Motor - Economía

Cómo y dónde comprar un coche kilómetro cero

Además de los «seminuevos», este tipo de vehículos pueden suponer un importante ahorro para el consumidor, siempre y cuando nos podamos amoldar a la oferta existente

Cómo y dónde comprar un coche kilómetro cero

Las economía manda. Y siempre que se puedan ahorrar unos cientos o incluso miles de euros a la hora de realizar una compra tan iomportante como la de un coche, conviene no dejar perder la oportunidades.

Son ya muchos los consumidores que recurren al mercado de «seminuevos». Pero esta definición suele confundirse con la de «kilómetro cero». En ambos casos los descuentos respecto a la posible compra de un coche nuevo son importantes, pero no son lo mismo.

Es habitual que, para acceder a las bonificaciones de los fabricantes, los concesionarios adquieran partidas de vehículos y los matriculen, para así llegar a cubrir los márgenes de ventas.

Una vez matriculado, y prácticamente sin haber recorrido más de unos cientos de metros, la distancia que la que va del trailer al establecimiento expositor, se ponen a la venta para el público, con interesantes descuentos. No se puede hablar de un porcentaje fijo, ya que este dependerá del margen de beneficio que se aplique cada uno de los vendedores. Incluso se puede consultar el precio entre varios concesionarios de la misma marca, y optar por el que nos ofrezca el precio más ventajoso.

Un coche «kilómetro cero» es aquel que ha pasado hasta cuatro meses en «stock» después de haberse matriculado. Como indica su nombre, no tienen kilometraje más allá de la distancia que haya recorrido desde la fábrica al concesionario, o desde la central de transportes del concesionario a la exposición. A diferencia de los «seminuevos», que son coches con pocos años de vida, pero que tras ser matriculados han sido utilizados, tanto por el concesionario como vehículo de prueba, como por sus comerciales o directivos, e incluso particulares. El kilometraje puede ser de varios miles. En definitiva, es un coche de segunda mano que no suele superar los 2 años de edad ni los 25.000 kilómetros recorridos.

Otro concepto a tener en cuenta es el del «coche en stock». En este caso es un vehículo disponible a todos los efectos para su venta pero que todavía no se ha matriculado. Generalmente se encuentra a disposición del concesionariocomo unidad de exposición o puede estar almacenado en una nave junto a otros vehículos que esperan comprador.

Normalmente, un vehículo de stock tiene ciertas ventajas, como un precio final de venta más reducido respecto a un vehículo que haya que solicitar «a fábrica», y su disponibilidad prácticamente inmediata. Eso sí, las posibilidades de elegir tanto el equipamiento como el color son limitadas y es posible que no exista en stock con la configuración exacta que nosotros pretendíamos.

El fin último de los «Kilómetro cero» por lo general optimizar sus resultados de ventas, llegando a determinadas cuotas de participación en el mercado, o cumpliendo un cupo de ventas mediante el cual se obtienen beneficios de la marca, como por ejemplo, un mayor porcentaje en las ventas. Otra de las posibilidades de encontrarnos con un kilómetro cero en el concesionario es que la marca esté intentando liquidar un «stock», al final del ciclo de vida comercial de un modelo, o en determinadas circunstancias extraordinarias.

Si el concesionario no cumple determinados objetivos una de las posibilidades que tiene es la de matricular automóviles nuevos y ponerlos a la venta como vehículos usados. Esta práctica se traduce para el comprador en en una rebaja de la tarifa oficial que puede variar entre el 10 y el 20 por ciento. El mejor momento para hacerse con uno de estos vehículos es justo antes de los cierres de ejercicio, es decir, a mitad de año julio y agosto o en diciembre.

El buen precio es uno de las ventajas con las que cuenta el comprador en caso de localizar uno de estos coches, y que satisfaga sus necesidades. Pero también hay que tener otra serie de aspectos en cuenta. Unos positivos y otros no tanto.

Por ejemplo, la garantía tiene la misma duración que la de un coche nuevo y se cuenta siempre a partir de la fecha de matriculación. Esto quiere decir que, si el coche tiene una garantía de por ejemplo dos años, cuando nosotros compramos el coche deberemos restar a esos dos años el tiempo desde que el concesionario matriculó el coche. Por lo tanto, la garantía nos durará unos cuantos meses menos que si hubiésemos comprado el coche y lo hubiésemos matriculado en ese preciso instante.

Pero no en todas las ocasiones quiere decir que el coche nos vaya a salir por debajo del presupuesto que nos habíamos marcado, porque algunos muchos de estos coches, especialmente los que se destinan a exposición antes de salir a la venta, cuentan con los mayores equipamientos ofertados por las marcas. Así que, al final nos podemos llevar el coche por el mismo dinero que nosotros pensábamos, pero «equipado a tope», con elementos como el navegador, control de velocidad, limpiaparabrisas y encendido de luces automático, que no son elementos de serie y que de otra manera tendríamos que pagar aparte.

Entre los inconveniente de un kilómetro cero se encuentra la escasa posibilidad de elegir que tiene el potencial cliente. Estaremos a expensas de los coches que en ese momento estén disponibles en el concesionario. Tanto en cuanto al equipamiento como en cuestiones que para algunos conductores son tan importantes como el color de la carrocería.

Algunos anuncios de venta de vehículos kilómetro cero pueden servir para captar clientes indecisos y una vez en el concesionario ofertarles otro tipo de coches con o sin descuento. De todas formas, normalmente no se hace demasiada publicidad de este tipo de coches, por lo que lo mejor es acudir a un concesionario y preguntar directamente por su oferta en kilómetro cero.

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