celebracion-carrillo-reus

CÁDIZ CF-REUS

Cádiz CF-Reus (1-0): Asunto ‘encarrillado’

El Cádiz CF recupera su mejor versión en una primera hora excelente y con un gol de Carrillo difumina los fantasmas de Carranza

Por  23:44 h.
Cádiz
1
Reus Deportiu
0
Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Servando, Kecojevic, Lucas Bijker, Garrido, José Mari, Salvi (Moha Traoré, 87'), Álex Fernández (Alberto Perea, 75'), Álvaro y Carrillo (Dani Romera, 81').
Reus Deportiu; Édgar Badía, Jorge Miramón; 'Pichu' Atienza, Olmo, Álex Menéndez, Tito (Silva, 66'), Gustavo Ledes, Borja Fernández (Carbonell, 66'), Querol, Pablo Íñiguez (David Haro, 48') y Édgar Hernández.
Goles: 1-0: Carrillo remata de cabeza un córner lanzado por José Mari (29').
Árbitro: Prieto Iglesias, comité navarro. Tarjeta amarilla a Tito, José Mari, Edgar Hernández, Kecojevic, Silva
Estadio: Ramón de Carranza. Unos 14.000 espectadores. En el fondo sur se desplegó un enorme tifo de ánimo a la plantilla del Cádiz CF y a su entrenador: 'La lucha no se negocia', es el lema.

Un lunes distinto, un Cádiz CF diferente. La recuperación física de sus mejores soldados y la moral de todo el ejército ha devuelto a la hinchada el plantel por el que suspira cada jornada. La lógica, trastabillada tantas veces en este deporte, se impone soberanamente y ofrece la razón a quien estaba cargado de ella.

Porque el Cádiz CF no es ese equipo ramplón, desganado, apático de las ocho jornadas vacías, descoloridas. Igual que tampoco es un plantel con la fortaleza necesaria, y la profundidad, para suplir las ausencias de sus futbolistas no importantes, sino indispensables. José Mari y Alvarito han llegado a tiempo para el rescate y sus compañeros se han sumado a la labor elevando sus prestaciones para recobrar la versión reconocible de un conjunto que no tiembla ante nadie.

Ocho jornadas sin ganar y dos triunfos consecutivos. Asunto ‘encarrillado’, pues hasta el delantero mojaba y permitía observar un halo de luz entre las tinieblas que se ciernen cuando no se encuentra el gol. Así difuminaba los fantasmas de Carranza, tanto por los goles que se eliminan como por la falta de victorias en casa (no se ganaba desde el 8 de septiembre). Con una primera hora primorosa y un final apretado por el desesperante pero comprensible miedo a perder. Un lunes para disfrutar, un lunes de fiesta.

Superioridad del Cádiz CF ante el Reus

Con el bloque triunfante de Almería, el inicio ante el Reus brindaba los mejores minutos del curso, con un escuadrón que volaba por las alas e imperaba en la medular.

Sigue faltando pegada. Esa ausencia del innombrable pesa cada jornada y desequilibra la balanza entre las temporadas colindantes. Pero estos meses están permitiendo disfrutar del crecimiento exponencial de Salvi, presente en todas las acciones de peligro, y la irrupción de Álex Fernández, que imprime dosis de talento en la parcela donde tanta falta hacía.

El sanluqueño rondaba el gol mientras Alvarito burlaba a su par como Messi en la zurda, sorteando rivales con asombrosa facilidad. Los amarillos se gustaban y, con el mono de trabajo, se permitían frivolidades con taconazos como expresión de un dominio apabullante sobre el Reus. Este Cádiz CF, con todas sus piezas y mordiente arriba, no debe sentirse inferior a nadie.

Los pupilos de Cervera contagiaban a la grada con un ritmo vertiginoso, sin desmayo. Y consumaban la alegría con un gol que cantaba todo el estadio menos el colegiado. El centro de Lucas Bijker lo impulsaba hacia su propia portería Edgar Badía y el cuero rebasaba la línea a ojos del espectador y de la televisión pero no de un linier dubitativo en el último instante.

Un golpe inesperado para un equipo que había hecho todo lo posible, hasta marcar un gol, y no conseguía romper la igualada. Esa moneda no termina de caer de cara y los fantasmas acechan en la esquina, en las sombras. Los locales acusaban la decepción y reducían revoluciones, aunque por escasos minutos. El vendaval regresaba con fuerza y Carrillo obtenía el reconocimiento supremo a su insistencia.

José Marí se calzaba el disfraz de Aketxe y servía un magnífico centro para que los centímetros del murciano se impusieran en la melé del área. Testarazo sublime para no dejar lugar a dudas y romper las mallas del arco de Badía. Más que fantasma, espíritu. El de Santillana.

El Cádiz CF echaba más leña a la caldera y hasta Carpio se atrevía con un zurdazo bien atajado por el cancerbero. Una delicia de partido, la mejor cara del Cádiz CF de Cervera, con esos ingredientes que han cocinado el éxito. Sólo el pitido de Prieto Iglesias relajaba a unos futbolistas reactivados con el descanso semanal y sobre todo con el triunfo de Almería.

El Cádiz CF aprieta tras el descanso

La dinámica se mantenía en la salida de vestuarios. Los de Cervera reclutaban otro aliado, una hinchada entregada que disfrutaba al reencontrarse con la versión popular de su equipo. Los catalanas, acongojados en el primer asalto, estiraban líneas y se acercaban a Cifuentes a la vez que abrían espacios para el contragolpe amarillo. Servando, en un córner, bajaba sin fuerzas un rechace y perdonaba la sentencia.

Los futbolistas locales se liberaban del peso de la responsabilidad y se aupaban en su excelente juego para rubricar su mejor actuación del curso. Y con diferencia. Con las balas ya cuenta Cervera, a José Mari no se le descubre esta noche, pero ahora se unen figuras como Lucas, Kecojevic, un Servando imperial y un Carrillo que se adapta mejor que Barral al estilo del de Fernando Poo.

López Garai movía el banquillo con tres cambios en 20 minutos y obtenía el resultado. Sus chicos se adueñaban de la bola y ganaban terreno peligrosamente. El rostro de Cifuentes comenzaba a adivinarse en las pupilas de los rojinegros. Y allá que lo intentaba David Haro, con un zurriagazo lejano que se estrellaba con violencia en el travesaño.

Carranza reaccionaba con aplausos. Cervera lo hacía con la inclusión de Perea en lugar del extenuado Álex. El susto soliviantaba a los locales, ahora con mucho más que perder que que ganar tras su buena primera hora de partido. Dani Romera sustituía a Carrillo, sin alterar el dibujo inicial del técnico.

El final deparaba un sufrimiento inesperado. Los papeles se cambiaban inexplicablemente. Posiblemente el desgaste y sobre todo el temor a sufrir un revés inmerecido atenazaban a los amarillos. Adelantaba líneas en un último intento por recuperar el control. Y con experiencia lograba que corrieran los minutos sin noticias de peso. El Cádiz CF ha vuelto. Y ahora piensa quedarse.