarse hasta este domingo, 5 de octubre.

La bella Casa del Arco de Vejer se acopla a la perfección a las obras de Torres, que con su exposición ha querido transmitir un canto de esperanza. A pesar de lo vivido. Por ella y por los que la rodean, pese a la grave situación social y económica que atraviesa la sociedad. Pese a todo, nada está perdido. «Lo importante es querer para poder resurgir», apunta la artista. Después de diez años sin preparar una exposición individual, que no sin dejar de trabajar, Torres ha volcado en esta colección todo su equipaje vital. Ha utilizado los elementos que la han rodeado en estos últimos años, muchos, materiales de hospitales, ya que esta última década la vida de Adriana Torres ha estado marcada por la enfermedad de varios de sus seres queridos.

Sin embargo, las pinturas, instalaciones e intervenciones que pueden verse en la Casa del Arco nada tienen que ver con la tristeza o la desesperanza. «Estas obras hablan de darle la vuelta a la tortilla, de, llegando al límite de cada uno, cuando ya no nos queda nada, darle un giro a nuestra mirada», explica la artista. Y en esa vuelta de mirada se encuentra un corazón (una escultura de resina) reflectante, una transfusión de piel a piel, unos abrazos abiertos que acogen, una silla de ruedas con alas...

En 'Quien dijo que todo está perdido' late el fuerte y rojo corazón y los blancos del silencio y la reflexión. Como en la serie de almohadas titulada 'Conciencia desvelada' y en la que Torres simboliza la soledad necesaria para la introspección. Mensajes de ánimo y de futuro que, según cuenta la sevillana, ha dado muy buenos resultados entre el público. «La respuesta de la gente ha sido maravillosa, nada más que por eso merece la pena. Precisamente, la exposición ha llegado al corazón de las personas, que están emocionadas», apunta. A Torres apenas le ha costado. «Se trata de ser consecuente con lo vivido», reflexiona. Para darse cuenta de que, «no tenemos nada, pero sí los unos a los otros». ¿Quién dijo que todo está perdido?