EL APUNTE

La temida cuenta atrás en Puerto Real

La entrega del segundo petrolero marca el ecuador de una obra que necesita con urgencia un relevo para garantizar nueva carga de trabajo

La Voz de Cádiz
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El astillero de PuertoReal vive uno de sus momentos más prósperos y de mayor actividad de la década. El martes 3 de julio entregó a Iberdrola la plataforma para el complejo eólico-marino que la eléctrica española desarrolla en el Mar del Norte y ayer hizo lo propio con el segundo de los cuatro petroleros que construye en la factoría. El comité de empresa de la planta puertorrealeña lleva meses avisando de que la carga de trabajo se acaba y que ya empieza a flaquear, precisamente, en los talleres de cabecera, donde se corta el acero y se ajustan las planchas. Esta advertencia significa que la carga de trabajo no es eterna, es decir, se necesitan nuevos acuerdos de obra que aseguren la viabilidad de la factoría, al menos, por otro lustro más. Por tanto, es lógico pensar que la entrega ayer del ‘Monte Urbasa’ al grupo vasco Ibaizábal marca el ecuador de un proyecto que, a partir de ahora, entra en su recta final. Navantia acaba de firmar el megacontrato con Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas en el astillero de San Fernando, sin embargo, esta obra no es la solución definitiva para la Bahía de Cádiz. Navantia insiste en que un contrato de obra no es patrimonio de un solo astillero. Al contrario. La nueva filosofía de trrabajo de la empresa es repartir dicha carga por todas las plantas. Se trata de un principio muy acertado, pero insuficiente para mantener con vida la planta de PuertoReal, que necesita con celeridad la firma de un nuevo contrato antes del próximo verano. Ante esta situación de angustia vital todas las miradas se centran ahora en las inversiones planificadas por el Ministerio de Defensa para la renovación de nuestra flota. Por un lado, destaca la adjudicación de la primera fase de las nuevas fragatas F-110 y, por otro, la continuidad del programa de los BAM con la licitación de la séptima unidad. Navantia confía en que Defensa autorice esta inversión el próximo año y permita tranquilidad en las factorías hasta que se resuelvan los contratos internacionales de Canadá, India y Estados Unidos, donde Navantia ha presentado oferta. Igualmente se espera que Iberdrola anuncie también la contratación de la infraestructura necesaria para el nuevo parque eólico que promueve en Francia. De momento, son todo conjeturas. La realidad es que la cuenta atrás ha empezado.

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