El 'ratoncito' Pardeza y Carmelo fueron los capitanes de Zaragoza y Cádiz en la mágica tarde de Kiko en Carranza.
El 'ratoncito' Pardeza y Carmelo fueron los capitanes de Zaragoza y Cádiz en la mágica tarde de Kiko en Carranza.

Cádiz CF

Cuando Kiko explotó en Carranza

El delantero jerezano se encumbró una mágica tarde de junio de 1991 ante el Real Zaragoza

Por  20:49 h.

Una locura. Un auténtico manicomio. Una bendita locura. Pasó en Carranza y en el Nuevo Carranza aún queda algo -siempre quedará- de ese aroma de milagro. Y quedará porque durante algunos recordados, añorados y dorados años de Irigoyen, en este campo jugaba el Cádiz CF de los milagros. Ese Cádiz CF que año tras año sacaba su varita para salvarse del descenso a última hora sin chutar a puerta en Tenerife, o remontando al Sevilla en Carranza con un golazo de volea de Pepe Mejías, o goleando al Dream Team de Johan Cruyff o, como es el caso, remontando también gracias al empuje, al descaro y al arte de Francisco Narváez ‘Kiko’, al que aquella temporada 1990/91 Ramón Blanco hizo debutar en jornadas anteriores para ir dando minutos a un brujo que en la última jornada conseguiría meter al Cádiz CF en la promoción agónica ante el Málaga, donde se escribiría otra leyenda.

De eso ya han pasado 25 años. Ni la torre de preferencia, ni los fondos, ni la antigua tribuna. Nada queda. Solo el maravilloso recuerdo de un estadio enloquecido por obra y arte de un joven jerezano al que las calzonas Elements que vestía al Cádiz CF de entonces le quedaban como pueden quedar unos boxes a cualquier modelo de medio pelo.

Era un sábado soleado. 9 de junio de 1991. Y en frente del Cádiz CF, el mismo rival que se presenta este sábado: el Real Zaragoza, que al igual que el Cádiz CF necesitaba la victoria para eludir la promoción que tanto anhelaba y necesitaba el Cádiz CF.

El empate no favorecía ni a gaditanos ni a maños, pero en el 68′ el ‘Paquete’ Higuera adelantaba a los suyos y Carranza enmudecía. Minutos antes había salido Kiko por Poli como última bala de Ramón Blanco, que tras el empate de Dertycia desde los once metros tras un derribo clarísimo de Juliá sobre Kiko, gritaba a los micrófonos de Canal Plus: “¡Lo vamos a conseguir! ¡Estoy seguro que lo vamos a conseguir!”, repetía presa de los nervios, con un balón en la mano y con su gloriosa camiseta rosa de las grandes tardes.

Y el bueno de Ramón no se equivocaba. Tan sólo un minuto después de que ‘Mister Proper’ empatase el encuentro, Kiko, desde la frontal y con la punterita, explotaba a nivel nacional y hacía del Carranza una auténtica casa de locos. Las imágenes de los antiguos, veteranos y legendarios brigadas dando botes como animales enloquecidos sobre el ardiente cemento amarillo del mítico fondo sur son una auténtica maravilla y representa a la perfección lo que en ese momento cualquier corazón cadista estaba viviendo en esos mágicos instantes. También era de locos los abrazos que Irigoyen y sus directivos se repartían en el antiguo palco de autoridades mientras el periodista Josep Pedrerol intentaba conseguir algo de cordura en las declaraciones del entonces presidente del Cádiz CF.

“Me acuerdo todos los días de aquello. Fue mi primer gol en Primera y siempre te queda el recuerdo de creerte que puedes cumplir un sueño”, ha dicho Kiko recientemente a El desmarque. No es para menos, su participación aquel día ante el Zaragoza quedará siempre en los anales de la historia de un club que ese día vibró como nunca, sufrió como siempre y sonrió eternamente por lo vivido.

Disfruten del recuerdo: