Segundo debate presidencial en EEUU

Trump sale vivo del debate

El candidato republicano llegaba a este cara a cara con Hillary Clinton en su peor momento, con varios líderes de su propio partido pidiendo que deje paso a Mike Pence, su compañero de fórmula para las elecciones del 8 de noviembre

Actualizado:

El partido no está cerrado. Quien pensaba que Donald Trump llegaba a su final, abocado a un linchamiento victorioso por parte de Hillary Clinton, como abogada de la causa que buena parte de los estadounidenses había abierto contra él por su vídeo obsceno, tendrá que esperar.

El segundo debate presidencial fue amargo, por momentos lleno de rencor entre los candidatos, pero ni la demócrata apuntilló al magnate ni la contienda resultó ser el calvario que se esperaba para una aspirante republicano en horas bajas. No sólo por la creciente ola de altos cargos de su partido que exigían su abandono, sino por las dudas que su propio ticket presidencial, Mike Pence, había mantenido hasta la misma antesala del debate.

Las expectativas creadas ayudaron a Trump a salir beneficiado del town hall que en la acondicionada sala de la Universidad Washington de San Luis (Misuri), enfrentó a dos aspirantes a la Casa Blanca que seguirán sin poder presumir de que generan ilusión cada vez que hablan.

El arranque no pudo ser más revelador. Dos contendientes en el escenario sin mirarse ni darse la mano anunciaron el agrio pulso que se venía encima, con la polémica de los abusos sexuales planeando sobre la noche.

Y lo fue, pero tampoco con el grado de agresividad que se esperaba. La estudiada contención de Trump y el perfil bajo de Clinton condujeron a un primer capítulo de rifirrafes más desagradable por el contenido que por las formas.

El nivel del debate estuvo cerca de tocar fondo cuando los turnos de intervención iniciales se convirtieron en un intercambio de apelaciones al «y tú más» entre ambos participantes. A las primeras de cambio, Clinton fue directo a denunciar «la clase de persona» que es Trump, como había demostrado el vídeo obsceno en el que relataba, con detalles lascivos, que había intentado acostarse con una mujer casada pese a que ella no estaba por la labor: «Esto le desacredita para ser presidente de Estados Unidos», sentenció Clinton.

La esperada réplica del magnate fue la de introducir en la pelea al expresidente Bill Clinton, de quien dijo que había hecho «cosas mucho peores que él», hasta el punto de haberse convertido en «el mayor abusador de la historia política». La grandilocuente frase había hecho olvidar en cuestión de segundos la confesión previa de Trump de «no estar orgulloso de algunas cosas» de su pasado, pero también su justificación de que el polémico vídeo recogía «una conversación privada». El neoyorquino había calentado la contienda electoral con una sorpresiva comparecencia de prensa previa con varias mujeres que se consideran víctimas sexuales del expresidente Clinton.

Los siguientes minutos se convirtieron en un intercambio de descalificaciones que culminó momentáneamente cuando los dos moderadores, Anderson Cooper (CNN) y Martha Radaatz (ABC), decidieron abrir el turno temático. Lo que no significó el fin de las acusaciones personales. Como lo demuestra que en un momento más avanzado del debate, cuando los candidatos protagonizaban una discusión sobre el escándalo de los e-mails que persigue a Hillary Clinton, el republicano le espetó: «Cuando sea presidente, impulsaré una investigación oficial sobre tu manejo del servidor privado, e irás a la cárcel». La senadora, en el momento más tenso de la pugna electoral, le replicó con mucho sarcasmo y poca piedad: «Donald, puedes seguir diciendo cosas, pero tu campaña está explotando».

A diferencia del primer debate, Trump había llegado preparado. Se notaron sus sesiones de trabajo previas con ayuda de sus asesores de cámara, Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey, y Rudolph Giuliani, exalcalde de Nueva York. Sin brillantez pero con efectividad en algunos momentos, el magnate ofreció algunas frases traídas del laboratorio: «No podemos permitirnos cuatro años más de Obama» o «Hillary tiene un tremendo odio en su corazón».

Un intento de recuperar una parte del electorado republicano que sigue sin ver en Trump a su candidato a ocupar la Casa Blanca. En su estrategia, el magnate también recuperó las críticas de Bernie Sanders a Clinton, su apelación a una «falta de sentido común», que repitió distintas veces. Una suerte de freno a la movilización que la demócrata busca de los votantes más liberales.

Lo que no ha terminado de pulir el candidato republicano es el reiterado recurso de calificar de «desastre» todo aquello que no comparte, palabra que repitió una docena de veces. Es su forma de conectar con sus fieles, a quienes no olvidó tampoco esta vez con el lenguaje populista y de outsider que le ha traído hasta aquí: «Yo no entiendo de lo que hablan el presidente, el Congreso... Yo estoy con la gente real».

Quizá porque no era su noche, o puede que por estrategia, Hillary Clinton estuvo menos eficaz que en el primer asalto. Una de las escasas ocasiones que comprometió al millonario fue en su denuncia del vínculo entre la difusión de sus e-mails, los pirateos informáticos de Rusia y el objetivo compartido de que sea Trump quien gane la elección presidencial. Acusación que el candidato republicano calificó de «ridícula».

Sin embargo, Clinton no ofreció la misma habilidad para aprovechar la confesión previa de su rival de que aprovecha los resquicios de la ley para no pagar o pagar menos impuestos. Como la llamada deducción inmobiliaria. Ni fue capaz de ofrecer un plan convincente, alternativo al actual de la Administración Obama, para resolver la cuestión siria y derrotar a los yihadistas de ISIS (Daesh). Sus explicaciones fueron a menudo despreciadas por Trump con la frase de “muchas palabras pero pocas soluciones”.

Los primeros sondeos o balances de urgencia sobre el resultado del debate eran contradictorios. El conocido focus group del experto Frank Luntz, que en el primer debate había arrojado una clara victoria de Hillary Clinton, otorgaba esta vez el triunfo a Trump, por 21 a 9. Mayoritariamente, los participantes no habían creído a la demócrata y reconocían una mejor actuación del republicano. Sin embargo, en las primeras encuestas, tanto la de la cadena CNN (57%-32%) como la de YouGov (47%-42%) ofrecían un resultado final favorable a Clinton.

Actualizado:Actualizar

5.41 Hasta aquí llega nuestra cobertura del segundo debate presidencial entre Donald Trump y Hillary Clinton. El próximo cara a cara tendrá lugar el próximo 19 de octubre, última cita antes de las elecciones del 8 de noviembre. Gracias por seguir la carrera por la Casa Blanca en ABC.es

5.20 Conclusiones:

Donald Trump sale vivo y reforzado de un debate al que llegaba con una tremenda losa y muy discutido internamente por su vídeo obsceno. Hillary Clinton no logró apuntillar al candidato republicano, que en conjunto estuvo mejor. Más centrado y más certero. Por Manuel Erice

Donald Trump recibió menos castigo que el esperado por el escándalo del vídeo y se le vio muy cómodo en el resto del debate. Hillary Clinton no consiguió hacer más sangre, ni meterle en problemas en el resto de asuntos por los que discurrió el debate. El republicano, muy al ataque, quejándose de los moderadores y con el discurso de trazo grueso habitual en él, llevo el ritmo de la pelea y la cerró con un detalle de elegancia con su rival. La pregunta es si todo eso le sirve para capturar votos fuera de sus bases. Por Javier Ansorena

«Ganó Trump», por Hughes. Tenía algo espantado a lo Stephen King, y el aspecto físico del padre del Family Guy. Algo entre los dos.

Sin embargo, la CNN, según lo que han opinado sus espectadores, apunta como ganadora a Hillary Clinton frente a Donald Trump (57% a 34%)

4.50 Los primeros análisis del debate apuntan a Trump como ganador.

4.48

4.47

4.43 Trump ha salido mejor de este debate que del anterior, se lo ha preparado mejor. Y Clinton no ha estado lo suficientemente agresiva, en su estrategia para que él caiga en sus propias trampas, pero no ha rematado a un Trump acorralado por los últimos acontecimientos. El candidato republicano se ha ido creciendo a medida que iban pasando los minutos.

4.38 Trump dice que Clinton no se rinde, que es una luchadora. «Creo que es algo bueno». Se reparten elogios y el debate, conflictivo en algunos momentos, termina con buenas palabras y el aplauso de los presentes.

4.35 Clinton destaca de Trump que lo quieran sus hijos porque no está de acuerdo en nada de lo que dice o propone.

4.35 La última pregunta tiene gracia. Sobre si pueden decir algo bueno de su contrincante entre tanto conflicto.

4.33 Clinton asegura que por primera vez EE.UU. tiene independencia energética y que deben mantenerse así. Apoya fuentes de energía renovable.

4.31 Va a terminar el debate y siguen sin salir temas de inmigración ni sobre el muro en México.

4.30 Trump dijo que tiene 25 millones de personas que lo siguen en Twitter y Facebook. Eso es una exageración, aseguran desde «FiveThirtyEight».

4.28 Clinton dice que ella quiere una Corte Suprema que apoye el derecho al aborto y al matrimonio homosexual.

4.27 «Muchas gracias a los dos», dice la moderadora entre las risas del público.

4.20 Trump: «El país está muy dividido. Ella tiene mucho odio y este país no puede permitirse otros cuatro años de Obama»

4.19

4.18

4.16

4.15 Trump: «Ella llama deplorables a nuestra gente. Voy a ser un presidente para todos»

Ver más