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Trump responde al escándalo sexual con ataques a Bill Clinton: «Lo mío eran palabras, lo suyo eran acciones»

El magnate republicano se defendió del escándalo sobre su vídeo cargando contra el marido de su rival

Donald Trump, durante el segundo debate presidencial
Donald Trump, durante el segundo debate presidencial - AFP

Donald Trump dejó claro desde antes que comenzara el debate que la mejor defensa ante el vídeo en el que hablaba de forma obscena sobre las mujeres era salir al ataque. Apenas una hora antes de que comenzara el evento televisivo, el candidato republicano compareció ante la prensa con cuatro mujeres que en su día acusaron a Bill Clinton, expresidente y marido de su contrincante, de acoso sexual.

Fue su manera de poner las cartas sobre la mesa de un debate en el que el vídeo, que salió a la luz el pasado viernes, estaba predestinado a tener una gran importancia. Solo hubo que esperar a la segunda pregunta para que se trajera a colación el vídeo, en el que Trump presumía, entre otras cosas, de besar a mujeres sin su consentimiento y de agarrar sus genitales.

Trump optó por dos estrategias: la primera, disculparse y cambiar de tercio; la segunda, responder con ataques a Hillary Clinton a través de su marido. «Eso es charla de vestuario», dijo nada más empezar su respuesta Trump, sobre el lenguaje obsceno y los alardes de acoso sexual de los que hacía gala en el vídeo. «Pido perdón a mi familia y al pueblo estadounidense. Es algo de lo que no estoy orgulloso», prosiguió antes de soltar un discurso sobre Daesh.

Ante la insistencia de uno de los moderadores, negó que hubiera realizado las acciones de las que alardeaba en el vídeo, pero volvió por los cerros de su discurso habitual: los inmigrantes, Oriente Medio, hacer de EE.UU. un país seguro y grande, la pérdida de riqueza… Su idea: hay cosas «mucho más importantes» que hablar de lo que ocurrió en un autobús hace once años.

Pero Hillary Clinton, como es lógico, no permitió que se cerrar ahí el asunto. Insistió en la misma idea que ha defendido durante meses, que Trump no está preparado para ser presidente. «Él ha dicho que lo que dice en el vídeo no representa a quién él es. Pero creo que está claro para todo el mundo que lo ha escuchado que le representa exactamente», y lo justificó en los muchos otros ataques –a mujeres, a negros, a hispanos, a inmigrantes o a discapacitados– que ha realizado durante la campaña.

«Son solo palabras, amigos. Solo palabras», respondió Trump en un intento de quitar peso a los argumentos de Clinton. Pero la siguiente pregunta versó en el mismo asunto. Era la tercera vez que Trump se dirigía a ello, y dio rienda suelta al tipo de ataque que mucha gente esperaba desde el primero momento: «Si miras a lo que hizo Bill Clinton, fue mucho peor. Lo mío eran palabras, lo suyo eran acciones. Eso es lo que él ha hecho a las mujeres. No ha habido nadie en la historia de la política tan abusivo con las mujeres», aseguró, y añadió que Hillary Clinton había «atacado a esas mismas mujeres». Fue entonces cuando recordó el caso de Kathy Seldon, que le había acompañado antes en la rueda de prensa, que fue violada a los doce años y cuyo supuesto violador fue defendido en juicio por la candidata demócrata.

El duro intercambio marcó el rumbo agrio del debate, en el que los contrincantes se batieron con mucha más ferocidad que en su primer encuentro a finales del mes pasado.

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