España

Rivera y Rajoy ven a Sánchez en la vía muerta de los apoyos independentistas

El PP confía en que los socialistas «no dejen» a Sánchez pactar con los independentistas

Vídeo: Rivera: "Un Gobierno de 85 escaños y 44 partidos no es la solución" - EFE

Albert Rivera quiere que Pedro Sánchez sea su socio, pero en la oposición. Para impulsar juntos una serie de medidas legislativas que actúen como «corsé democrático y social» para un Gobierno en minoría del PP, que en Ciudadanos creen que es la única solución posible. Así volvió a reiterarlo ayer el líder de la formación, que cree que el 26 de junio arrojó «unos resultados que hay que gestionar» y que el PSOE no puede liderar una alternativa.

Rivera reconoció que no ha mantenido conversaciones recientes con Sánchez, y no puede hacerlo porque «su partido está dividido», lo que es el principal factor que imposibilita al PSOE, cree: «Un gobierno de 85 escaños, con división interna, dependiente de 44 partidos,es inviable. Ningún político debería anteponer su silla a España», escribió Rivera en su cuenta de Twitter tras confirmarse la intención de Sánchez de formar Gobierno.

Pero Ciudadanos se borra de la fórmula que persigue Pedro Sánchez, y destaca su «incompatibilidad de programas» con Podemos. En conversación con ABC, el vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, plantea como «inviable» esa alternativa. Asegura que tanto ellos como el partido de Pablo Iglesias lo han dejado claro en multitud de ocasiones. «Parece que el único que no lo tiene claro es Pedro Sánchez», señala Villegas, quien cree que la estrategia del secretario general del PSOE no persigue otra cosa que «ganar tiempo».

El número dos del partido define el intento de Sánchez como «una cortina de humo» para trasladarles a ellos y a Podemos, por su declarada incompatibilidad, la culpa de que se tengan que celebrar terceras elecciones: «pretende evadirse de su responsabilidad pues él es el único que puede abrir la puerta al único gobierno posible».

«Antes su sitio que su país»

El anuncio de Sánchez de que intentará de nuevo un gobierno alternativo no sorprendió en el PP, que seguía con atención los movimientos del líder socialista desde que anunció su propia ronda de contactos con partidos a comienzos de mes, y en la que mantuvo una entrevista de 10 minutos con Rajoy y otra de una hora con el portavoz de la antigua Convergencia Francesc Homs.

En la dirección popular consideran la maniobra del secretario general del PSOE como un movimiento en clave preelectoral -pensando ya en las terceras elecciones- con el que deja claro que «está anteponiendo sus intereses personales a los de su país».

Recordaron la división interna en el PSOE, donde muchos barones cuestionan la postura de Sánchez

Recordaron la división interna en el PSOE, donde muchos barones cuestionan la postura de Sánchez. Y, de hecho, esa es su gran esperanza en este momento: que los barones socialistas le obliguen a cumplir el mandato de los dos últimos Comités Federales de su partido, que vetaba la negociación con formaciones independentistas.

Dado que, tras la reiterada negativa de Albert Rivera, esa alternativa de la que habla Sánchez sólo podría conseguirla apoyándose en Podemos y los partidos nacionalistas ERC, PDC (antigua Convergencia) y PNV, en el PP esperan que desde su propio partido «no le dejen pactar con extremistas y radicales», como verbalizó el ministro de Justicia, Rafael Catalá.

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