España

Rajoy se compromete con Fernández a respetar los plazos internos del PSOE

«Ahora por lo menos se habla, y ese cambio es positivo», recalca el Gobierno tras el contacto al máximo nivel

Mariano Rajoy, este viernes pasado en el Palacio de la Moncloa
Mariano Rajoy, este viernes pasado en el Palacio de la Moncloa - ÁNGEL DE ANTONIO

El diálogo entre el presidente del Gobierno en funciones y el máximo representante del PSOE se ha recuperado, y eso «es positivo, porque supone volver a la normalidad institucional». Esa fue la primera valoración que hizo ayer el Ejecutivo, tras la conversación que mantuvieron Mariano Rajoy y Javier Fernández el pasado jueves. El líder del PP se comprometió ante el presidente de la gestora socialista a respetar los plazos de debate interno dentro del PSOE, y no mover ficha hasta que los socialistas no tomen una decisión firme en su Comité Federal.

La conversación entre Rajoy y Fernández tuvo un buen tono, según comentó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Con Pedro Sánchez, el líder del PP no tenía ninguna química, y las reuniones llegaron a ser realmente tensas. La última vez que se vieron, justo antes de la investidura fallida de Rajoy, Sánchez tachó de «totalmente prescindible» la reunión con el presidente, un comentario que no gustó nada a este. La relación estaba rota y Rajoy reconocía en privado que nunca había tenido tantos problemas de comunicación con otro dirigente político.

Javier Fernández tiene una personalidad parecida a la de Rajoy, como reconocen en el entorno del presidente. Ambos tienden a ser herméticos y discretos y han dado pocos detalles de su conversación a los suyos. Pero el presidente en funciones sí se ha mostrado satisfecho por la forma y el contenido de estos primeros contactos con el representante socialista. «Ambos han estado cómodos y eso permite tener abierta la vía de diálogo», comentan en Moncloa.

«Este entorno de diálogo forma parte del normal desarrollo de las relaciones institucionales», apuntó Sáenz de Santamaría. Rajoy se comprometió con su interlocutor a respetar los plazos del PSOE para desarrollar su debate interno, y a no mover ficha antes de que tome una decisión sobre su posición en la investidura. Más allá de este compromiso, desde el Gobierno prefieren ser prudentes y no admitir el acercamiento que sí se ha producido. «Siempre hemos sido muy prudentes. Nos importa el buen fin, y por ahora lo que tenemos que hacer es respetar los plazos del PSOE y trabajar para que todo acabe bien», señaló la vicepresidenta.

«Rajoy pilota»

Las conversaciones con el PSOE las dirige Rajoy. No hay contactos a otro nivel, al menos para hablar de la investidura. «Nuestro candidato es Mariano Rajoy, es quien pilota de primera mano estos contactos», corroboró la vicepresidenta. «Rajoy se ha implicado de forma directa y exclusiva en la interlocución con el PSOE», añaden en Moncloa. «Todo va lento y se conocen pocos detalles, por la personalidad de ambos, pero va, y eso es lo que importa», sostienen.

De momento, no han entrado en profundidades, más allá de la voluntad de ambos de colaborar para que España salga del bloqueo político y esperar al Comité Federal del PSOE. En Moncloa no hay ninguna ansiedad por las fechas, ni nerviosismo por un reloj que corre hacia el 31 de octubre, último día antes de una nueva convocatoria electoral. «Hay tiempo para todo, no hay problema», dicen en el entorno del presidente, donde todo está previsto ya para cualquier contingencia.

Ahora mismo, trabajan con la posibilidad de que el Comité Federal del PSOE se celebre el día 23. Eso supone que en ocho días tiene que haber ronda de consultas del Rey, convocatoria del Pleno y debate de investidura con dos votaciones, y 48 horas entre medias, siempre, claro está, que la decisión del PSOE sea finalmente una abstención que permita la investidura de Rajoy. El plazo podría apurarse hasta el último día, el lunes 31: también está previsto.

La conversación entre Fernández y Rajoy se produjo después de que el presidente en funciones declarara públicamente, el jueves por la mañana, que no va a poner condiciones ni exigencias al PSOE, y que su prioridad es formar Gobierno porque ir a elecciones otra vez sería un «gran disparate». En Moncloa están convencidos de que esa declaración de intenciones allanó el camino para un entendimiento entre ambos dirigentes, y para facilitar el discurso del socialista también. «Rajoy adoptó una posición de liderazgo moral al anteponer los intereses de España y la gobernabilidad a los cálculos electorales, eso ha dado un impulso a las conversaciones», explican en el entorno del presidente.

«Solo queda esperar»

«Esa declaración acercó moralmente al PP a quienes quieren dar un giro a la situación en el PSOE. Ahora solo queda esperar y mantener la prudencia, porque todo depende de los 300 del Comité Federal», analizan las mismas fuentes de Moncloa.

Después de que esta semana varios dirigentes del PP insistieran en que no bastaba una abstención y era necesario un compromiso de estabilidad para hacer viable la legislatura, Sáenz de Santamaría subrayó que tanto Rajoy como el PP están «manteniendo la misma postura» porque «siempre» han defendido un Gobierno de coalición y, si este no es posible, un acuerdo amplio en varios asuntos de Estado.

La vicepresidenta insistió en que hay que ser consciente de que el resultado del 26-J lleva a «una legislatura de corte colaborativo». Se trata de «construir en beneficio de un país en un momento que es importante para dar el salto definitivo hacia la recuperación».

Mientras, Rajoy se reunió ayer por la tarde en Moncloa con el presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata Martin Schulz, quien afirmó que la UE necesita en estos momentos turbulentos «estabilidad en las instituciones» y en la política.

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