Del «papá no corras» a las modernas «Adas»: cuando los españoles viajábamos en 600

En los últimos años se han recuperado las escapadas al pueblo, para disfrutar de la casa familiar

MADRIDActualizado:

Para muchos parece que fue ayer, pero tendríamos que remontarnos a finales de los años sesenta para recordar los viajes familiares cuando el vehículo más popular en España era el Seat 600. Para los más jóvenes parecerá algo imposible, pero en este pequeño cochecito cabían familias de cinco miembros (o más), con alguna que otra mascota, las maletas para pasar un mínimo de cuatro o cinco días, y una cesta con los alimentos y bebidas imprescindibles para reponer fuerzas en las dos o tres pausas necesarias antes de llegar al destino. Esto incluye filetes empanados, tortillas, pan, chorizo, agua e incluso alguna bota de vino. El salpicadero del coche de los sesenta y setenta estaba presidido por un San Cristóbal con las fotografías familaires y la frase de «Papá no corras», mientras que en la actualñidad las «Adas» o sistemas de ayuda a la conducción son lo más reciente en materia de seguridad.

El cinturón de seguridad tan solo era obligatorio en carretera y en las plazas delanteras, y, acostumbrados como estamos al aire acondicionado y a los sistemas multimedia, había que conformarse con abrir las ventanillas y cantar en familia aquello de «un elefante se balanceaba...» o los grandes éxitos de Manolo Escobar.

La forma de viajar en coche de las familias españolas ha dado un vuelco radical en cuanto al confort y la seguridad, pero sigue manteniendo prácticamente los mismos destinos y kilometrajes, ya que en los últimos años los destinos exóticos se han convertido en una vuelta a las raíces, y la casa familiar del pueblo es la meta final de gran cantidad de españoles.

La playa ha perdido terreno como «destino ideal» en estos últimos 45 años, en concreto, ha pasado del 52% al 35%, mientras ha crecido el interés por la montaña, pasando de un 26% a un 32%, y ha crecido también el atractivo de los viajeros por las ciudades (del 17% al 28%), según un estudio realizado recientemente por Centauro Rent a Car. Así, las familias españolas siguen recorriendo una media de 409 kilómetros para sus vacaciones, prácticamente los mismos que hace 45 años. En cuanto a la persona que asume la responsabilidad de conducir, en el año 1973 esta tarea recaía en el padre, mientras que hoy en día el volante se reparte entre más de la mitad de los viajeros (el 53%).

Otro aspecto relevante del estudio es que el número de descansos que se realizan por carretera ha disminuido significativamente con el paso de los años. En los años 70, el 64% de los viajeros realizaba más de una parada. Hoy, solo el 31% realiza más de una. Y un 27% de los encuestados asegura que hace el viaje del «tirón», aunque esto último no sea lo más recomendable.

Los precios y los propios coches también han evolucionado. Así, en el año 1968 una caña en un bar costaba 3 pesetas (hoy 1,8 euros de media). El salario mínimo en España era de 3.060 pesetas es decir, unos 18,4 euros al mes, frente a los algo más de 700 actuales.

En este contexto Seat, que durante la década de los sesenta sigue produciendo y vendiendo el 600 con gran éxito, y tras lanzar el 1400, 1500, el 850 y el 850 Coupé lanza el Seat 124. Un coche destinado a las familias medias fruto del desarrollismo de después de los años sesenta.

Era un segmento que hasta entonces no existía, ya que el nuevo vehículo se situaba por encima del 850 sin llegar al nivel de los 1500, más destinados a instituciones. Además no tenía competencia, ya que hasta unos tres años más tardes no llegarán al mercado español sus rivales más directos, el Renault 12 o el Simca 1.200. De todas formas no era fácil comprarse un 124, ya que con un precio de 118.000 pesetas (franco fábrica), era necesario destinar al coche 47,2 meses de trabajo, frente a los 24,4 meses que son necesarios a día de hoy para hacerse con su equivalente en 2018, que sería el Seat Ateca.

Así, aunque el Seat 600 era el vehículo más popular, el Seat 124 y el 1430, que en estos días celebra su 50 cumpleaños, se habían convertido en el «deseo» de muchas familias. Entre las características que diferencian a los vehículos de aquella época y los actuales, el volante del 124 era de baquelita, un plástico sintético que Baekeland creó en 1.907. Los cinturones de seguridad eran opcionales, ya que hasta 1973 no se estableció su obligatoriedad, y tan solo había que ponerlos en las plazas delanteras y en carretera. Es más, hasta el espejo retrovisor izquierdo (el derecho ni existía) era un extra, que se instalaba en el concesionario.

Hasta los reposacabezas delanteros eran una opción de lujo, más enfocada a la comodidad que a la seguridad. el 600 costaba 74.592 pesetas (con impuestos), por lo que seguía siendo un vehículo mucho más accesible. Pero en carretera no había comparación posible entre uno y otro. El 600 se calentaba tan pronto como encaraba un puerto, y su velocidad máxima apenas llegaba a los 90 km/h. sin embargo, con el 124 las familias españolas ya se podían permitir hacer un viaje de largo recorrido con mayor comodidad y tranquilidad, superando los 120 km/h con facilidad.

Todo un contraste frente a elementos ya tan habituales como la dirección y frenos asistidos, los airbags, o sistemas como el ABS, ESP, frenada automática, cámaras de visión trasera, alertas de colisión, etc.