Candidato a vicepresidente

Mike Pence, el antiTrump por definiciónse confirma como alternativa

El hombre tranquilo que procede de la América profunda es uno de los favoritos republicanos para un futuro sin el magnate

Mike Pence, durante un acto la semana pasada en Johnstown, Pennsylvania
Mike Pence, durante un acto la semana pasada en Johnstown, Pennsylvania - AFP
MANUEL ERICE Enviado Especial A San Luis, Misuri - Actualizado: Guardado en: Actualidad

No debe de ser muy fácil convivir con Donald Trump. No hace falta imaginárselo. Lo atestiguan casi todos quienes trabajan o han trabajado con él. Sólo un hombre tranquilo y hábil es capaz de compartir candidatura con un vendaval humano sin renunciar a sus principios. En el único debate entre candidatos a la vicepresidencia, Mike Pence derrotó al demócrata Tim Kaine y se confirmó como una de las alternativas a suceder a la controvertida opción que está representando Trump para el partido de Abraham Lincoln y Ronald Reagan.

Con un estilo en las antípodas del millonario, Pence aprovechó la experiencia de sus años como tertuliano radiofónico y televisivo, para conectar con la esencia del partido. Con mano izquierda y discurso, pero sin necesidad de enmendar la plana al actual candidato a la presidencia. El gobernador de Indiana ya es uno de los favoritos para la carrera de 2020, contando con que Trump pierda en noviembre.

Michael Richard Pence (Columbia, Indiana, 1959) está considerado un fiel miembro del establishment republicano. Primera autoridad del estado del Medio Oeste desde 2012, mantiene una buena relación con el partido, tras sus diez años como miembro de la Cámara de Representantes en Washington. Su adscripción a los principios conservadores, además de su templada forma de ser, convirtieron a Pence en ticket de Trump, en un consensuado proceso del magnate con los miembros de la dirección del partido.

Además de un perfil aceptado por los guardianes de las esencias republicanas, su original vínculo con el Tea Party facilitaba la estrategia de conectar con el voto conservador y evangélico, que al neoyorquino se le escapaba con facilidad, a la luz de todas las encuestas.

Las convicciones religiosas de quien se declara, por este orden, «cristiano, conservador y republicano», están fuera de toda duda. El cara a cara que mantuvo con el demócrata Kaine, un confeso católico, sirvió a Pence para echar en cara a su rival la postura proabortista de los demócratas, en uno de los guiños más nítidos hacia el amplio sector de población contraria a la interrupción voluntaria del embarazo en Estados Unidos, que el político de Indiana cultiva con naturalidad.

Orígenes y educación

Son sus orígenes y su educación los que han forjado hasta ahora una trayectoria coherente, que labró también durante sus diez años (2001-2010) en la Cámara de Representantes. Sin embargo, aunque cercano a la ideología del Tea Party, su actividad nunca se caracterizó por la ruidosa exhibición de los más radicales del movimiento, algunos de los cuales sembraron el Congreso de conspiración durante años.

Sí ha sido combativamente republicano y conservador durante su mandato como gobernador de Indiana. Su plena coincidencia con las ideas del partido, la propuesta más reaganiano la llevó a la práctica nada más llegar al cargo, con la mayor bajada de impuestos de la historia del estado. Después, su conservadora Ley de la Restauración de la Libertad Religiosa derivó en polémica al encontrar resistencia interna en su propio partido, que le obligó a suavizar su contenido. También fue polémica su ley para prohibir los abortos, que fue recurrida y revocada por la Administración Obama.

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