Los jugadores del Cádiz CF celebran el gol de Aitor en Zaragoza
Los jugadores del Cádiz CF celebran el gol de Aitor en Zaragoza

Cádiz CF

Real Zaragoza-Cádiz CF (1-1) Y Aitor cogió su fusil

Otro golazo del extremo onubense da un punto a los gaditanos en el último suspiro

Por  23:04 h.
Zaragoza
1
Cádiz
1
Zaragoza: Ratón, Cabrera, Ángel, Javi Ros, Lanzarote (Xumetra, 59'), Marcelo S., José Enrique, Zapater, Feltscher, Edu Bedia (Isaac, 76') y Pombo (Álex Barrera, 85').
Cádiz CF Cifuentes, Malón, Aridane, Sankaré, Luis Ruiz (Aitor, 80'), Garrido (Abdullah, 46'), José Mari, Aketxe, Salvi (Güiza, 61'), Alvarito y Ortuño
1-0: Ángel (44'); 1-1: Aitor (89')
Árbitro: Prieto Iglesias, de Pamplona. Mostró cartulinas amarillas a Luis Ruiz, José Mari, Xumetra,
Partido correspondiente a la 38º jornada de Liga.
Estadio La Romareda, ante 17.300 espectadores, con presencia de cadistas.

De camino al ‘play off’ no se pueden cerrar los ojos. Basta que se cierren para que te hagan un gol. Y eso le pasó al Cádiz CF en La Romareda, donde tuvo que remar contracorriente por culpa de un despiste que costó un gol al que Aitor tuvo que contestarle cuando ya nadie creía menos él. Porque el onubense siempre que sale desde el banquillo le da igual que al lado tenga a Messi que a Cristiano Ronaldo, le da igual que tenga diez minutos que diez segundos, le da igual que esté solo o acompañado, le da igual todo… Siempre que sale, como mínimo, una vez tiene que probar fortuna con sus famosos disparos desde media o lejana distancia. Y esta noche, ‘a lo Señor’ en México 86, a la heroica, mandó un obús raso a la cepa del palo donde estaban todas las ilusiones gaditanas para empatar un encuentro que deja al Cádiz CF con un halo de ‘play off’ que no se lo quita ni Dios.

El equipo jugó un partido más que digno. Se venía para Cádiz con las manos vacías pero con la cabecita bien alta. Pero en esas que Aitor cogió su fusil y disparó con tanta fe como puntería para darle al cadismo cantidades industriales de esperanza en un equipo que no baja los brazos ni en un entierro.

Apenas habían pasado dos minutos para que Aridane demostrase porque es el baluarte de la defensa cadista. El canario se disfrazó de Beckenbauer para, primero, corregir un error de Sankaré y, segundo, driblar con clase a tres delanteros para sacar un balón desde atrás que por poco llega a su compañero más adelantado, pero el pase con el exterior de Aketxe no encontró a Ortuño, que regresaba a la que fue su casa.

No sería esa la dinámica del encuentro. Es más, fue toda la contraria porque muy pronto comenzaría el Zaragoza a decirle al Cádiz CF que ellos estaban más necesitados. Porque los maños, al menos al comienzo del encuentro, iban más de verdad al balón, lo querían más y, lo más importante, llegaban más al área contraria. De hecho, de no ser por Cifuentes, el Cádiz CF estaría por debajo en el marcador desde muy pronto. Y es que el meta cadista se ganó el pan desde muy temprano. Un despiste de Malón dejó desprovista su banda, desde donde le llegó a Ángel un balón de oro a la espalda de Sankaré para que el canario, con su pierna mala, la derecha, no pudiese salvar el muro infranqueable de ‘la montaña’ Cifuentes, que con sus piernas repelía lo que era el primer gol cantado. No tardó en aparecer de nuevo Cifuentes, que tuvo que volver a emplearse a fondo para contestar con agilidad a un cabezazo de Edu Bedia al saque de un córner. El balón quedó a los pies de Cabrera, pero el meta cadista supo revolverse como un gato para rebañar la bola y mandarla de nuevo a saque esquina.

Suspiraba un Cádiz CF totalmente superado en el primer cuarto de hora por el bando aragonés, que siguió ejerciendo una presión asfixiante a un conjunto amarillo -de verde en La Romadera- desconocido en ataque pero profesional en el sufrimiento. Porque el Zaragoza mandó con poderío y autoridad. Los verdes de Cervera perseguían sombras y el balón apenas quería saber nada del Cádiz CF. La superioridad en la clasificación no se apreciaba en el césped, donde los locales eran muy superiores a un Cádiz CF que supo estar contra las cuerdas. Porque esos son los momentos en los que se ve a un equipo, aun señor equipo. Cuando las cosas van mal y no termina de descomponerse.

Y como no se descompuso, tomó aire y pasada la media ahora puso pie en seco. Y a partir de ahí, le paró los pies a los de Láinez. Y de qué forma. Primero fue con una maravillosa apertura a banda de Aketxe, que con el exterior metía a Álvaro García en el área maña, pero el utrerano, incomprensiblemente, hizo perfecto lo primero, profundizar con el balón quedándose sin ángulo de tiro, pero la pifió en lo segundo. atreverse con un disparo sin futuro cuando el ‘abc’ del fútbol dice que el pase, en ese momento, era para detrás, donde Salvi no se podía creer que no le llegase el balón para marcar a placer. Una lástima.

El Cádiz CF seguiría en su empeño una vez que había conseguido liberarse del dominio. Otra vez Aketxe, a balón parado, estuvo cerca de marcar de no ser por la buena actuación de Ratón, que obvió la presencia de Aridane (en fuera de juego posicional) y la de Garrido, que entraba al remate para escupir el balón que se colaba en su portería. Avisaba de nuevo el Cádiz CF para poner las tablas en oportunidades.

El partido era un ir y venir. Y con ese ritmo, lo normal era que el Zaragoza volviera a la carga. Y volvió gracias a un gran control dentro del área de Ángel, pero el disparo del goleador blanquillo, tras dar en Sankaré volvió a ser detenido por una mano prodigiosa de Cifuentes, que supo rectificar con veteranía la dirección del disparo.

Sin tiempo para el descanso, el balón volvió a estar en el área local, donde Aketxe se sacaba un centro a la media vuelta para que Alvarito cabecease a las manos de Álvaro Ratón. Zaragoza y Cádiz CF intercambiaban golpes como dos púgiles sin miedo alguno. Ninguno se iba a la lona. Los maños tocaban más el balón. En una de esas jugadas trenzadas llegó un disparo alto con el exterior de Pombo.

Todo parecía irse al descanso con tablas cuando Malón hizo una falta en su banda. La defensa se hablaba pero no se movía. Muchas órdenes y pocas marcas. Para colmo, Salvi no tapaba el saque. Y claro, en frente no estaba la Peña Los Pitirolos, estaba el Real Zaragoza. Los maños, ‘al liquindoi’, sacaron rápido para coger en bragas a la zaga amarilla. Y le cogió. El balón le llegó a José Enrique, que centro a la boca de gol para que Ángel rematase libre de marca e hiciera el primero cuando el primer tiempo ya moría. Varapalo duro para los cadistas, que se iban a los vestuarios con las primeras marcas en la cara de ir perdiendo el combate.

Cervera no tardó un segundo en mover el banquillo. Abdullah dejaba en el vestuario a Garrido, desaparecido ayer, y las primeras ocasiones no tardaron en llegar. Como no, Ángel lo intentó desde lejos por encima del travesaño. La réplica la dio Aketxe, que de disparo seco y lejano probaba de nuevo los guantes de Ratón. Sin tiempo para tomar aire, otra vez Ángel lo intentaba para los maños. Que el ritmo no pare.

Y no paró. De la presión de Abdullah en la salida de balón maña se aprovechó Alvarito, que se montó en su moto en el centro del campo para colarse ante Láinez solo, dejarlo atrás y batirlo aunque sin coscarse de que Feltscher estaba bajo palos para sacar el balón sobre la línea.

Tomaba riesgos el Cádiz CF. Tenía que tomarlos y eso conlleva peligro. Como el que tomó Luis Ruiz, que perdió un balón en la medular para que el Zaragoza construyese una contra que cerca estuvo de convertirse en el segundo si Ángel llega un poco antes al centro forzado de Lanzarote.

Salió Güiza y cerca estuvo de convertir en gol su primer balón. Un saque de esquina botado por Aketxe era peinado al segundo palo por Aridane para que el jerezano no pudiese dirigir bien su pierna. Nuevo aviso gaditano ante un Zaragoza que tuvo muy cerca el segundo, pero José Enrique, en la boca de gol y tras un córner, no estuvo fino en su remate a bocajarro.

No tenía otra el Cádiz CF que insistir. Desde cerca y desde lejos. De cabeza, con la izquierda o con la derecha. Daba igual. Tanto daba que desde fuera del área Álvaro García lo intentó con un voleón con la derecha al que respondió con una palomita Ratón. Otra vez Ratón. Otra vez Alvarito.

El tremendo desgaste anterior hizo que a falta de veinte minutos, el ritmo del encuentro bajase notablemente. No así la emoción.

Cervera iba a por todas. No tenía otra. A falta de diez minutos dejó a la defensa con tres y sacó toda la artillería que le quedaba. Aitor, Ortuño, Güiza, Aketxe y Alvarito eran las bazas ofensivas de un Cádiz CF que daba la impresión de llegar muy justo al final. Pero los cambios no terminaban de volcar el campo. El Cádiz CF iba hacia arriba más con corazón que con cabeza y las cosas no salían. Consciente de ello, el Zaragoza no se echó atrás y buscó matar a la víctima que tanto daño le hizo en la ida.

Los minutos pasaban y el Cádiz CF no era capaz de crear peligro alguno. Así estaban las cosas cuando Cifuentes mandó un balón colgado al área maña al filo del 90′. La defensa local se la quitaba de encima como podía pero el balón le llegaba al único que no le podía llegar, a Aitor García. El onubense cogió su fusil, apuntó y volvía a dar en la diana una vez más. Golazo del extremo que hacía explotar las voces de un cadismo que se quedaba ronco ante lo que estaba celebrando.

No acabó ahí el partidazo. El Cádiz CF, en las botas de un Aitor ‘on fire’, tuvo otra contra pero fue cortada por el Zaragoza, que edificó otra. Abdullah no detuvo en falta a un rival y el balón le llegó a Xumetra, que con un disparo cruzado y ajustado casi bate a Cifuentes.

Tocaba suspirar y entregar las armas. Todos. Gran punto. Coraje, ambición y fe. Así se puede llegar al ‘play off’. Aunque sea pasito a pasito. Eso sí, de cerrar los ojos, ni mijita.