TRIBUNALES

El Supremo ratifica la pena de 18 años de cárcel para El Tenebroso

El alto tribunal rechaza el recurso presentado por Julio Balader y hace firme su condena por matar por encargo a tiros a una mujer en El Puerto en 2011

Balader, durante el juicio en la Audiencia Provincial.
Balader, durante el juicio en la Audiencia Provincial. - F. JIMÉNEZ
M. ALMAGRO - Actualizado: Guardado en:

El Tribunal Supremo (TS) ha rechazado el recurso planteado por Julio Balader, el sicario condenado por matar por encargo a una mujer en El Puerto. El alto tribunal hace firme así la pena de 18 años de cárcel que le impuso la Audiencia Provincial de Cádiz por asesinar «con alevosía» a Bernardina Montoya, en septiembre de 2011, a raíz de un ajuste de cuentas entre clanes gitanos rivales.

Ya en marzo, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) confirmaba también la pena que le había impuesto la Sección Cuarta de la Audiencia al desestimar el recurso que había interpuesto su defensa. Tras esta decisión judicial, ‘El Tenebroso’ presentó un nuevo recurso ante el alto tribunal. Entendía que, por un lado, se había vulnerado su presunción de inocencia, y además, se había infringido el derecho de la tutela legal efectiva y a un proceso con las debidas garantías. En su decisión de no admitir ninguna de estas dos posibilidades, el Supremo respalda las tesis que ya mantuvo al respecto el TSJA.

A Balader se le condenó tras un juicio con jurado popular por asesinar de un disparo en el cuello a Bernardina Montoya en una barriada de El Puerto. Según la sentencia condenatoria, el 2 de septiembre de 2011, el acusado, se trasladó desde la localidad de Gavá (Barcelona) donde vivía hasta el municipio gaditano, con el objetivo de acabar con la vida de la víctima que residía allí junto a su familia. Así en torno a las ocho de la tarde, «tras vigilar la vivienda desde un descampado, vio llegar a a la mujer con su marido y, acercándose por detrás, le apuntó con un arma de fuego, que nunca se recuperó y, con ánimo de causarle la muerte, le disparó en la zona del cuello, emprendiendo a continuación la huida».

La víctima, de la familia conocida como ‘los Celestinos’, se había marchado en agosto de 2011 del barrio de San Lázaro, en Mérida, por miedo a que se ejecutara un ajuste de cuentas por un asunto de celos, tal y como acabó pasando.

La sentencia consideró que el ataque fue «sorpresivo, acercándose por detrás e impidiendo toda defensa». La víctima falleció a consecuencia de un shock hipovolémico posthemorrágico por hemorragias internas y externas causadas por las lesiones cervicales sufridas a consecuencia de dicho disparo.

La defensa de Balader pidió su libre absolución argumentando que «el día de los hechos el acusado ni siquiera estaba en El Puerto, sino en Barcelona», cuestión que se declaró «expresamente no probado» durante el juicio. Por todo ello, el fallo de la Audiencia condenó al procesado como responsable de un delito de asesinato con alevosía a la pena de 18 años de prisión.

Fugado y a prisión

Tras la ratificación del TSJA la acusación particular solicitó el ingreso en prisión provisional por «riesgo de fuga», propuesta a la que se sumó el Ministerio Fiscal, pero finalmente no se aceptó y El Tenebroso siguió en libertad bajo fianza a la espera de la resolución del recurso.

Pero, al poco tiempo, y tras conocerse la decisión sobre el recurso planteado y al no haber ingresado en prisión, una diligencia llamó la atención acerca de su ausencia. En ella se requería a su fiadora que se pusiera a disposición judicial al condenado. Además, se establecía que se informara de ello a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a fin de que se ejecutara lo dictado el 6 de abril, es decir, que se hiciera efectiva su entrada y prisión. Balader estaba ya en busca y captura.

Para su localización se puso en marcha el protocolo habitual de fugados. Así, a finales de mayo, un mes y medio después de que se decretara su búsqueda, los Mossos d’Esquadra lo detuvieron en un bar de la localidad barcelonesa de Gavà. Allí vive el amigo que en 2012 lo escondió en su ático, lugar donde lo había encontrado la Policía Nacional tras su último crimen.

Los mossos de la unidad de investigación llevaban una semana vigilando los alrededores de la Plaza de Catalunya, donde residía su amigo. Pero no se dejaba ver. Hasta que apareció en un bar. Entonces los agentes lo identificaron sin problemas y lo detuvieron. No iba armado ni tampoco mostró resistencia. Todo lo contrario. Se mantuvo frío y con buenas formas. Como durante los juicios en la Audiencia. Actualmente, El Tenebroso cumple condena en la Modelo de Barcelona.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios