Exposición La vida de Cervantes, en testimonio de verdad

El Archivo Regional de Madrid repasa la historia del Príncipe de los Ingenios a través de 24 documentos notariales

En el espacio expositivo están ubicados cuatro audiovisuales
En el espacio expositivo están ubicados cuatro audiovisuales - COMUNIDAD

Cervantes no era bastardo y entre sus ascendientes no figuraban «ni moros, ni judíos ni reconciliados con el Santo Oficio». Acreditar la «limpieza de sangre» no era un tema baladí en el Siglo de Oro. El asunto, una «fe de vida» de la época, requería de testigos y pruebas irrefutables de que el protagonista era «cristiano viejo». Palabras cuyo valor radicaba en quedar escritas para siempre. De ello se encargó con su firma, el 22 de diciembre de 1569, el escribano Rodrigo de Vera. Un protocolo sobre un acto cotidiano que hoy nos permite conocer mejor su vida y que protagoniza, junto con otros 23 documentos, la exposición «Pasó ante mí: Cervantes en los documentos notariales». Un recorrido por la historia del gran genio de nuestra literatura, organizado por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que podrá verse en el Complejo Cultural El Águila hasta el próximo 8 de diciembre.

Entre los textos más valiosos de la muestra están, por ejemplo, el testamento de su padre, Rodrigo de Cervantes, y el de su esposa, Catalina Salazar. También hay poderes, cartas y obligaciones de pago o ventas en los que intervinieron sus padres, hermanas e hijas, y que reflejan la compleja existencia del escritor y sus allegados. Un profuso trabajo de investigación que ha contado con la colaboración del prestigioso hispanista y cervantista Jean Canavaggio. El objetivo, más allá de una mera recopilación de datos, ha sido una reconstrucción vital que acaba con algunas de las leyendas que florecieron entorno a su figura en diferentes épocas.

Su legado literario, presente asimismo a través de documentos que representan sus pleitos derivados de la impresión y representación de sus obras, tiene un espacio destacado en la exposición. Entre ellas, La Galatea, El Quijote y sus Novelas ejemplares. Del teatro, clave en sus negocios, los protocolos notariales han revelado la existencia de piezas como La Confusa y El trato de Constantinopla y la muerte de Celín que Cervantes se comprometió a componer y de las que hoy sólo se conservan los títulos. Así queda reflejado en un contrato firmado con Gaspar de Porres, en 1585.

El cuarto de los espacios expositivo se centra en el cautiverio de Cervantes en Argel y en los documentos que se conservan de él. Por ellos sabemos que su rescate por los monjes trinitarios costó más de 2.000 reales, como consta en las declaraciones de testigos, realizadas en 1580 a petición propia. Una cifra que habría permitido vivir a una sola persona durante un año. Los documentos expuestos también indican las cantidades de dinero que tuvieron que reunir y pagar sus padres, que gastaron todo su patrimonio y hacienda, así como sus hermanas, Andrea y Magdalena, que emplearon sus dotes para rescatarle a él y a su hermano Rodrigo.

Escritos, mapas y grabados, así como una selección de 23 volúmenes correspondientes a 17 títulos de libros del insigne autor, publicados en los siglos XVI, XVII y XVIII, custodiados en la Biblioteca Regiona l de la Comunidad de Madrid, completan la muestra.

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