Madrid

Un paseo con Cervantes y Shakespeare por la Feria del Libro Antiguo de Madrid

Hay oportunidades a un euro pelado, y alhajas con encuadernación de museo. Eso, y diversas reliquias para lujuriosos de la arqueología editorial

Un paseo con Cervantes y Shakespeare por la Feria del Libro Antiguo de Madrid
POR ÁNGEL ANTONIO HERRERA - @abc_madrid Madrid - Actualizado: Guardado en:

Ayer, bajo el esplendor del otoño, arrancó en el Paseo de Recoletos la Feria del Libro Viejo y Antiguo. Hay oportunidades a un euro pelado, y alhajas con encuadernación de museo. Juan Molina, presidente de la asociación de libreros Libris, avalaba que estamos ante un escaparate de más de medio millón de ejemplares diversos, y con diversos queremos decir baratos o caros, y de todo género.

Viene a ser esta Feria lo de siempre, un cruce de galeón y biblioteca, pero más, porque en esta edición, la XXVIII, las librerías participantes ofrecen cuidadas ediciones de Cervantes, o Shakespeare, dos autores de cuyos fallecimientos venimos celebrando el cuarto centenario. El diseño de cartel, firmado por Fernando Vicente, se agrega a lo celebratorio del momento, con «El Quijote» por tema.

Esta Feria tiene algo de réplica a esa otra feria del libro, la del Retiro, que es todo un picnic bullente donde a veces hay hasta escritores. Lo que uno encuentra en esta Feria es lo previsible, pero lo maravillosamente previsible: el pergamino, o el incunable, en las épocas de Facebook. Eso, y diversas reliquias de añeja encuadernación para lujuriosos de la arqueología editorial. Se trata de algo así como el cumpleaños de la bibliofilia en los almanaques del iPhone. La Feria del Libro cabecea un poco a tres pasos del Café Gijón, o al contrario, en mutua vecindad de prestigio literario, aunque el Gijón ya es más bien un local de menú de ejecutivos al mediodía y no aquella cava de líricos de postguerra que se pillaban la borrachera de un único café con leche para todo el día.

Estuvimos ayer tarde ahí, entre el público zigzagueante, y ahí pudimos huronear más a modo, que es de lo que se trata en estas cosas. Igual encuentras un libro de César González Ruano, con dedicatoria manuscrita del propio autor a Ana María Matute, por ciento cincuenta euros, que un ramo de ejemplares de «El guerrero del antifaz», por cuarenta euros. Igual encuentras un título de Rafael Alberti con dibujo autógrafo del poeta, que los títulos diversos de la colección Austral, a dos euros cada obra. El Paseo de Recoletos reúne en estos días mucho de almoneda del libro, y los transeúntes se afanan en encontrar la rareza editorial o el título de baratura. Y digo transeúntes cuando hay que decir lectores, recónditos y minuciosos y silenciosos lectores. No toda Feria del libro es una Feria literaria, pero esta sí.

Aquí no se exhiben autores firmantes, entre otras cosas porque el más vendido suele salir Shakespeare, o Cervantes, en edición antigua como el aspa. He visto alguna en primorosa piel gastada, con papel biblia, que no llega ni a los cuarenta euros. Hasta el 16 de octubre dura la oferta. El tesoro, la maravilla.

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